“La agricultura intensiva almeriense es un modelo de producción sostenible”

Alicia González es investigadora del área de Bioeconomía en la Estación Experimental de Cajamar

Alicia González Céspedes, en una de las instalaciones de investigación de la Estación Experimental de Cajamar, Las Palmerillas.
Alicia González Céspedes, en una de las instalaciones de investigación de la Estación Experimental de Cajamar, Las Palmerillas. La Voz
Remedios Fernández
10:25 • 19 abr. 2022 / actualizado a las 10:38 • 19 abr. 2022

“Actualmente estoy trabajando en la mejora de la sostenibilidad de la producción agraria mediante el uso de bioestimulantes y biofertilizantes”, explica Alicia González Céspedes. “Aunque hemos investigado más sobre el uso de las microalgas en la agricultura, también trabajamos en otros tipos de bioproductos para este ámbito. Y en cómo contribuyen en la mejora de la sostenibilidad agraria. Los bioestimulantes y biofertilizantes se usan cada vez más, y pueden ayudar a mejorar las prácticas de producción”.


Alicia es de Almería, y ha vivido gran parte de su vida en la zona de los Llanos de la Cañada. De padres agricultores, conoce muy bien este mundo desde pequeña, así que encaminó sus pasos hacia él cuando le tocó elegir carrera. Es Ingeniera Técnica Agrícola e Ingeniera Agronómo por la Universidad de Almería, y luego hizo su tesis doctoral con una beca de Cajamar, en la Estación Experimental de esta entidad, que todos conocemos como Las Palmerillas. “Creo que acerté”, dice. “Conocí el mundo de la investigación en agricultura, algo que me encanta y donde puedo, realmente, intentar mejorar los sistemas de producción”.


“Estamos en una época en que la fertilización tradicional de los cultivos está cambiando”, añade. “Debemos adoptar un nuevo enfoque de la fertilización y abandonar la estrategia clásica de reponer cada año los nutrientes a las parcelas. Hay que aplicar una visión más dinámica y global, teniendo en cuenta que el suelo es un espacio vivo, en el que interactúan microorganismos y diversos materiales que son los verdaderos protagonistas de la fertilización”.



Bioeconomía

Alicia ha trabajado en diversas áreas en la Estación Experimental, y paralelamente lo hizo en la Universidad de Almería, en un estudio económico sobre los costes de producción de explotaciones intensivas. Luego volvió a la investigación en el área de biotecnología de microorganismos, en colaboración con el departamento de Ingeniería Química de la UAL, en temas relacionados con la producción de microalgas para diferentes usos.



“Esta línea ha ido evolucionando, desde la producción en fotobioreactores tubulares de nuestra cepa de microalga, Scenedesmus almeriensis, y otras microalgas para acuicultura y alimentación”, explica. “Después se ha trabajado en sistemas abiertos para la depuración mediante microalgas de aguas residuales, purines, etc. Así ha ido surgiendo el departamento de Bioeconomía donde ahora estoy como investigadora, con dos líneas: Biotecnología de microorganismos, y la valorización de residuos”.


Proyectos



“Los objetivos agrícolas de la Unión Europea para el año 2030 están establecidos”, explica. “Hay que reducir el 50% en el uso de agroquímicos, el 20% en el empleo de fertilizantes, y limitar al 50% en las pérdidas de nutrientes. Junto con un incremento de la superficie ecológica hasta alcanzar una ocupación del 25% de las tierras agrícolas”.


Y en esta línea, han realizado proyectos como Biorefina, Bacagro, Bioprim y Algae4control. “Este último acaba de finalizar”, apunta. “Buscábamos extractos de microalgas que ayuden a las plantas a combatir las enfermedades fitopatógenas que las afectan, y obtuvimos unos resultados muy interesantes, que apoyan la idea de una mayor autodefensa de la planta, que contribuye a soportar los estreses de diferente índole. Vamos a continuar investigando en este tipo de extractos, junto con la empresa Biorizon y la UAL, además de otras cola- boraciones con centros de investigación y empresas...”.


Ahora van a comenzar un nuevo proyecto: la creación de un Observatorio Andaluz de Bioeconomía para la industria agroalimentaria (Hort-Obser-Tic) en Economía Agrícola, en colaboración con otros centros y empresas como el Pita, Frutas Caparrós, Tecnova y la UAL. “Surge por la necesidad de medir el impacto y los progresos de la bioeconomía en Andalucía”, afirma Alicia.


“En una primera instancia se centrará en el sector hortofrutícola, para luego hacerlo extensible a todos los sectores andaluces que realicen economía circular, y apoyar así a la Estrategia Andaluza de Bioeconomía”. El objetivo es la creación de una plataforma donde se recoja todo tipo de información en Bioeconomía relacionada con el sector hortofrutícola andaluz, y se ponga a disposición pública, a través de este portal web.


Sostenibilidad

La agricultura es un mundo, además, sumido en una revolución tecnológica. Y en el centro de todos los debates sobre el futuro y la sostenibilidad del planeta, le comento. Alicia asiente. “En este sentido, la agricultura intensiva almeriense es un ejemplo de producción sostenible”, dice. “Se hace un uso eficiente de los recursos, y el impacto en términos de huella ecológica, especialmente la hídrica; es referente de prácticas integradas y ecológicas a nivel internacional”.


Es una agricultura muy dinámica, explica, por lo que se presta a la innovación y la incorporación de tecnologías. “La calidad y seguridad alimentaria de la producción de Almería es muy alta, especialmente debido a la implantación de la técnica del control biológico de plagas. La provincia tiene en cultivo unas 26.400 hectáreas con métodos de control biológico y producción integrada, lo que significa que Almería sigue a la vanguardia española y europea en producción respetuosa con el medio ambiente, sana, segura y al gusto de los consumidores más exigentes”.


Es un tipo de producción agrícola que minimiza el consumo de energías fósiles, reduce las emisiones de CO2, reduce el consumo de agua, la ocupación de suelo, la aplicación de fitosanitarios, y permite la implantación de métodos de control biológico, así como, la producción ecológica. “Casi el 100% de los plásticos de los invernaderos se reciclan en plantas autorizadas para este fin”, añade. “Los agricultores son muy conscientes de la necesidad de cuidar el entorno, necesario para mantener su medio de vida”.


“Para seguir siendo una agricultura en vanguardia”, concluye Alicia, “debemos seguir innovando y adaptarnos a los cambios que la sociedad requiera”.


LA IMPORTANCIA DEL EQUIPO HUMANO

¿Y cómo es trabajar en la Estación Experimental de Cajamar? “Es cada vez más dinámico”, dice Alicia González. “No solo es realizar ensayos en los cultivos, lo que implica desarrollo desde el origen del problema. Muchas veces analizamos las inquietudes del sector para abordarlas desde varias perspectivas, y llegar a todos los sectores a través de todos los mecanismos de difusión. Desde visitas de escolares, hasta técnicos y agricultores, o a la comunidad científica...”.


Lo que mas destaca Alicia de Las Palmerillas es el equipo humano. “Ahora no somos muchos, hay compañeros que han ido pasando a otras empresas del grupo Cajamar. Y aunque cada uno está inmerso en sus proyectos, charlas, reuniones, etc., la mayoría siempre estamos dispuestos a intentar ayudar al compañero en cualquier tema, aunque no sea nuestro campo. Al final todos somos buenos profesionales, e intentamos buscar las mejores soluciones a los temas que se nos van planteando en nuestro día a día...”.





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