Un templo de la cocina de autor y la fusión ‘japo’ en Almería
El Restaurante Pa'Levante en el paseo marítimo roquetero, toda una experiencia gastronómica junto al mar

Paco y Blanca de Pa'Levante. "Garrote como Martín Berasategui".
En el número 86 de la Avenida Antonio Machado, en pleno Paseo Marítimo de Roquetas de Mar, se alza uno de los templos gastronómicos más queridos de la provincia de Almería: el Restaurante Pa’Levante. Frente al mar y acariciado por la brisa costera, este enclave culinario ha logrado consolidarse como un referente de la cocina de autor gracias al trabajo incansable de sus fundadores, Francisco (Paco) Rodríguez y Blanca Díez.
Hace seis años, esta pareja de hosteleros se embarcó en la aventura de abrir su propio restaurante en un local que entonces era una sencilla pizzería de platos combinados. "El dueño es más ‘apañao’ que las pesetas y quería alquilárselo a alguien que elevara este local a otro nivel", cuenta Blanca. Y así lo hicieron.
Hoy, Pa’Levante es sinónimo de elegancia y refinamiento: sillas de metacrilato, una cuidada colorimetría y una gran terraza acristalada que protege del viento de Poniente y Levante completan una experiencia gastronómica que comienza desde el primer paso en su interior.
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Paco, natural de Laroles, en la Alpujarra granadina, se formó desde joven en el bar de su hermano. Su camino ha estado marcado por el esfuerzo, la humildad y una pasión contagiosa por la cocina. Blanca, no se ha quedado atrás y lleva desde los 14 años en el mundo de la hostelería. Ambos han recorrido España trabajando en distintos locales, aprendiendo, observando y soñando. Roquetas fue una elección natural. "Desde pequeño mi familia y yo veníamos a Almería a la playa, a los médicos… En invierno, cuando cortaban el Puerto de la Ragua por la nieve, nuestro acceso a la ciudad era bajar a Almería", explica Paco mientras mira hacia el mar desde su terraza. "Aquí se vive con una calma que no se puede explicar".
El tándem Paco-Blanca es una simbiosis perfecta, uno a los fogones y la otra en el servicio en sala. La atención al cliente es cálida, cercana, impecable. "La gente viene a comer, pero también a sentirse en casa", dice Blanca. Y lo consiguen. Muchos de sus clientes acuden varias veces al mes y, con el tiempo, se han convertido en parte de la familia. "Después de seis años viendo a alguna gente todas las semanas o casi todas, les coges cariño".

El chef de Pa'Levante con uno de sus platos.
Un detalle que no pasa desapercibido es que muchos de sus comensales son hosteleros. "Viene gente de Murcia, de Madrid y de distintos puntos de la provincia", cuenta Blanca. Lejos de alimentar la competencia, Paco y Blanca visitan otros restaurantes y los recomiendan sin reservas. "Antes de mandar a los clientes fuera de la provincia, tenemos que reivindicar lo nuestro. Aquí tenemos muy buenos restaurantes: La Costa en El Ejido, Los Finos en Adra…", enumera Blanca, que también menciona su interés por visitar los platos del chef Antonio Carmona en Terraza Carmona, en Vera.
Cocina con identidad propia
La carta de Pa’Levante es un equilibrio perfecto entre tradición mediterránea, técnica contemporánea y delicadas influencias japonesas. "No tenemos estrella", responden cuando se les pregunta por su plato más popular. Y es que todos brillan por igual. El tartar de atún rojo es pura delicadeza. El cebiche de pulpo, vibrante. Las gyozas de gamba con alga wakame, sorprendentes. El rape con alcachofas, el rabo de toro o la carrillada de cerdo, reconfortantes y sabrosos.
Además, fuera de carta, Paco propone platos especiales en función de la temporada y el producto fresco. "A Paco le encanta su trabajo y por eso siempre le gusta innovar en la cocina", explica Blanca.
Ni siquiera los platos más sencillos se quedan atrás. En Pa’Levante, un buñuelo de bacalao o una croqueta se convierten en un bocado sublime, capaz de emocionar a los paladares más exigentes. Cada bocado cuenta, y eso se nota. Aquí no hay tapas, ni menús del día ni platos combinados. Como bien afirma Blanca: "No somos un bar".
Y si hablamos del cierre perfecto, el apartado dulce no decepciona. El lingote cremoso de pistacho y la tarta de queso son dos postres que elevan aún más la experiencia.

Rape con alcachofas en Pa'Levante.
Reconocimiento merecido
El buen hacer de Paco y Blanca no ha pasado desapercibido. En su todavía corta trayectoria, Pa’Levante ha sido distinguido con un Plato de Oro y un Solete Repsol, galardones que reflejan la calidad, creatividad y consistencia que caracterizan a este restaurante.
Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas. La pandemia supuso un duro golpe: "Antes no teníamos la terraza acristalada, solo unos toldos. Recuerdo una vez, poco después de la pandemia, que teníamos todo reservado y empezó a llover fuerte... comenzaron a cancelar todas las mesas", recuerda Blanca. Desde entonces, piden una fianza de 5 euros por persona para confirmar reservas. "Nuestro restaurante es pequeño, no tenemos muchas mesas. Si nos fallan varias reservas, puede ser muy perjudicial para el negocio. Cuando llega la mesa, se le devuelve su dinero íntegro y empezamos el servicio de cero".
En invierno, el restaurante no abre por las noches, salvo excepciones. "Esta Semana Santa, con el mal tiempo, no pensábamos abrir por las noches, pero empezaron a llamarnos sin parar para reservar. Así que cambiamos los planes y abrimos jueves, viernes y sábado. Incluso vamos a trabajar en miércoles, que normalmente libramos", cuenta Blanca.
Una pasión que lo explica todo
El amor por la hostelería se siente en cada detalle de Pa’Levante. No hace falta declararlo: se percibe en la dedicación, la delicadeza del servicio, la coherencia de la carta. Pero si uno se lo pregunta directamente a los hosteleros, no dudan ni un segundo: "Me encanta la hostelería. La gente me pregunta si no me gustaría librar un sábado o un domingo, pero me imagino un fin de semana sin venir al restaurante… y me falta algo".
Y es en ese "algo" donde reside la magia de Pa’Levante. Una mezcla de vocación, esfuerzo y autenticidad que no se enseña ni se imita. Se vive. Como cada comida que se sirve en este rincón delicioso frente al mar.

Instalaciones del Restaurante Pa'Levante.