Buen vino, manjares exquisitos y ambiente espectacular en la Venta del Pobre
La sexta edición de ‘La Venta y el Vino’ ofreció dos noches inolvidables para celebrar la grandeza del vino y la gastronomía

Imagen de La Venta y el Vino.
Que la Venta del Pobre es toda una referencia gastronómica en Almería no es nada nuevo. De hecho, lleva siéndolo desde 1836, año de su fundación. Pocos establecimientos acumulan tanta historia y experiencia a sus espaldas. Pero este fin de semana, este monumento al buen comer se ha convertido, todavía más, en uno de los epicentros gastronómicos y enológicos de la provincia. Y es que el restaurante de la Venta del Pobre ha acogido los días 13 y 14 de noviembre una nueva edición —y van seis— de La Venta y el Vino, un encuentro que, año tras año, consolida su reputación como una de las citas gourmet más esperadas del calendario almeriense.
Esta sexta edición ha reunido a aficionados, profesionales, bodegueros y productores, volviendo a destacar por su combinación de alta cocina, maridajes de nivel y un ambiente festivo que ha terminado por convertirse en su sello de identidad.

Sexta edición de La Venta y el Vino.
La noche del jueves estaba dedicada por completo a Bodegas Mauro, anfitriona del encuentro para 2025 y una de las firmas más reconocidas del panorama vitivinícola nacional. La velada comenzaba con una cata experta guiada por especialistas de la bodega, en la que los asistentes pudieron disfrutar de cinco referencias cuidadosamente seleccionadas: Mauro, Mauro VS, Mauro Terreus, Mauro Godello y Baynos blanco de viura. Esta introducción ha permitido conocer la filosofía de trabajo de la casa y su apuesta por vinos expresivos, complejos y con capacidad de guarda.
El recorrido enológico se acompañaba de una cena maridada diseñada específicamente para resaltar las características de cada etiqueta. El menú comenzaba con una navaja servida con kimchi y mayonesa de lima, un bocado fresco y vibrante que marcaba el tono de la velada. Le seguía un tartar de níscalos con consomé de cebolla y yema curada, una combinación de sabores profundos y matices umami que ha logrado conectar a la perfección con los vinos más estructurados de la cata. El tercer pase consistía en una corvina acompañada de mantequilla de algas a la brasa y aceite de cítricos, una propuesta que equilibraba técnica, delicadeza y sabor.

Uno de los sabrosos platos del maridaje.
Como plato principal, los comensales disfrutaron de un mogote de Wagyu con salsa poivre vert y chalota, un maridaje pensado para destacar la elegancia de Mauro Terreus. El cierre dulce llegó con una combinación de chocolate, pan y aceite arbequina, un postre sencillo en concepto pero impecable en ejecución. Para culminar la noche, Fran el Niño ofrecía un concierto en directo que añadió un toque distendido y cercano al final de la primera jornada.
Segunda noche
La segunda noche, celebrada el viernes, presentaba un formato más amplio y festivo, centrado en un recorrido por algunas de las bodegas más destacadas del panorama nacional. Participaron Mauro, Remelluri, Eladio Piñeiro, Figuero, Raventós i Blanc y Tesalia, cada una con una selección de vinos representativos de su identidad y su territorio. Los afortunados asistentes han podido catar etiquetas tan reconocidas como Remelluri Reserva, Envidia Cochina, Frore de Carme, Viñas Viejas o los espumosos De la Finca y De Nit de Raventós i Blanc. Este despliegue ha permitido disfrutar de un viaje sensorial, abarcando desde los tintos de la Ribera del Duero hasta los blancos atlánticos de Rías Baixas, pasando por proyectos singulares como las elaboraciones naturales de Can Sumoi.
A la altura de esta propuesta enológica, La Venta del Pobre había preparado una serie de estaciones gastronómicas que se convirtieron en uno de los grandes atractivos de la noche. Los asistentes pudieron degustar quesos nacionales seleccionados, jamón ibérico cortado en directo, embutidos artesanos de Diego Molina, trufa fresca de Strepitosa Truffles, atún rojo de Ricardo Fuentes y tomate Raf de Rey Raf. Además, la velada incluyó un showcooking de carpaccio de chuleta de vaca elaborado por ArceCarne, que atrajo la atención de numerosos comensales. La experiencia se completó con una propuesta de cócteles a base de vino, creados por Antonio Montoya, de Moka San José, que aportaron un toque creativo y diferente a la cita.

No faltaron los brindis.
El menú cóctel preparado por la cocina del restaurante incluyó risotto de trigo, mollete de pastrami, puerro a la brasa con bagna cauda y trufa, salpicón de pulpo y gamba roja, ensaladilla de bacalao, la clásica gilda de Codesa, carrillera de Angus con puré de zanahoria y curry rojo, además de un surtido de mini dulces como cierre. Y como no todo va a ser comer y beber, la música también ha jugado un papel protagonista: la banda Los Lagartos animaba la primera parte de la noche, seguida por el DJ Cristian Mañas, que mantuvo el ambiente festivo hasta el cierre.
Con el aforo completo en ambas jornadas, La Venta y el Vino reafirma su crecimiento y su consolidación como uno de los grandes eventos gastronómicos de la provincia, capaz de reunir tradición, innovación, producto y cultura del vino en un mismo espacio. Una cita que ya es imprescindible en el otoño almeriense y que, un año más, ha vuelto a demostrar su capacidad para atraer a un público cada vez más exigente y apasionado por la buena mesa.