El Once de Septiembre: casi 130 años endulzando la vida de los almerienses

El Ayuntamiento reconoce la trayectoria de la confitería con una placa de mármol conmemorativa

El patrimonio comercial de la ciudad está siendo reconocido por el Ayuntamiento de Almería con una placa con la que se quiere poner en valor su contribución durante décadas para el desarrollo de Almería y su identificación con la ciudad. Este martes, el alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, ha acudido a la confitería El Once de Septiembre para homenajear a este negocio centenario, abierto en 1891.


"Esta confitería, como todos los negocios a los que entregamos la placa, son comercios de toda la vida, empresarios que llevan décadas generando empleo en la ciudad, enriqueciendo la oferta gastronómica, comercial y turística de la ciudad, con los que Almería también sale ganando, y desde el Ayuntamiento hemos decidido reconocer su contribución con una preciosa placa de mármol”, ha dicho el alcalde.


El alcalde ha destacado, tras entregarle la placa, que “estamos en una de las confiterías con más solera, un emblema de Almería, que ha visto pasar muchas vicisitudes a lo largo de la historia, y gracias al trabajo de las diferentes familias que se han hecho cargo de la enseña, hoy en día sigue con más potencia que nunca haciendo las delicias de muchas generaciones de Almería. Ésta es la manera de expresarles el deseo de que lo hagan tan bien como hasta ahora. Ojalá haya muchos ’Once de septiembre’ en Almería, empresarios valientes que generen trabajo y desarrollo económico para la ciudad”.


De una gran tormenta a los glaseados de merengue

El Once de Septiembre tiene una historia digna de contar. El mismo día que se iba a inaugurar cayó sobre la ciudad una gran tormenta, pero tuvieron la suerte de que no afectó al negocio. De ahí que Francisco García e Ignacia Gómez, sus primeros dueños, en señal de agradecimiento le pusieron este nombre.



De ahí pasó a la familia donde las mellizas Carmen y Elvira trabajaron durante décadas. Joaquín Gallardo, el actual propietario junto a su mujer Mari Carmen Orta, lleva desde los 14 años en el obrador de esta confitería, haciendo los pasteles de siempre, artesanales, a la vez que ha incorporado las técnicas más actuales. Gerente desde el año 2000, afirma que “lo más conocido de aquí son los glaseados de merengue, Ana María y Pañuelos. Hemos trabajado con muchos hoteles, hemos participado en más de 4.00 bodas a lo largo de la historia, y actualmente tenemos tres confiterías, en la calle Castelar, la más tradicional, en el barrio de Los Ángeles, donde hemos trasladado el obrador, y en Concepción Arenal”. Mari Carmen Orta añade que “aún vienen clientes con 80 ó 90 años de edad que le piden que le hagamos pasteles de antaño, que ya no se elaboran, y los realizamos expresamente para ellos”. A su lado sus hijos observan orgullosos a sus padres, pensando en incorporarse en un futuro como la nueva generación de propietarios y seguir endulzado la vida de los almerienses como hace la confitería El Once de Septiembre desde hace más de 125 años. 



A principios de 2019 se entregaron las primeras placas a Casa Blanes, de 1932, Joyería Regente, de 1909, y Segura Complementos, de 1920. A partir de ahí se han acercado a Farmacia Durbán, del 1862; Casa Puga, de 1870; Hotel La Perla, de 1880; Confitería La Dulce Alianza, de 1888; Calzados Plaza Suizos, de 1917, y hoy a la confitería 'El Once de Septiembre'. Y quedan pendientes los reconocimientos al Kiosko La Prensa y Foto Mateos para completar los primeros once comercios. Se trata de una iniciativa que ha contado con el asesoramiento de Ginés Valera, en su faceta de investigador de las tradiciones de Almería, y el diseño de la placa es original del dibujante Antonio Moreno. 

 

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