Después de 20 años tras la barra de un bar: “Cele, tu legado continúa”
Sara Martínez está orgullosa de haber conseguido hacerse un hueco en el mundo de la hostelería

El equipo de Casa Cele Costa con Sara Martínez presidiendo.
Sara Martínez es hoy la gerente de Casa Cele Costa, uno de los nombres más reconocidos en la hostelería de Roquetas de Mar. Pero no es solo un nombre: es una herencia, una historia tejida con esfuerzo, cercanía y mucho corazón. Cele era el apodo cariñoso con el que todos conocían a su padre, Celestino Martínez, el alma que dio origen a esta historia que, décadas después, sigue viva gracias a su hija.
“Hace más de veinte años, mis padres abrieron un modesto y pequeñísimo bar en el barrio de las 200 viviendas de Roquetas de Mar”, recuerda Sara con emoción. Era un local humilde, pensado para la gente trabajadora, pero gracias a su buen hacer y una hospitalidad innata, se convirtió en un punto de encuentro para todo el pueblo. “La gente venía desde cualquier rincón solo para probar nuestras tapas. Entonces se llamaba Bar Stop, una pequeña tasca de barrio, en una plazoleta, donde incluso cocinábamos el pescado que los clientes traían recién comprado de la plaza”.
Las especialidades eran sencillas pero memorables: pincho moruno, lomo, y una curiosidad que aún muchos recuerdan con cariño: el queso fresco a la plancha, una aportación de su madre, Mari Carmen Díaz. Aunque el nombre oficial era Stop, para todo el mundo era simplemente el bar del Cele.
Celestino no solo dio nombre al local: le dio alma. Su trato cercano, su sonrisa constante y su compromiso con cada cliente convirtieron aquella tasca en un lugar especial. Pronto, el espacio se quedó pequeño. Los vecinos, fieles y agradecidos, animaron a la familia a dar un paso más. Y así nació Casa Cele, un local más grande, con la misma esencia, donde las tapas y el buen servicio siguieron marcando la diferencia.
Sara, mientras tanto, decidió estudiar Marketing en la Universidad de Almería. “Quería un plan B. La hostelería es muy sacrificada, he visto a mis padres trabajar día y noche sin descanso, y no quería una vida en la que tuviese que vivir para trabajar”, confiesa. Esa misma reflexión llevó a Celestino y Mari Carmen a retirarse antes de lo previsto, después de décadas de esfuerzo y dedicación. Dejaron Casa Cele en manos de un antiguo trabajador, manteniendo intacta su identidad y su carta.
Una nueva etapa
Sara, ya graduada, probó suerte lejos de los fogones. Pero el destino, sabio y con cierto sentido de la justicia poética, le tenía otro plan. “Un amigo me dijo que el local junto al puerto estaba libre, que era una oportunidad. Y fue como si todo encajara”. Nacida tras la barra de un bar, Sara sintió que había llegado el momento de hacer algo por su cuenta, sin la ayuda de sus padres, pero con su esencia en cada rincón.
Así nació Casa Cele Costa, en pleno Paseo Marítimo de Roquetas, junto al puerto. Hoy es uno de los bares más concurridos del municipio. A cualquier hora, cualquier día, su terraza está llena. “Cerramos a las seis de la tarde. Nos enfocamos en desayunos y almuerzos, aunque viernes y sábado también abrimos por la noche, porque los clientes lo pedían”.

Terraza de Casa Cele Costa.
Sin embargo, la vida a veces golpea sin previo aviso. Apenas cuatro meses después de la apertura, Celestino fallecía tras una dura enfermedad. Ocho meses han pasado desde entonces, y la herida sigue abierta. Pero también es más fuerte que nunca el deseo de mantener vivo su legado.
Hoy, coronando la barra como si fuera un altar, una fotografía de Celestino preside el local. Bajo ella, una frase que lo dice todo: “Seguimos con tu legado”. Mari Carmen, su esposa, no puede evitar emocionarse cada vez que lo ve. Aún remangada, aún pendiente de cada detalle, aún “poniendo orden” detrás de la barra, como siempre hizo.
Sara, orgullosa de seguir el legado de sus padres, ha querido imprimir su propio sello. “Me formé como barista. Para mí es fundamental ofrecer un café de especialidad, un desayuno de calidad con pan de masa madre y productos de 'Kilómetro 0'”. Su propuesta ha calado hondo. En la Ruta del Desayuno de Roquetas, decenas de personas se acercaron solo para probar su desayuno saludable.

Desayuno saludable de Casa Cele Costa.
Entre las tapas estrella de Casa Cele Costa destacan la tosta de secreto con ajoblanco, o el exquisito taco salinero que obtuvo el tercer premio en la Ruta de la Tapa: una tortita de trigo con ajoblanco, pico de gallo de verduras almerienses, chutney de tomate y pimiento, cebolla encurtida y pulpo a la plancha.
Apenas lleva un año abierta, pero Sara ya ha conseguido algo que no se mide en premios ni en cifras: el cariño del pueblo y el respeto de quienes conocieron y admiraron a su padre. Con un equipo de más de diez personas, Casa Cele Costa demuestra que la excelencia se logra con trabajo, buen producto y, sobre todo, con alma.
Porque aunque Cele ya no esté físicamente, su esencia sigue viva en cada tapa, en cada sonrisa tras la barra, en cada cliente satisfecho. Y Sara, con la fuerza heredada de sus padres, deja muy alto este legado que ahora está en sus manos.
Cele, tu legado continúa.