Bob Astles - militar británico
El amigo occidental del sanguinario Idi Amín
Agencias

Robert ‘Bob’ Astles, funcionario británico que llegó a ser consejero de uno de los dictadores más sádicos y despiadados de África, Idi Amín, falleció el pasado 29 de diciembre, aunque la noticia no se difundió hasta hace pocos días. Nacido en Ashford, en 1924, se unió al British Indian Army siendo casi un adolescente, y luego en los Royal Engineers, donde alcanzó el rango de teniente. Como trabajador del servicio colonial de Reino Unido llegó a Uganda en 1951. Por aquel entonces, el país africano formaba parte del imperio británico, y Astles era un mero supervisor de obras públicas. Once años después llegó la independencia del país africano, y Astles decidió permanecer en Kampala, capital del Estado. Y es aquí donde empieza la historia de la ‘Rata Blanca’, como lo apodó la población, que lo odiaba. Haciéndose pasar por un expiloto de la fuerza aérea británica, consiguió escalar socialmente, y con algunos ahorros se hizo con un avión para montar una compañía aeronáutica. Su nombre llegó a oídos del primer presidente de la Uganda independiente, Milton Obote, que le hizo hombre de confianza, incluso le nombró director general de la televisión pública. En 1971, el entonces jefe del Estado mayor Idi Amín encabeza un golpe de Estado para derrocar a Obote. Cuando llegó al poder, Amín, consciente de que tener a un occidental de consejero le podría ser de gran utilidad, le ofreció seguir a su lado, pero Astles rechazó la oferta. Trascuatro meses en las poco acogedoras prisiones ugandesas, el británico reconsideró la propuesta y se unió a la Administración de Amín. Regresó como dirigente de la compañía aérea y poco a poco va asumiendo puestos cada vez más cercanos al dictador. El más influyente fue el de jefe de la oficina anticorrupción, desde donde elegía a su antojo a los cargos de la policía y el Ejército. Astles, que adquirió la nacionalidad ugandesa, era uno de los rostros más visibles de una dictadura cruel y opresiva, con unas fuerzas del orden que purgaban a todo aquel que fuese percibido como un peligro para el Estado. El británico era visto con odio por una población que le acusaba de estar detrás del terror impuesto. En 1979, Amín fue derrocado y Astles huyó a Tanzania. Capturado y extraditado a Uganda, fue encarcelado durante seis años hasta que fue despojado de la nacionalidad ugandesa y expulsado del país. Ya en Reino Unido, siempre negó que tuviese las manos manchadas de sangre, pero no renegó de su amistad con Idi Amín. Su vida sirvió de base para la película ‘El último rey de Escocia’.