La Legión regresa a Mali por “un pueblo, una meta, una fe”

La Brigada de la Legión apoya al ejército maliense, acechado por la garra del yihadismo

Un grupo de amigos. Un sonrisa para camuflar el nudo seco de la garganta. Un brazo por encima del hombro. Los oficiales y los subordinados. La bandera de España. Y la Checa. Y las estrellas de la Unión Europea. Y Mali.


En la enorme explanada, convertida en patio de armas de la base Boubacar Sada Sy de Koulikoró, caben tantas sensaciones como símbolos. Son las seis de la tarde y, mientras el sol baja en el horizonte del río Níger, enfangado y menguante, todas las unidades forman para despedir al teniente Alejandro Caballero Cambra.


El legionario lideraba el convoy militar accidentado la pasada semana en el regreso de una operación fuera del acuartelamiento y este domingo, con la medalla de la misión EUTM Mali colgada en el pecho y el cariño de sus compañeros, abandonó el contingente con dos fracturas en el pie y una herida en el ánimo.


“Una vez llegamos al hospital y estábamos todos bien, lo primero que dije fue que no me mandaran a España, que haría lo que hiciera falta para quedarme”, explica el teniente Caballero, zaragozano de 24 años de edad.



Miembro de la X Bandera de la Brigada de la Legión, el teniente es la primera baja del despliegue realizado a finales del mes de noviembre y liderado por Fernando Sánchez. “Están todos recuperados y se han reintegrado en el servicio”, se congratula el teniente coronel. En zona de conflicto todo amenaza, todo activa la alerta. Incluido el tráfico. 


La Brigada de la Legión y componentes de Infantería de Marina desarrollan en Mali una misión de apoyo al ejército local, acechado por los ojos del yihadismo en el sur y sacudido por las garras en la mitad norte, en el desértico Sahel.


Mali pidió auxilio a la comunidad internacional en 2013 tras las revueltas tuaregs, reforzadas primero y secuestradas luego por grupos yihadistas como Jama´a Nusrat ul-Islam wa al-Muslemin. Francia hizo valer su peso histórico en la región y se lanzó para frenar la crecida terrorista. Luego llegó España y sus legionarios para apuntalar el dispositivo.


Instructores españoles forman a soldados malienses para enfrentar la mancha yihadista y la Brigada de la Legión, con la X Bandera de Ronda y componentes de la Bandera del Cuartel General y la Bandera de Zapadores de Viator (Almería) se encargan de ofrecer toda la seguridad al equipo internacional de “mentorización”.


Seguridad

Los militares se dividen fundamentalmente entre la capital Bamako y la localidad de Koulikoró, verdadero centro de operaciones ubicado a unos 60 kilómetros al sureste. Es una misión de la Unión Europea, mientras la ONU mantiene activos cascos azules en el norte con unos 15.000 efectivos uniformados (la misión MINUSMA tiene a Chad, Bangladesh y Burkina Faso como principales contribuidores).


El objetivo de la Legión no es el enfrentamiento directo con grupos terroristas, sino permitir que el adiestramiento se desarrolle sin altercados. Y no es tarea fácil. El pasado mes de febrero la base sufrió un doble ataque suicida. Dos vehículos estallaron a las puertas de la base Boubacar Sada Sy de Koulikoró. Dos militares malienses y un civil perdieron la vida en el suceso. Desde entonces se vive esa “calma tensa” tan socorrida en la definición de los escenarios internacionales. 


Además, la Legión sigue trabajando para ganarse a la población civil, machada por la pobreza. Este domingo se jugó un partido de fútbol entre militares y jóvenes malienses pertenecientes a una escuela local. Una sencilla muestra de solidaridad. Un mundo para chicos desnutridos, sucios, solos.


España ayuda. “Los españoles son gente especial dentro de la tropa europea”, explica la señora Doukouré, teniente de alcalde de Koulikoró. “La ayuda española está notándose y se ha producido un pequeño avance en la vida de la zona”.


Las palabras se pronuncian con un pausa profunda de agradecimiento y respeto, aunque los niños de cuatro, cinco, seis años se amontonan descalzos sobre las botellas de agua y los bocadillos repartidos por los legionarios en uno de los países más pobres del mundo.


Según datos de la ONU, la expansión yihadista en el Sahel ha provocado más de 100.000 refugiados y 300.000 desplazados internos. La Brigada Rey Alfonso XIII de la Legión regresa a zona de operaciones para ayudar a frenar ese fenómeno a las puertas de Europa desde el origen y que destruye poco a poco las esperanzas de 14,5 millones de personas.  Por eso legionarios como el teniente Caballero se juegan el tipo en Koulikoro y hacen suyo el lema maliense. “Un pueblo, una meta, una fe”.

 

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