El gasto familiar se dispara y cada vez cuesta más llegar a fin de mes

La mayor parte de productos como pan, leche, huevos, queso, bebidas o cereales suben de precio

Llenar hoy el carrito de la compra en cualquier establecimiento es un 15 por ciento más caro que hace un año.
Llenar hoy el carrito de la compra en cualquier establecimiento es un 15 por ciento más caro que hace un año.
Antonio Fernández
13:00 • 12 jun. 2022

Todo empezó con la brutal subida de la electricidad hace algo más de un año, pero la espiral de subidas de precios se ha ido extendiendo como una mancha de aceite por Almería, como en el conjunto del país, hasta cerrar el mes de mayo con una tasa de inflación muy próxima al nueve por ciento.



Los datos que acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística, relativos al Índice de Precios de Consumo, señalan que la inflación se ha disparado hasta tasas que no se conocían desde hace más de una década, lo que ha llevado a las familias almerienses a sufrir un serio recorte del coste de la vida.



Todo sube



Poco a poco esos sobrecostes de la electricidad o los carburantes se han ido trasladando al conjunto de los bienes y servicios de los que hacen uso los ciudadanos, agravando una situación que ya era precaria como consecuencia de las sucesivas crisis que se han sucedido en los dos últimos años.



La electricidad probablemente fue el detonante de los desequilibrios en los precios; de los alrededor de 40 euros el Kw/h se ha pasado a más de 200, con picos próximos a los 300 euros en apenas un año. La consecuencia es que el recibo mensual ha crecido en torno al 40 por ciento y mantiene una inestabilidad que aún se mantiene.



Combustibles



Le seguía la gasolina, que ha alcanzado precios alarmantes en los últimos meses. El Gobierno se vio obligado a aprobar una ayuda de 20 céntimos por litro para aliviar el fuerte aumento de los precios, pero eso ha dado pie a las grandes compañías petroleras a seguir aumentando los precios que, a fecha de ayer, se situaban por encima de los dos euros.



En el caso de Almería esa situación es especialmente grave para el bolsillo de los consumidores porque los transportes públicos no alcanzan el nivel de servicios existentes en la mayor parte del resto del país. Hay pocas, por no decir ninguna, alternativas al vehículo privado y el uso de este se está haciendo casi prohibitivo con el alza constante de los precios de los carburantes, ante la que las administraciones parecen carecer de margen de maniobra.


La cesta diaria

Con la inflación en ese 9 por ciento interanual que recoge el Índice de Precios de Consumo todo cuesta hoy más que hace un año, o unos pocos meses. Un estudio del propio INE destaca que un consumidor almeriense está pagando un 20% más en la compra de un menú diario o en ir a comer a bares y restaurantes.


Subidas por encima del 10% en el pollo, la leche entera, los huevos, el queso, las patatas o las cervezas; las bebidas refrescantes ya subieron en cerca del 25 por ciento con la aplicación de nuevos impuestos a las bebidas azucaradas.


Vivienda

Disponer de una vivienda se ha encarecido, tanto por el incremento de los precios de compra (sobre un 4,5 por ciento en el último años) o de alquiler (algo más del 6% en ese mismo periodo), como de gastos tales como los de la luz, el agua o la electricidad.


También en productos de limpieza, higiene personal (champú, desodorante, pasta de dientes o papel higiénico, ropa o calzado los precios han experimentado un aumento importante, en la mayoría de los casos por encima del diez por ciento, en este escenario inflacionista que, además, choca con la realidad de los ingresos familiares que en unos casos han aumentado muy por debajo de la inflación y en otros se han visto reducidos durante y después de la pandemia.


Según la agencia de análisis Financialfood, los mayores incrementos se están dando en el transporte (un 15% más), y alimentos y bebidas no alcohólicas, con los precios más altos desde el mes de enero de 1994. Este último mes de mayo ha vivido un aumento brutal de precios de las fruta, frente a la bajada de las hortalizas.


Al final el que paga los costes es el consumidor

Por ahora la regulación no está teniendo el efecto esperado en el bolsillo de los almerienses de a pie. El aumento de los costes energéticos, de los carburantes o de las materias primas se están repercutiendo en los consumidores y ningún gobierno parece tener capacidad para contener la escalada de los precios.



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