Juan Mariano, cuatro décadas frente al mar: el chiringuito que se ha convertido en un emblema de Carboneras
Nació en 1983 y lleva más de 40 años apostando por el pescado fresco, la cercanía y la calidad

Juan Mariano Pérez Cayuela, el propietario del reconocido chiringuito carbonero.
Ubicado en primera línea de playa y considerado uno de los chiringuito más emblemáticos, no solo de Carboneras, sino de todo el Levante almeriense, el Chiringuito Juan Mariano sigue siendo una parada imprescindible para vecinos y visitantes que buscan disfrutar del mejor producto del mar.
Su historia se remonta a 1983, cuando Juan Mariano Pérez Cayuela comenzó al frente de un pequeño negocio familiar que, con el paso de los años, ha conseguido convertirse en una referencia de la gastronomía de la costa almeriense. Más de cuatro décadas después, aquel establecimiento que nació como “un barecillo de pueblo” mantiene, según su responsable, la misma esencia: “Seguimos siendo un bar-restaurante de pueblo”.
El origen del chiringuito tiene además una historia curiosa. Juan Mariano, reconoce que no quiso estudiar y que, siendo joven, le planteó a su padre dos posibilidades para su futuro: seguir sus pasos como albañil o convertirse en camarero. “Me puso el chiringuito y ya le puso mi nombre directamente” explica el propietario.
Salto de calidad
Aunque el establecimiento fue creciendo con el paso del tiempo, Juan Mariano sitúa en 2006 uno de los momentos claves de su trayectoria: “en el 2006 fue cuando aposté por la calidad absoluta y por lo máximo” apunta.
Así fue como el pescado fresco del día se convirtió en una de las principales señas de identidad del chiringuito. “Nosotros apostamos por la materia prima del diario y eso la agente lo agradece” señala. “Aquí tenemos desde una sardina o un boquerón hasta un mero, un gallo pedro, gamba roja de aquí, quisquilla, cigalas…”.
Pero el producto no es lo único que caracteriza al chiringuito, también su trato cercano. “Nosotros somos de pueblo, pero damos trato noble y la agente lo agradece y se siente como en casa” asegura Juan Mariano. Una forma de trabajar que, sin duda, hace que “cualquiera que viene, repite”.
Por si esta combinación fuera poco, hay que sumar las vistas privilegiadas. El propio Juan Mariano recuerda la conversación con un vecino pescador que, según cuenta, siempre le dice: “Ponerme aquí en la esquina de este mirador… no lo he visto en el mundo entero”. A su juicio, “empezando por las vistas, que son inmejorables, y luego con la materia prima, pues va todo unido de la mano”.
Pero si hay un bocado que recomienda especialmente para quienes se acercan por primera vez al chiringuito es el pimiento rebozado. “Es lo primero que ponemos en la mesa, que la gente ya con eso se deleita” explica. A partir de ahí, la propuesta se adapta a los gustos de cada comensal.
Ahora, más de 40 años después de aquel comienzo, el futuro del negocio familiar está todavía por definir, aunque él mismo asegura que “yo no me voy a jubilar nunca, siempre voy a estar”.