El barrio de Almería donde habitan los colores de la primavera

Pasear por sus calles, teñidas por las flores en estas fechas, es toda una experiencia visual

La primavera es una estación hermosa, sobre todo en aquellos lugares en los que se muestra en todo su esplendor, en esos reductos donde la belleza natural fluye sin barreras y lo tiñe todo de colores, pese a estar rodeada del a veces gris entorno urbano de una ciudad. Esto es lo que ocurre en estas fechas en uno de los barrios de Almería donde pasear estos días por sus calles es toda una experiencia visual.


Ciudad Jardín hace gala de su nombre más que nunca. Las flores conquistan todos los muros de las casas, llenando los días de viento el suelo de pétalos, de un colorido confeti natural que se mece en el aire con la misma tranquilidad que inspira esta zona que empezó a construirse a principios de los años 40, proyectado por el arquitecto local Guillermo Langle. Con 75 años de historia, el barrio no solamente no ha perdido su esencia de ser un remanso de paz, también es uno de los lugares que más ha mejorado, en cuanto a belleza, de todo el municipio almeriense.


Si pocas décadas después de su construcción, en la que se levantaron 245 viviendas unifamiliares (de una o dos plantas) y la Iglesia de San Antonio, predominaban mayormente en Ciudad Jardín los colores blanco, el de sus fachadas, y rojo, el que dejaba el polvo del mineral de hierro que llegaba desde Alquife (Granada) en ferrocaril, en la actualidad el barrio es una autentica paleta de colores primaveral




Buganvillas en la esquina de una de las casas de Ciudad Jardín.
Buganvillas en la esquina de una de las casas de Ciudad Jardín.Francisco G. Luque


El reino de las buganvillas



Las buganvillas, entre otras muchas plantas florales, adornan cada muro con sus tonos azules, rojizos o violetas. Dando vida a un barrio que tiene una espectacular casa en un árbol, que invita al paseo y que ha sido testigo de los primeros besos entre adolescentes que buscaban la estampa bucólica, además de la calma, en sus envidiables calles, antiguamente adoquinadas de una forma más rústica.


El barrio de Ciudad Jardín, cuyas calles llevan nombre de ciudades, regiones o países, es una explosión de tonalidades en primavera, un enorme lienzo natural que hubiesen pintado grandes impresionistas como Pierre-Auguste Renoir o Claude Monet. También Vincent van Gogh, en una de esas noches cercanas al verano en las que es imposible no quedar atrapado por el olor de los jazmines, el perfume más característico de este hermoso rincón almeriense que en esta época del año muestra todas sus bondades.    



Decía Leigh Hunt, poeta y periodista británico del siglo XIX, que los colores son la sonrisa de la naturaleza. Y qué gran verdad. Ciudad Jardín muestra la suya a los viandantes al doblar cada esquina.

 

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