Cuando la cocina se vuelve arte: así es el mejor gastrobar del Poniente
Prepárate para disfrutar de una ruta hacia el corazón de tus sentidos

Ensalada de burrata con salmorejo de tomate raf y pesto.
Si te gusta comer bien y descubrir sitios nuevos, este bar te va a encantar. Aquí se nota que hay cariño por la comida y que cada plato está pensado para sorprender.
El ambiente es acogedor, sin pretensiones, pero con esos detalles que te hacen sentir a gusto. En un pequeño local situado en calle Murgis, número 12, de El Ejido, Bodeboka se presenta como una oportunidad para el deleite de los sentidos.
Ahora sí, vamos a lo importante: la carta. Arranca con ensaladas frescas, como la de tomate Raff o Kumato con aguacate, ventresca de atún y cebolleta tierna, perfecta para empezar con algo ligero.

Tosta de atún marinado en pan de cristal con trufa.
Los pintxos y raciones son el alma del sitio. La maxi-croqueta del chef es un clásico que nunca falla, crujiente por fuera y cremosa por dentro. Si quieres algo distinto, prueba el canelón de costilla ibérica con shitake, foie, trufa y scamorza. También hay opciones más internacionales, como los nems vietnamitas caseros o el pan bao con pato confitado y cebolla morada encurtida. Y si eres fan del pulpo, aquí lo preparan asado al estilo Bodeboka, una delicia.
Las gyozas tienen un papel protagonista en la carta. Puedes elegir entre gambas con alga wakame y salsa de soja dulce, langostino con mayonesa Pekín y salsa Tsuyu no moto, o pollo y verduras con siracha y salsa de ostras. Cada una con su toque especial.

Cartel de neón del restaurante.
Si prefieres platos más grandes, hay opciones para compartir. El tataki de atún con mahonesa de wasabi, lima y jengibre es una apuesta segura. El bacalao gratinado con muselina de ajo confitado es suave y sabroso, y para los más carnívoros, la pluma ibérica o el lomo alto de ternera gallega no decepcionan.
Mención especial merece también la hamburguesa de rubia gallega con salsa ahumada y bacon ibérico y las fantásticas samosas de presa ibérica y rubia gallega con cebolla caramelizada.
Y no te vayas sin probar los postres. La tarta de queso con toque de cítricos es fresca y cremosa, la torrija brioche caramelizada con helado es pura gula y el coulant con corazón de kinder y helado es irresistible.
En resumen, este es un bar donde se come bien, con platos bien pensados y llenos de sabor que invitan a la imaginación. Un sitio para volver y seguir probando cosas nuevas, ya que su carta se actualiza constantemente. Te aseguramos que repetirás.