La Voz de Almeria

La Foodineta

5 pequeños gestos diarios para evitar que la comida acabe en la basura

Cada año, en la UE se desperdician 60 millones de toneladas de alimentos, unos 132 kilos por persona

Residuos de comida.

Residuos de comida.Freepik

Tito Sánchez Núñez
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Cada año, en la Unión Europea se desperdician cerca de 60 millones de toneladas de alimentos, lo que supone unos 132 kilos por persona. Una cifra que da que pensar, sobre todo cuando más de la mitad de ese despilfarro procede directamente de los hogares. 

Frente a este problema global, existen pequeños gestos cotidianos que pueden marcar la diferencia y contribuir a reducir de manera significativa la comida que acaba en la basura.

Uno de los hábitos más efectivos es planificar el menú semanal. Saber de antemano qué se va a cocinar evita compras innecesarias y ayuda a dar salida a los productos que ya tenemos en casa.

Unido a ello, es fundamental revisar la despensa y el frigorífico antes de hacer la compra, elaborando una lista ajustada a lo realmente necesario y evitando las improvisaciones. Comprar en cantidades más pequeñas, pero con mayor frecuencia, también puede ser una buena estrategia para que los alimentos no se estropeen antes de consumirlos.

Otro aspecto clave es aprender a interpretar el etiquetado. La fecha de caducidad indica hasta cuándo un alimento es seguro, mientras que la de consumo preferente señala el periodo en que conserva mejor sus propiedades, aunque en muchos casos se puede seguir consumiento después. Además, la etiqueta ofrece información valiosa sobre conservación, ingredientes y condiciones de uso que conviene tener en cuenta.

El almacenamiento correcto prolonga la vida útil de los productos. En el frigorífico, las carnes y pescados deben colocarse en la parte más fría, los lácteos y huevos en estantes intermedios y los platos preparados o listos para consumir en las zonas menos frías. Frutas y verduras, en los cajones específicos. También es importante guardar las sobras en recipientes cerrados una vez se hayan enfriado y mantener limpia la nevera y el congelador para evitar riesgos sanitarios. Tarros de cristal, fiambreras, bolsas de vacío o papel de aluminio son aliados útiles para conservar mejor los alimentos.

En la cocina, otro gesto responsable es ajustar las raciones. Preparar cantidades razonables evita que los platos acaben en la basura. Y cuando se come fuera, conviene recordar que las sobras del restaurante pueden llevarse a casa sin problema. Cada vez más establecimientos ofrecen envases adecuados, y también es posible utilizar recipientes propios siempre que estén limpios y sean aptos para conservar alimentos. Pequeñas decisiones como estas en el día a día pueden ayudar a frenar el desperdicio alimentario y a ahorrar en la economía doméstica.

tracking