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Abre un nuevo bar de quintos y tapas en Roquetas Mar: caracoles, lomo con alioli o migas

Jordan y Leti son los jóvenes roqueteros detrás de 'Papanatas', una propuesta sencilla y "sin pijeríos"

Jordan y Leti en la puerta de 'Papanatas' en La Urba de Roquetas de Mar.

Jordan y Leti en la puerta de 'Papanatas' en La Urba de Roquetas de Mar.La Voz

Marina Ginés
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Lomo con alioli, carne con tomate, migas, salmorejo, caracoles o unas papas con alioli. Sin florituras, sin suplementos y con un quinto bien frío sobre la barra. Esa es la carta de presentación de Papanatas, el nuevo bar que Jordan y Leti acaban de abrir en La Urbanización de Roquetas de Mar con una idea muy clara: recuperar el concepto del quinto y tapa y demostrar que salir de bares no tiene por qué ser un lujo.

"Buscábamos las tapas de toda la vida", resume Jordan. Criado en Las Salinas, de Roquetas de Mar recuerda cuando el tapeo era una costumbre al alcance de cualquiera. "Las tapas nacieron para que pudieras salir cualquier día de la semana sin que supusiera un desembolso importante. Hoy ir de tapas se ha convertido prácticamente en un lujo", afirma.

Boquerones Fritos.

Boquerones Fritos.La Voz

Por eso la idea de estos jóvenes era romper con esta dinámica y recuperar la esencia y la tradición de siempre, con tapas sencillas incluidas con la bebida a un precio reducido, "un sitio en el que pararte un jueves", confirman los responsables.

De un kiosco de helados al sueño de un bar propio

Jordan, de 28 años, nació en Málaga pero desde los 16 se afincó en Las Salinas de Roquetas de Mar, donde se siente uno más.  Por su parte Leti, de 32 es  natural de Roquetas de Mar, ambos han estado siempre han estado ligados a la hostelería. Durante años trabajaron como camareros en distintos establecimientos hasta que el verano pasado dieron un pequeño paso que acabaría cambiándoles la vida.

Caracoles en salsa.

Caracoles en salsa.La Voz

Se hicieron cargo de un kiosco de helados en Málaga, un negocio familiar que les permitió descubrir cómo era gestionar un negocio propio. "La experiencia nos gustó tanto que decidimos invertir todo lo que habíamos ganado en montar nuestro propio bar de tapas aquí, en Roquetas, que es donde vivimos", explica Jordan.

Una reforma que puso a prueba su paciencia

La idea era abrir en Semana Santa, aprovechando la llegada de visitantes a La Urbanización. Sin embargo, el calendario acabó saltando por los aires. Decidieron reformar el local con sus propias manos para ahorrar costes, pero la realidad les enseñó que las obras casi nunca salen como uno espera.

Ración de calamares fritos.

Ración de calamares fritos.La Voz

"Queríamos hacerlo nosotros y al final, cada vez que intentábamos arreglar una cosa, rompíamos otra", recuerda Jordan entre risas. A los pocos días comenzaron a desfilar por el local el cristalero, el fontanero, el electricista y todos los profesionales que inicialmente pensaban que no necesitarían. La apertura fue retrasándose poco a poco hasta que, por fin, Papanatas pudo levantar la persiana. "Ahora nos reímos de todo aquello, pero en ese momento hubo días muy complicados".

Las recetas de sus madres, el ingrediente secreto

En el día a día cada uno tiene muy claro cuál es su papel. Leti atiende la barra y Jordan se encarga de la cocina, un reto que reconoce haber asumido con mucho aprendizaje sobre la marcha. 

Las gildas.

Las gildas.La Voz

Pero detrás de muchas de las recetas hay dos personas imprescindibles. "Nuestras madres se vienen las dos, pasan la tarde cocinando y hablando", cuenta Jordan con una sonrisa. "Eso luego se nota en el sabor. Al final saben a comida de toda la vida, como la que hacían nuestras madres cuando éramos pequeños".

Esa cocina casera se refleja en una carta donde no faltan el lomo, la hamburguesa, la carne con tomate, las migas, el salmorejo, los caracoles, las papas con alioli y por supuesto pescado del día. Una propuesta que ellos mismos definen como "sin pijeríos" y que busca reivindicar el tapeo más tradicional.

El barrio responde

Aunque apenas llevan dos meses abiertos, Jordan y Leti aseguran que la acogida ha superado todas sus expectativas. "Estamos muy contentos porque los comentarios están siendo muy positivos. Tenemos incluso más clientes de La Urba que turistas y eso dice mucho".

Además de la cocina, uno de sus principales reclamos son los precios. Cinco quintos y cinco tapas por 15 euros, una oferta con la que aseguran situarse entre los bares más económicos de la zona.

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