Fallan la primera prisión permanente de Almería por el crimen de Huércal

El magistrado impone también al condenado 15 años por un delito de violación

El condenado es conducido por dos agentes de la Policía Nacional durante las sesiones del juicio.
El condenado es conducido por dos agentes de la Policía Nacional durante las sesiones del juicio. La Voz

El último capítulo procesal del asesinato machista de enero de 2017 en Huércal de Almería, en el que la joven Antonia García Abad fue salvajemente violada y degollada por el que había sido su pareja, Francisco S. García, ya ha sido escrito. El magistrado Ignacio F. Angulo González de Lara, presidente del tribunal, ha comunicado la sentencia que concreta las pruebas de cargo contra el condenado y especifica las penas impuestas después de que un jurado popular emitiera hace apenas un par de semanas veredicto unánime de culpabilidad.


Indemnizaciones

El fallo supone la primera condena a prisión permanente que se dicta en la provincia en aplicación del artículo 140 del Código Penal, al haberse cometido delito de asesinato y ser este subsiguiente a otro de agresión sexual. Además, por este último, el magistrado impone a Francisco Salvador otra pena de 15 años de prisión, estimando las peticiones coincidentes tanto de la Fiscalía como de la acusación particular en cuanto a penas privativas de libertad contra el autor del cruel asesinato. En el apartado de indemnizaciones, en el que no había coincidencia entre las peticiones del Ministerio Público y de la acusación de la familia -ejercida por los letrados David Romera y Esteban Hernández-, el presidente del tribunal estima la solicitud de estos últimos por “justificada y procedente” y las fija en 150.000 euros para cada uno de los progenitores y 80.000 para cada uno de los dos hermanos de Toñi. 


La sentencia detalla y razona todas las pruebas de cargo que sostienen el relato de hechos acordado por el jurado popular. Este consideró probado que Francisco Salvador García entró la madrugada del 15 de enero de 2017 en la vivienda de Toñi, con la que había mantenido una relación sentimental, y, mientras esta dormía, la atacó “guiado por un ánimo libidinoso” y la violó



El  jurado también consideró demostrado durante el juicio que el entonces acusado y ahora ya condenado había  empleado una gran violencia para doblegar a Toñi, que se resistió fuertemente a su atacante. Pero este le propinó más de cien golpes -según testimonian los informes forenses-, llegando incluso a mutilarle la lengua y causarle desgarros en el labio superior de la boca para que no gritara. 


Crueldad y violencia

La crueldad y la violencia empleadas por Francisco Salvador quedan acreditadas, según el magistrado, por el informe de autopsia y las explicaciones de las forenses en el acto del juicio, así como otros peritos que testificaron. El asesino llegó a utilizar hasta tres instrumentos cortantes para infligir daño a Toñi, entre ellos una pieza de cerámica y un cuchillo aserrado, pero también una lámpara con la que la golpeó con contundencia. 


Con Toñi muy debilitada por el salvaje ataque, el asesino le propinó varios cortes en el cuello, uno de ellos muy profundo, con un cuchillo aserrado, lo que provocó a la joven la muerte por choque hipovolémico. El ensañamiento del asesino, que también argumenta con las pruebas de cargo el magistrado del tribunal, llegó hasta el extremo de, una vez muerta Toñi, clavarle un cuchillo en los genitales, parte de los cuales mutiló. 


Tras morir, Francisco Salvador arrastró el cuerpo hasta el baño de la vivienda, donde lo limpió, con intención de ocultar los hechos. 

 

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