“Tres factores clave para marcarnos objetivos reales y alcanzables”

Hablamos con Silvia García, Directora y formadora en Wings Coaching

Silvia García Pérez: el autoconocimiento es fundamental.
Silvia García Pérez: el autoconocimiento es fundamental. La Voz

Comienza un nuevo año con ilusión, propósitos y una lista de metas en algunos casos para que este año de verdad, sea diferente. Los turrones, el roscón y los buenos deseos van quedando atrás y avanzamos hacia el día más triste del año, el 18 de enero.


Año nuevo, objetivos nuevos. ¿Cuántos de ellos llegaremos a alcanzar? 

Fue Cliff Arnall en 2005 quién anunció que había dado con la fórmula matemática para identificar el día más triste del año, el famoso tercer lunes de enero. Son muchos los factores que influyen en que este día sea así, por ejemplo, el tomar consciencia de los excesos, las deudas, el clima y el darnos cuenta de que muchos de nuestros propósitos van a quedar un año más en el cajón de los recuerdos.



¿Cuáles son los 3 motivos más comunes por los que no alcanzamos nuestros objetivos? 

Los 3 motivos más comunes por los que no logramos nuestros objetivos son: No los deseamos realmente, no estamos dispuestos a pagar el precio que significa lograr ese objetivo o porque el objetivo planteado no está en el mismo rango que tus capacidades reales para alcanzarlo.



¿Se puede hacer algo al respecto?

Si, en primer lugar, volver sobre nuestros pasos y preguntarnos si es realmente algo que deseamos, algo que necesitamos o es algo impuesto interna o socialmente. El autoconocimiento es fundamental, aprender a discernir entre estas cosas requiere una autenticidad y determinación para eliminar los que no nos hacen avanzar.


Luego, saber que los objetivos requieren un esfuerzo extra por nuestra parte y no siempre es un buen momento para ello. Es importante que sean ecológicos y se puedan integrar en nuestra vida sin aumentar el estrés. Mucha gente abandona definitivamente después de aparatarse unos días, pero esos descansos pueden ser muy apropiados para bajar la exigencia y retomar con más ganas, apartarse unos días de ellos puede ser una buena estrategia.


La forma de abordar nuestros objetivos es cíclica, hay épocas en que tendremos que llegar a una meta incluso sin desearlo, podría ser el caso de una asesoría que tiene que presentar documentación del año antes de finales de enero y no lo desea. Hay otras etapas en las que podemos poner en primer lugar nuestros sueños y vivir esa etapa al ritmo que deseemos. Pero en mi opinión la clave está en 3 factores para marcarnos objetivos reales y alcanzables.


El primer factor es el autoconocimiento, aprender a reconocer tus verdaderos deseos y las metas que necesitas alcanzar, algunas veces son opuestos y hay que hacer verdaderas negociaciones internas.


El segundo factor es tener presente el contexto actual, la mayoría de las frustraciones provienen de tener expectativas demasiado opuestas a la realidad. Si tu deseo es hacer una presentación ante mil personas en un auditorio, pero el contexto te ofrece plataformas virtuales, adáptalo.


El tercer factor y el más importante es desarrollar tus habilidades, cada año aprende algo nuevo sólo por el placer de aprender. Y si la meta que tienes es demasiado grande, empieza por formarte, prepárate para luego ir a por ella. Aprender nuevas habilidades cada año ha sido uno de los hábitos que incorporé a mi vida y sólo me ha traído mejoras en todos los ámbitos de mi vida personal y profesional.


¿Cómo resumiríamos esto? 

En primer lugar, reconocer los tres tipos de objetivos: los objetivos deseados, los que no deseamos, pero son necesarios y los inalcanzables porque son más grandes que nuestras capacidades.


En segundo lugar, identificar los tres factores que nos pueden ayudar para marcar y alcanzar objetivos reales: autoconocimiento, preguntarnos si de verdad queremos ir a por ellos, si son necesarios o si son exigencias internas o sociales. Tener en cuenta el contexto y las posibilidades reales que ofrece, adaptar nuestras expectativas si es necesario, “la frustración por exceso de expectativas mata la motivación”. Verificar si tus capacidades actuales son las necesarias para alcanzar esa meta, en caso contrario comienza a formarte para adquirirlas cuanto antes.


En tercer lugar, es interesante tener en cuenta tres grandes grupos de personas ante los deseos y objetivos: los primeros son los soñadores, desean cosas, pero no saben cómo hacer que se manifiesten, aunque poseen grandes capacidades aún no saben reconocerlas ni entrenarlas, no saben ponerlas en valor. Los segundos son los guerreros, ya más maduros saben que el cincuenta por ciento de sus deseos depende de los que ellos hagan, salen a buscar sus oportunidades con esfuerzo y tenacidad, es un grupo que logra algunas de sus metas, se conocen más a sí mismos, pero tiene mucha exigencia. Los terceros son conectores, saben que la mitad de sus planes se van a torcer por eso son flexibles. Invierten sobre todo en su desarrollo interno, porque saben que es la forma más fácil de llegar a sus objetivos sin esfuerzo. Saben vender su valía porque la han cultivado, no necesitan impostarla y por eso conectan con mejores oportunidades y si no, las crean.


¿Alguna sugerencia para aquellas personas que hicieron su lista de deseos u objetivos? 

Para las personas que aún sólo sueñan con deseos y no conocen sus capacidades, que comiencen por aprender todo lo relacionado a su meta. Hoy en día hay formación de casi todo en las redes. Si quieres llegar a tener un restaurante de prestigio empieza por aprender las habilidades necesarias para ello. Para los guerreros que saben que parte de su éxito depende exclusivamente de ellos, dedícate tiempo a ti mismo, no todo es llegar a una cima, hay que disfrutar del proceso, de la vida y las personas que valoras. Para las personas que han superado los anteriores que mantengan la flexibilidad y el enfoque. En este nivel el esfuerzo es sustituido con excelencia y disciplina y se logra disfrutar del proceso.

 

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