El Caso Almería: acusación y defensa

Darío Fernández Álvarez fue el abogado que ejerció la acusación particular

Luis Cobo, uno de los asesinados en aquel fatídico mayo de 1981.
Luis Cobo, uno de los asesinados en aquel fatídico mayo de 1981. La Voz
Miguel Ángel Blanco Martín
07:00 • 09 may. 2021

“Más tarde o más temprano, el Caso Almería tendrá que reabrirse”. Darío Fernández Álvarez fue el abogado que ejerció la acusación particular, en representación de los familiares de las víctimas. Con el paso de los años siempre ha manifestado que “hay elementos para instruir un nuevo sumario”. En 1991 desveló que “he recibido visitas de guardias civiles con nuevos datos. Algo debe de estar ocurriendo, porque están dispuestos a decir cosas pero con la condición de mantener en secreto su identidad. Pero en la medida en que esas declaraciones no las hagan ante un juez es inoperante.  Ahora sería un proceso completamente nuevo. 



Darío Fernández se mantiene firme: “Yo sigo manteniendo mi tesis de asesinato. La sentencia fue tremendamente benigna. Aquel juicio supuso una ruptura en realidad porque no había precedentes de procesamiento de militares por la vía civil. Hubo muchas tensiones cuando me negué a interrogar a los procesados vestidos de militar. Estaba muy reciente el 23-F. A la familia de Juan Mañas se le entregó el cuerpo dentro del ataúd y con la condición de que no vieran el cuerpo”. 



Hubo un entorno de amenaza a su función. “En el primer interrogatorio, por ejemplo, con el cabo Martínez Castro, del Servicio de Información de la Guardia Civil  (intervino en las actuaciones pero no fue procesado), en las diligencias previas, hubo una tensión importante cuando, ante el juez inicial, Cristóbal García Teruel y el fiscal Javier Brea, se llevó la mano a la pistola mirándome amenazadoramente.. Fue el fiscal quien le dijo “Qué hace usted” y los sacó del despacho para tranquilizarlo”.



Darío Fernández recuerda cuando hubo un intento de colocar en su coche un artefacto, pero no se consiguió porque el doctor López Cano, vecino en el edifico, se encontró en el garaje con varios individuos que huyeron al verle. “Ha sido un hito histórico y ahí empezó a gestarse el Sindicato de la Guardia Civil”.



Defensa



La defensa fue realizada por los abogados: Juan José Pérez Gómez, para el teniente coronel Castillo Quero; Fulgencio Pérez Dobón, para el teniente Gómez Torres; y Francisco Tara Hernández, para el guardia Fernández Llamas.



Fulgencio Pérez Dobón declaró, diez años después (1991), que “el Tribunal Supremo aceptó las tesis de la Defensa de las eximentes. Los condenados acataron la sentencia que afirmaba que se habían excedido en el cumplimiento del deber. Castillo Quero acató la decisión por su firme carácter disciplinario. Para mí, ya pertenece ya a la historia judicial”.



Sin embargo, Fulgencio Pérez Dobón recuerda que “los defensores nos encontrábamos más solos porque la opinión pública estaba contra los procesados. Ellos estaban convencidos de que iban a ser absueltos., Gómez Torres se puso a llorar como un niño cuando le notifiqué la sentencia. Hay cosas que no me entran en la cabeza y, como dije en el Juicio, sigo pensando que se trataba de un comando de apoyo de ETA. Del comando que atentó contra el Teniente General Valenzuela es curioso que nunca se ha vuelto a saber de ellos, de Bereciartúa y los demás. Y la defensa siempre tuvo muchas dudas sobre la verdadera identidad del cuerpo de Luis Cobo Mier y por eso llegamos a pedir la suspensión del Juicio. Fue un cadáver que nunca fue reconocido por nadie y su hermana tuvo dudas. Yo creo personalmente que ese cuerpo es el de Bereciartúa”.


Y durante el Juicio, a pesar de las evidencias en su contra, los tres procesados, especialmente Castillo Quero, se mantuvieron firmes en su inocencia y en el informe oficial de que hubo un intento de fuga y que los tres jóvenes eran un comando de apoyo de ETA. 


Agenda misteriosa


Un hecho sorprendente en julio de 1981, poco después de la tragedia, fue cuando el Servicio de Información de la Guardia Civil, dio a conocer la aparición de una Agenda misteriosa en un hostal de Mojácar. La agenda pertenecía al súbdito francés Michel de la Bigne, preso en Francia. En la agenda figuraban nombres de dirigentes de ETA-Militar. 


La noticia de la Agenda fue dada a conocer en rueda de prensa, a través de los Defensa, por un miembro del Servicio de Información de la Guardia Civil, desplazado de Madrid. El descubrimiento de la Agenda en plena efervescencia por la tragedia levantó sospechas en el mundo periodístico. ¿Se trataba de un montaje de la Guardia Civil, para respaldar la tesis de que los tres jóvenes pertenecían a ETA?


La sospecha de que se trataba de un montaje se impuso y la mayoría de los medios de comunicación se negó a dar la noticia de la Agenda misteriosa.


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