El triunfo de un insaciable negociante

Natural de Canjáyar, empezó a triunfar en los negocios gracias a la exportación de uva

Retrato del empresario almeriense José González Canet, que se conserva en la casa de su biznieto, Manuel Cuesta González.
Retrato del empresario almeriense José González Canet, que se conserva en la casa de su biznieto, Manuel Cuesta González.
Eduardo de Vicente
20:59 • 20 feb. 2022

En la entrada de su vivienda, en la pared principal, Manuel Cuesta González conserva un viejo retrato en color, con matices sepias, donde aparece la figura de un elegante caballero del siglo diecinueve que con bigote imperial te va siguiendo con la mirada desde todas las perspectivas. Allá donde te pongas, el caballero del retrato no deja de mirarte como si tuviera la necesidad de contarte su historia. 



El hombre del cuadro es el bisabuelo José González Canet, todo un personaje en su época, considerado como uno de los hombres más ricos de su tiempo, un comerciante incansable, un político indomable, un banquero infranqueable y un negociante ambicioso que nunca se puso límites a la hora de seguir creciendo. 



¿Quién era este personaje que llegó a convertirse en el empresario más poderoso y en la figura más célebre de Almería? ¿Quién era este comerciante insaciable que tuvo el honor de llevar al Rey Alfonso XIII en su coche de caballos por las calles de Almería?



José González Canet había nacido en el pueblo de Canjáyar, el veinte de febrero de 1844. Era hijo de Antonio González Ruiz y de María de los Ángeles Canet Losana, y formaba parte de una familia que en las últimas décadas del siglo diecinueve había visto aumentar sus rentas y sus posesiones gracias al negocio de la exportación de uva. El dinero ganado en la tierra catapultó al joven empresario que en poco tiempo, apenas diez años, consiguió amasar una auténtica fortuna. Tenía minas de su propiedad en el paraje de Montenegro, en Canjáyar, y en el Barranco de Marín, en Rágol, y era el dueño en Gádor de la explotación minera conocida como ‘El chirriante grillico’. 



Antes de cumplir los treinta años de edad, José González Canet contrajo matrimonio con la joven Carmen Egea González, también vecina de Canjáyar, hija del rico comerciante Jacinto Egea Muñoz y de Isabel González Ortuño. La boda se celebró en el pueblo de los contrayentes el 21 de diciembre de 1874. Esta unión de los dos enamorados significó también la fusión de dos grandes emprendedores: Jacinto Egea Muñoz y José González Canet, el suegro y el yerno, que desde 1878 caminaron juntos constituyendo la compañía mercantil ‘J. Egea e hijo’, que según recoge el profesor Andrés Sánchez Picón en su obra ‘La integración de la economía almeriense en el mercado mundial (1778-1936)’, llegó a ser la sociedad más importante en el negocio de la exportación de uva de ese período. 



“Representan estos personajes la ascensión económica de algunos propietarios de uva afortunados que se trasladaron al puerto de Almería para dedicase al negocio uvero a gran escala”, destaca Andrés Sánchez Picón en su trabajo. En la escritura fundacional de la sociedad, figura la finalidad de su creación: “Para especular en frutos del país, para dedicarse a todas las operaciones concernientes a la compra y venta de frutos del país, entre otras, la uva y la elaboración de barriles para su envase y acomodo”.



La compañía ‘J. Egea e hijo’, que se había constituido en el mes de junio de 1878, quedó disuelta cinco años después, al caer gravemente enfermo don Jacinto Egea. El día diez de agosto  quedó a cargo de ella como sucesor de todos los negocios y operaciones José González Canet. 



No se puede afirmar que su ascenso vertiginoso estuvo directamente relacionado con la sociedad que creó con su suegro. La carrera comercial de González Canet ya era imparable antes incluso de su matrimonio. Su llegada al puerto de Almería como un joven empresario con nuevas ideas comerciales, dispuesto a abrirse paso en todas las rutas comerciales marítimas, significó también el comienzo de su carrera política. 


En 1877 ya ocupaba el cargo de concejal en el Ayuntamiento de Almería, llegando a ser responsable de la comisión de alumbrado, feria y abastos. Eran años de una actividad frenética para el joven empresario de Canjáyar: las minas, la exportación de uva y la política ocupaban su vida las veinticuatro horas del día, dando muestras de una gran capacidad de trabajo y de una ambición que parecía no tener límite. En 1880 decidió presentarse a las elecciones para diputados provinciales por el distrito de Canjáyar en la lista del partido Conservador. Quería hacer carrera en la política y seguir creciendo en los negocios.


La muerte de su suegro, el 15 de marzo de 1883, le abrió la puerta de la banca. El cuatro de abril la delegación del Banco de España emitió una circular dando cuenta del nombramiento como agente de dicha entidad en Almería, Berja, Canjáyar y Gérgal de José González Canet, sustituyendo a Jacinto Egea , que hasta su muerte había sido el recaudador de impuestos más célebre de la provincia. 


Ya tenía una responsabilidad más en su amplia lista de cargos: minero, exportador de uva, consignatario de buques, político y ahora banquero, además de su compromiso con todo tipo de actividades comerciales que pudieran enriquecer sus negocios: regentaba un importante almacén de maderas en la calle Álvarez de Castro, era el dueño del gran depósito de sal que existía en la calle del puerto, contiguo a la aduana y de una fábrica de barriles.


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