En Casa - Día 27

Alabanza a los médicos que se reincorporan a los hospitales con sólo solo 7 días de cuarentena

Una sanitaria, con mascarilla durante los aplausos de las 20:00 horas.
Una sanitaria, con mascarilla durante los aplausos de las 20:00 horas. La Voz
Ricardo Alba
14:51 • 13 abr. 2020

Hace tiempo residí durante años en Madrid. En la boca del Metro te regalaban periódicos gratuitos, recuerdo algunas cabeceras: “Qué”, “La Farola”, “20 Minutos”. Hoy no habrá reparto de periódicos sino de mascarillas, las irán ofreciendo como hacen con los vales descuento del súper porque ahora sí es necesario proteger la boca. Antes no, sencillamente porque no había. Mascarillas, digo. La necesidad hoy de protección es la misma de hace dos semanas o tres o cuatro, cuando media España fabricaba mascarillas caseras.


Entre hoy y mañana, según festividad en varias Comunidades, miles de ciudadanos se habrán reincorporado o estarán a punto de hacerlo a sus respectivos trabajos. Van a ser conejillos de Indias. Expertos en estos asuntos alaban el magnífico sistema sanitario español, según escucho y leo. Los mismos expertos escapan por peteneras al preguntárseles por la gestión de la pandemia. Desde aquí una alabanza o mil a los médicos que se reincorporan a los hospitales con tan sólo siete días de escasa cuarentena. Son carne de cañón.


Mi sobrina mayor, María, con Fede, su marido, y Manuel, Manu, el pequeñín, han regresado de Estados Unidos y bien, sin problemas. Todo ha de decirse, el viaje ha sido virtual. Acoplan el teléfono a unas gafas de no sé qué y, hala, a viajar. Para darle mayor realismo al asunto hacen las maletas, se diseñan e imprimen pasajes de avión, un viaje en toda regla. La imaginación fluye para bien. Mañana, me dicen, irán a algunas ciudades de Australia.


Justo, mi amigo Justo, tiene su vivienda lindando con la urbanización/zona nudista de Vera. Me llama. Me cuenta que ha visto a un nudista en la calle. Bien, ¿y? ¡Que no llevaba perrito ni bolsa de la compra! Es decir, paseaba sin más. ¿Será boludo el tipo? Y es que vestidos o en bolas florecen idiotas por doquier que diría Bécquer, o Rosita de Espinar que tiene una canción, una cosa, que he encontrado en el planeta Internet, donde acabaremos todos y, si no, al tiempo. He aquí un indicio de por dónde va la canción de la tal Rosita: “Ven y quítame la ropa, sin ninguna condición/ Caliéntame la sopa y tú ponme la inyección/ Te doy las primeras seis letras de mi reputación/ Me tienes idiota”. Pues eso.



Me llegan en aluvión ofertas de todo tipo. Justo ahora que no necesito nada. Lo cierto es que hay chollos tentadores en las tiendas online. No hablemos de las promociones para descargar música, las hay a tutiplén. El inconveniente es que pasados los tres meses gratuitos de la oferta olvidas darte de baja y te cobran. Yo estuve pagando durante no sé cuántos meses 9,99 euros hasta caer en la cuenta de eliminar la suscripción. Junto a las ofertas aterriza en mi correo el abuso de las mascarillas: veintidós euros por una quirúrgica extra ancha. En esta pandemia hay ya muchos, demasiados, muertos, y pululan muchos ‘vivos’. Por eso y otras muchas cosas más, yo, sin dudarlo, me quedo en casa.


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