Diez mandamientos contra WhatsApp

Este decálogo no conforma una descalificación de la app, Si acaso una invitación a reflexionar

Ya no es posible imaginar un paisaje social sin personas reverenciando su pantalla.
Ya no es posible imaginar un paisaje social sin personas reverenciando su pantalla. La Voz
Jacinto Castillo 21:08 • 05 dic. 2021

Whatsapp se ha convertido en una especie de liturgia de la comunicación y de las relaciones interpersonales. Un rito cotidiano tan persistente y acuciante que parece capaz de ordenarle la vida a la gente, superponiendo la urgencia de un mensaje inesperado a la inmediatez de lo palpable, sea persona, animal o cosa. En plural o en singular. 


Ya hay quienes quedan en la terraza de un bar a contestar mensajes de Whatsapp o quienes terminan de hacer el amor y toman el móvil para ver que le dicen desde otro sitio, desde otra situación completamente distinta. Es como si hubiésemos cedido el mando a distancia de nuestras vidas a un número ilimitado de personas.  


En condiciones normales, el ser humano compara siempre las expectativas de satisfacción que espera de un fenómeno o de un objeto con el esfuerzo que implica conseguirlo. WhatsApp es gratis y requiere poco esfuerzo. Uno a uno, todos los mensajes recibidos cumplen esta condición, siendo esta una de las razones del éxito de WhatsApp , probablemente. 



Sin embargo, integrando todo el tiempo que requiere, todas las interrupciones que ocasiona y toda la estupidez que circula por esta red es muy difícil encontrar una compensación.  Un grado de satisfacción razonable.


Los mandamientos contra WhatsApp son diez. Podrían ser veinte o cincuenta, pero eso es lo de menos. Tampoco se puede decir que sean mandamientos propiamente dichos, sino más bien diez sugerencias para pensar entre la recepción de un WhatsApp y el siguiente. Por eso son tan breves, porque ese espacio de tiempo es cada vez más corto. En fin, son estos:



1. Amarás tu independencia por encima de todas las cosas.

La frecuencia creciente de los whatsapps se ha convertido en una especie de cadena invisible que impide que la vida sea ese fluir enigmático de emociones y experiencias que convierte a cada persona en un ser único. 


2. No usarás tu teléfono móvil en vano. 

El móvil no es un juguete ni tus pensamientos o razones son necesariamente divertidos o deseables. Generalmente no lo son, salvo para quienes desearían escucharlos de viva voz. 


3. Liberarás el aburrimiento ajeno del tuyo propio. 

Cada vez que se produce una interrupción de actividad, casi todo el mundo recurre a la pantalla del celular, mira qué ha entrado en su WhatsApp y devuelve contestaciones, referencias o, simplemente, uno de esos dibujos absurdos. Así, pierde la oportunidad de que el aburrimiento le permita pensar. Es lo mismo que le sucederá al destinatario de sus mensajes. Que no tendrá la opción de pensar por si mismo aprovechando ese supuesto aburrimiento inesperado mientras el camarero trae una cerveza o el funcionario termina de atender a la persona de delante en la fila. 


4. Honrarás la intimidad de tus amigos y familiares.

Después de la libertad y la independencia, uno de los derechos esenciales de las personas es la intimidad. El espacio físico o emocional en el cual  cada persona está consigo misma o con aquellos con los que considera deseable compartir ese beatífico estado. WhatsApp es una invitación permanente a atacar esa situación que puede estar disfrutando el destinatario.


5. No matarás la inteligencia. 

Todo el mundo está harto de leer estupideces en WhatsApp . Es como si millones de personas fuesen cómplices del asesinato de la razón. A la vez, también millones de personas se quejan de este hecho, pero siguen empeñados en colaborar en este crimen contra la cordura. 


6. No reducirás las razones de amor a unas frases estúpidas. 

No hay nada más decepcionante que convertir las relaciones sentimentales en un cruce de mensajes sin dar la cara, sin implicarse en cuerpo y alma. 


7. No robarás tiempo que no te pertenece. 

El tiempo se escapa en esas burbujas temporales que se desprenden cada vez que se atiende el WhatsApp . No ya el propio de quien envía el mensaje, sino el que pertenece de manera intransferible a quien lo recibe y se siente obligado a contestar.


8. No transmitirás falsos testimonios ni mentiras flagrantes.  

Demasiadas personas experimentan la tentación de mentir a través de un mensaje con el fin de influir en la opinión de los receptores. En muchas ocasiones, sin necesidad de echar mano de la imaginación, porque existe un auténtico diluvio de testimonios fingidos y de noticias falsas que pretenden modificar la percepción de la realidad. WhatsApp está lleno de todo esto.


9. No consentirás la degradación de las relaciones humanas.

Quizás sea un objetivo ya imposible, pero sería interesante afianzar una norma de educación que sancionara la mala costumbre de permanecer demasiado pendiente de WhatsApp mientras se está en compañía de otras personas.


10. No codiciarás la calma de los demás.

Urge considerar la posibilidad de que los destinatarios de un WhatsApp estén tranquilos antes de enviarlo.


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