Almerienses en Argentina: “Repatriar no es un negocio, esto es una carnicería”

La pandemia mantiene retenidos a cientos de españoles, que aún no saben cuándo podrán volver

Jose, con su mujer y sus hijos, en una imagen remitida a LA VOZ.
Jose, con su mujer y sus hijos, en una imagen remitida a LA VOZ. La Voz
Evaristo Martínez
16:21 • 13 may. 2020

A miles de kilómetros de su hogar, sin una administración ni unas instituciones que sepan darles abrigo y lidiando con unas compañías aéreas que parecen priorizar la billetera a la humanidad. Así se sienten centenares de españoles, entre los que puede haber una veintena de almerienses, retenidos en Argentina desde el inicio de la crisis y sin la esperanza de que pronto puedan encontrar salida a una situación que se antoja más crítica conforme avanzan las semanas. 


Una de estas historias la protagoniza una familia almeriense, con quien LA VOZ ha hablado en los últimos días. Jose, ordenanza de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Almería, lleva allí atrapado junto a su mujer y sus dos hijos pequeños (uno de 5 años y una bebé de 4 meses) desde principios de marzo. Llegaron para visitar, como suelen hacer cada uno o dos años, a la familia de su mujer. Un viaje más especial que de costumbre, porque querían bautizar allí a la recién llegada y pasar un mes junto a sus suegros.


"Entramos en Argentina el 9 de marzo, sin que nos hicieran ningún tipo de prueba o control. Entonces el coronavirus estaba considerado aún poco más que una gripe: en Barajas apenas veías a gente con mascarillas. A los pocos días, se decretó en España el Estado de Alarma, y Argentina copió sus pasos, aunque aquí había apenas una decena de fallecidos", recuerda.


Jose tenía programado el regreso a España con Aerolíneas Argentinas para el 4 de abril pero la compañía decidió retrasar el vuelo al 11 de abril. "Eran solo siete días más, teníamos permisos de maternidad y paternidad hasta mayo, había margen".



Pero no fue así. Tras ese anuncio, otro más duro: el de la suspensión de todos los vuelos. "Nos ponemos en contacto con la embajada y el consulado para exponerles la situación y nos dicen que van a poner dos o tres vuelos de repatriación que saldrán desde Buenos Aires. Estamos en Mendoza, como a 20 horas en autobús, donde tienes que ir con gente que no sabes si está enferma o no... Pero bueno. Sin embargo, la embajada nos pide en un correo que tengamos 'humanidad' y demos prioridad a los que no tengan un domicilio familiar, a turistas que se han quedado sin hotel o están en la calle. Y eso hicimos", expresa Jose. 


La situación se complica más cuando el presidente Alberto Fernández anuncia que no habrá más vuelos internacionales hasta el 1 de septiembre y España da por concluida la fase de repatriación. Un "cerrojazo" que lleva a los españoles a comenzar a organizarse a través de grupos de WhatsApp. "Somos unas 800 personas, entre nativos, gente con doble nacionalidad o residentes en España, con sus permisos de trabajo, sus hogares... En mi grupo hay una chica embarazada que si no sale antes de llegar al séptimo mes ya no podrá volar o personas mayores que dependen de tratamientos oncológicos".


La presión en redes sociales obliga a Aerolíneas Argentinas a poner "de forma unilateral" un vuelo para repatriados. "Sacan a la venta 100 pasajes que se agotan en media hora, tras anunciarlo poco antes en Twitter y Facebook. Presionamos más y sacan otros 100, que se agotan en unos minutos. Y vuelos al doble de su precio: si un billete te puede costar 400 euros, los vendieron a 850 por persona. Imagina una familia de 3 o 4 miembros".


La aerolínea mantiene que estos vuelos son excepcionales y que los otros eran comerciales. "En mi caso, me dicen que me devolverán en unos cuatro meses menos de la mitad de lo que me gasté. Y quieren que pague el doble si quiero volver a casa. Más allá de ver cómo podría hacerlo, hay gente que no tiene ese dinero, o estudiantes de intercambio sin tarjetas de crédito, solo de débito. Están haciendo con nosotros una carnicería".


Si la actitud de la compañía aérea es más que cuestionable, las palabras del embajador español en Argentina no parecen más plausibles. "Dijo que los que nos quedamos aquí es porque estamos a gusto y no queremos regresar por lo que está pasando en España. Y fueron ellos los que dijeron que priorizáramos a los que estaban en los hoteles y en la calle. Luego intentaron retractarse y han manifestado en Twitter que lo están haciendo lo mejor posible".


Jose sabe que lo que él y el resto de españoles es fácilmente comprensible. "Somos unas 800 personas, lo que serían 4 vuelos. Solo queremos que se programan con antelación, para que la gente se pueda programar y repartir entre ellos. Y que los cobren a un precio razonable, no al doble, igual que el Gobierno está regulando el precio de las mascarillas y los hidroalcoholes. España no puede dar por finalizara la repatriación y dejar que Argentina cobre esos vuelos al doble. Eso no es repatriar, eso es hacer negocio. Que nos dejen subirnos a un avión, gratis o a un precio justo, y que luego los países lo arreglen", manifiesta.


Los tentáculos de la pandemia golpean, además, en todas las direcciones. "Hay urgencias laborales, familiares, médicas. Muchos han agotado las vacaciones y ahora están en una excedencia sin suelo. Los problemas son interminables. En mi caso, por ejemplo, dejé el coche en un aparcamiento de Madrid. Les conté la situación y la entendieron pero me dijeron que me cobrarán el doble por cada día de más que estuviera allí. Y eso si cuando llegue, el coche arranca", se lamenta.


Lo más reciente es el anuncio de la embajada española de que están en negociaciones con el Gobierno argentino para que Iberia pueda poner cuatro vuelos a final de mayo. "Pero aún no han dicho nada más", sentencia Jose. 


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