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Bares de Almería que no son lo que parecen: tapas (gratis) en una pizzería de barrio

Sorprende su carta de tapas: amplia y con opciones de toda la vida en una pizzería de barrio

Pizza como tapa: una de las opciones para tapear en Pizzarbol.

Pizza como tapa: una de las opciones para tapear en Pizzarbol.

Álvaro Hernández
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Tiene aspecto de pizzería, hacen reparto a domicilio, tiene nombre de pizzería y venden pizzas. Lo obvio es pensar y afirmar rotundamente que es una pizzería. Y, sin embargo, no es una pizzería. O, mejor dicho, es mucho más que una pizzería. Tanto es así que ofrece, sorprendentemente, una de las mejores experiencias de tapeo de Almería. Su nombre es Pizzarbol y es el bar de Almería con el que estrenamos la serie 'Bares que no son lo que parecen', buscando precisamente eso: rincones de la hostelería almeriense que, bajo la apariencia de una pizzería, una heladería o una cafetería esconden un auténtico paraíso gastronómico, de una forma u otra. 

El caso de Pizzarbol es llamativo. Se encuentra en el barrio de Los Ángeles, en la calle Marchales, 53 y 59, y tiene todo lo que debe tener una pizzería local para ser un auténtico éxito: reparto a domicilio, posibilidad de recoger en el local y, claro está, de consumir allí. Pizzas medianas por unos diez euros y otra variedad de productos como bocadillos, perritos calientes, hamburguesas o sus salchichas envueltas en masa son algunos de los puntos fuertes de este local que siempre tiene cola y mucho movimiento de sus vehículos (motos y coches de pequeñas dimensiones para llegar más lejos).

Pero ir a Los Ángeles y parar en Pizzarbol abre todo un mundo de posibilidades: el de tapear en una pizzería de barrio. 

Las tapas de Pizzarbol

Hamburguesa, lomo, ensaladilla rusa... Esas tapas de toda la vida que se echan de menos en la mayoría de las cartas de los bares que se dedican al tapeo, están en el sitio más insospechado. Y también mini pizzas y perritos calientes en formato 'tapa'. Eso, y mucho más compone la carta de tapas de cortesía de Pizzarbol.

Porque una de las cosas que más sorprende no es solo encontrarse la posibilidad de tapear en una pizzería, sino que, además, no hay cuatro o cinco tapas para cubrir el expediente, sino que hay un amplio abanico de opciones, cosa cada vez menos frecuente en la hostelería almeriense. 

Y, sobre todo, la posibilidad de reencontrarse con el tapeo tradicional cada vez menos habitual en el centro (salvo honrosas excepciones) y que Pizzarbol confirma con su ejemplo que hay que buscar en los barrios. 

Una cocina sin pretensiones, tapas sin narrativa ni todo un catálogo de elaboraciones digno de un aspirante a Guía Michelin y llenar el estómago como objetivo primordial: así es el tapeo de Pizzarbol, con opciones de plancha, frías y de cocina que pone el punto diferencial en ofrecer esos productos de gran tamaño disponibles a domicilio en formato tapa. 

Porque no en muchos sitios del mundo puede uno pedirse una pizza como tapa. Pero en Pizzarbol sí. Porque no hay que dejarse llevar por las apariencias, y esa es la gran lección que ofrece esta pizzería de barrio: parece una pizzería y huele a pizzería. Pero también es un bar de tapas. 

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