Se trata de una visita a algunas de sus joyas museísticas con un objetivo en cada una de ellas; un juego por el que haya que encontrar una pieza clave en cada uno, como si toda la provincia fuera un gran tablero cultural en el que se mezcla arqueología, música e historia. La búsqueda comienza en la capital, para luego trasladarse a los pueblos de la región. Consulte el mapa a continuación.
Maqueta de Los Millares, en el Museo Arqueológico de Almería.Turismo Costa de Almería
Museo Arqueológico de Almería
La ruta comenzaría en el mundo antiguo, como un viaje en el tiempo a nuestras raíces. En este espectacular museo se alberga la mayor y más representativa colección de objetos arqueológicos de la provincia de Almería: desde los descubrimientos del belga Louis Siret hasta esculturas romanas y lápidas andalusíes. El edificio permite, así, conocer en profundidad el pasado de la región que hoy habitamos. La misión en el Museo Arqueológico de Almería es encontrar la maqueta de la tumba de Los Millares; una recreación que conecta al museo con el yacimiento real, a la vez que invita a desplazarse después al propio poblado, muestra de una de las culturas prehistóricas más avanzadas de la península y asentada en Almería hace unos 5.000 años, durante la Edad del Cobre.
La Voz
Museo de Arte Doña Pakyta.
Desde ese fascinante pasado arqueológico, la ruta lleva hasta la Casa Museo Doña Pakyta, donde la misión se centra en encontrar un cuadro muy concreto: el retrato que el pintor almeriense Díaz Molina hizo de Alfonso XIII. Entre las obras del siglo XIX y XX, la historiadora propone detenerse en esta pieza por la historia que esconde detrás: la de un artista nacido en la provincia que acabó retratando al mismísimo monarca.
"De un pueblo llegó a retratar al rey. Eso es la historia de que desde aquí se puede llegar muy lejos", destaca. La pista convierte la visita en algo más que una contemplación artística: es también una forma de entender cómo el talento podía romper fronteras sociales y cómo una biografía puede resumir toda una época.
Ayuntamiento de Almería
Museo de la Guitarra Antonio de Torres.
Después de haberse empapado de arte, la investigadora recomienda encaminar los pasos hacia un lugar completamente distinto, donde la música es la protagonista. El Museo de la Guitarra Antonio de Torres es un espacio dedicado al famoso luthier almeriense (considerado el padre de la guitarra moderna) y a la historia del instrumento. Una vez allí, el jugador tendría que buscar la gran guitarra que preside el espacio, la pieza más llamativa y la que mejor resume el espíritu del museo. No es solo una parada para mirar: es la pista que invita a seguir explorando. "Es una forma de acercarte a la sensibilidad de la música y engancharte a conocer los instrumentos", defiende la historiadora. Así, la ruta de un giro inesperado: de la piedra al sonido.
Sala del MUREC con visitantes mirando la obra La consagración de la copla, de Julio Romero de Torres.La Voz
El Museo del Realismo Español Contemporáneo
La siguiente parada del juego está a apenas unos pasos, en el Museo del Realismo Español Contemporáneo. Tras el sonido de las guitarras, toca mirar más allá de las fronteras almerienses: sus salas reúnen obras llegadas de distintos puntos de España y convierten la visita en un viaje por el realismo contemporáneo.
El reto aquí es localizar una obra de Antonio López: su célebre Gran Vía. Una vez hallada, toca detenerse a observarla con calma. Y no solo eso. En esta parada el juego tiene doble lectura: tan interesante como las pinturas es el propio edificio que las alberga, ya que el museo ocupa el antiguo Hospital Provincial, uno de los inmuebles civiles más singulares del siglo XVI en la ciudad. "Esta parada servirá para entrar en el mundo del hiperrealismo y diferenciar otros estilos de pintura", propone la historiadora. Si en la parada anterior se trataba de sentir, aquí el recorrido invita a afinar la vista: mirar los cuadros, pero también levantar la cabeza y leer la historia en sus muros.
Imagen del interior del Yacimiento Arqueológico Barrio Andalusí.La Voz
Yacimiento Arqueológico Barrio Andalusí.
La ruta en la capital termina en el Centro de Interpretación Puerta de Almería y Barrio Andalusí, una parada que invita a bajar del museo tradicional al suelo mismo de la historia. Aquí el juego propone fijarse en la estructura de las casas excavadas del antiguo barrio andalusí: muros estrechos, estancias diminutas y calles pegadas unas a otras que permiten imaginar cómo era la vida cotidiana hace siglos.
"Ves cómo estaban distribuidas las casas, tan pequeñitas… y puedes analizar el concepto de vida", resume la historiadora. Más que buscar una pieza aislada, esta parada consiste en leer la arquitectura de la supervivencia: entender cómo se organizaba una ciudad medieval desde sus hogares más humildes; todo en el barrio más antiguo de la ciudad. A partir de este momento, toca coger el coche, puesto que la historiadora no se queda solo en la ciudad de Almería: "Tenemos muchísimo patrimonio en los pueblos. Hay que ponerlo en valor".
Diputación de Almería
Museo de Adra.
La primera parada dentro de la provincia, pasaría por el Museo de Adra, donde el reto consiste en localizar el antiguo molino tradicional, una de las piezas que mejor conecta el pasado agrícola del municipio con su identidad actual. "El molino era esencial para la vida de la localidad", recuerda la historiadora, que destaca este espacio por mezclar dos tiempos en una misma visita: por un lado, los objetos etnográficos que muestran cómo se trabajaba y se vivía; por otro, las nuevas salas digitales que ayudan a interpretar ese pasado con tecnología. El juego aquí no solo consiste en encontrar un objeto, sino en descubrir cómo una misma historia puede contarse con herramientas de ayer y de hoy.
La Voz
Molinillo del Perrillo, en Berja.
La siguiente parada en este 'road trip' cultural sería el Molinillo del Perrillo, en Berja, a 20/25 minutos en coche desde Adra. Esta vez la propuesta del juego se fija en un detalle diminuto que, sin embargo, cuenta toda una forma de vivir: el soporte tallado donde se colocaban los abanicos. Entre las salas que recrean una casa burguesa del siglo XIX, la historiadora invita a buscar esa pieza casi desapercibida. "El abanico era una faceta muy importante de la vida aristocrática y había hasta un lugar específico para dejarlo", explica. La pista convierte un simple objeto decorativo en una ventana al pasado: un pequeño gesto doméstico que habla de clase social, costumbres y del modo en que se organizaba la vida cotidiana en otra época.
Parte de la colección de los Godoy.
Museo de Arte Dionisio Godoy
La ruta continúa en Museo Dionisio Godoy, una de las incorporaciones más recientes a la guía provincial de Museos de Almería. El juego propone buscar una acuarela en la que Dionisio Godoy retrate algún elemento arquitectónico, porque ahí está, según la historiadora, una de las mayores singularidades del artista. Muchas de sus obras más representativas están repartidas entre colecciones particulares y otros espacios, pero las que se exponen permiten apreciar su maestría en una técnica tan delicada como exigente. "El arte al instante, no se puede rectificar como el óleo", resume. La parada invita a detenerse en esa mirada rápida y precisa con la que el pintor captaba el paisaje y la arquitectura del territorio casi en un solo gesto.
Una de las salas del Museo Casa Ibáñez.La Voz
Museo Casa Ibáñez
Otra parada imprescindible fuera de la capital es el Museo Casa Ibáñez, dedicado a Andrés García Ibáñez. El reto aquí consiste en detenerse ante alguna de sus obras de temática arquitectónica o figurativa, para descubrir la potencia de un creador que sigue desarrollando su obra en presente. Para la historiadora, es una oportunidad para mirar con otros ojos a uno de los grandes nombres actuales del arte almeriense: "Un genio que no siempre valoramos en su justa medida". La pista pone el foco en algo poco habitual en las rutas patrimoniales: reconocer que también se puede visitar la historia que todavía se está escribiendo.
Diputación de Almería
Museo del Castillo del Marqués de los Vélez.
Una vez en Cuevas del Almanzora, en el Castillo del Marqués de los Vélez, la dinámica del juego se traslada a una colección que convierte la visita en casi una búsqueda del tesoro: la colección de Antonio Manuel Campoy. Entre salas y piezas diversas, el reto consiste en encontrar alguna obra destacada de este conjunto, donde conviven distintos estilos y autores dentro del mismo espacio museístico. "A ver si allí encontramos algo de Goya", lanza la historiadora como provocación, más como guiño que como certeza, para reforzar esa idea de exploración constante. La clave aquí no es solo qué se ve, sino cómo el museo se convierte en un terreno de rastreo, casi detectivesco, donde cada obra abre la posibilidad de otra búsqueda.
Oficina Provincial de Cine
Museo Etnográfico de las Cuevas de Vera.
Última parada antes de regresar a Almería: Vera. Está de camino de vuelta por la A-7. En la cueva-museo, el juego baja a lo más cotidiano de otra época y propone un reto casi arqueológico de lo doméstico: encontrar el "fly", un antiguo aparato utilizado para combatir insectos en las viviendas tradicionales excavadas en la roca.
Entre utensilios de cocina, chimeneas y espacios de vida en cueva del siglo XIX, este pequeño objeto aparece como una pista casi invisible de una tecnología hoy desaparecida. La parada invita a entender que la historia no solo está en los grandes monumentos, sino también en los inventos humildes que sostenían la vida diaria; el cierre perfecto para una jornada intensa, pero enriquecedora en este Día Internacional de los Museos.