Gigantes en Almería: José Manuel Zapata, Michael Thomas y Juan Francisco Padilla
La OCAL recibe una de las ovaciones más prolongadas en su concierto ferial con el tenor granadino como dueño del escenario

La OCAL convirtió su tradicional cita de Feria en un acontecimiento excepcional con el concierto ‘Gigantes’.
Aunque la afición musical almeriense sabe de sobra que los conciertos de Feria de la Orquesta Ciudad de Almería (OCAL) despiden siempre un penetrante aroma a gran acontecimiento ha quedado patente en la cita de este año que la formación que dirige Michael Thomas está celebrando su primer cuarto de siglo.
En 2001 se inició esta feliz odisea en el espacio de la Música que ha convertido a la OCAL en la marca cultural más prestigiosa de Almería, en un contexto de gran relevancia musical protagonizado por otros grandes fenómenos, lo cual acentúa aún más la importancia y el alcance de esta efemérides. En suma, un feliz cumpleaños que para los almerienses supone profundizar aún más en el orgullo de pertenencia que despierta la OCAL.
El título del concierto, ‘Gigantes’, aludía a la secuencia de nombres estelares de la canción de toda la vida. También sería de justicia añadir a la lista los nombres de José Manuel Zapata, Michael Thomas y el de Juan Francisco Padilla, cuyos geniales arreglos pusieron en evidencia la solvencia artística del músico almeriense, quien recreó magistralmente las partituras elegidas.

José Manuel Zapata divirtió, pero, sobre todo, emocionó a la audiencia con sus recuerdos personales, sus vivencias y sus reflexiones.
La Plaza de la Constitución ovacionó de forma unánime este concierto, en el que desempeñó un papel esencial el tenor José Manuel Zapata, quien derrochó sobre el escenario las excelencias de su voz, su exquisita sensibilidad y, cómo no, su reconocida capacidad para conectar con el público, seduciendo a la audiencia como un sublime comunicador. Por supuesto, siempre en clave de humor y de humanidad. La clave del talento de Zapata es la autenticidad, una virtud en vías de extinción.
Con todo, fue la feliz alianza entre la reconocida capacidad técnica de la OCAL y la voz de Zapata el gran argumento de la noche.
Capacidad interpretativa
Uno de los aspectos más valorados por el público fue la capacidad interpretativa del tenor granadino que, lejos de implosionar las canciones con sus dotes de cantante lírico, les confirió alma y sensibilidad. Sería al final cuando Zapata dejó patente su condición de tenor obsequiando a la Plaza Vieja con un tema inmortal que desató pasiones: ‘O sole mio’ (E. di Capua), una canción tradicional perfectamente conectada con la música culta, razón de ser de este concierto.
De hecho, todo partió de una ópera universal, ‘La suite Carmen nº1’ (Bizet- Guiraud), ampliamente popularizada.
A partir de ahí llegaron títulos precedidos de ingeniosos, tiernos e hilarantes comentarios de Zapata. Primero, ‘La quiero a morir’ (F. Cabrel), para seguir con ‘Hoy puede ser un gran día’ (J. M. Serrat). Después, Zapata “analizó” la letra de una especie de reggaeton desatando carcajada. El evidente contraste vendría con ‘El breve espacio en que no estás’ (P. Milanés), que le sirvió para evocar los avatares sentimentales de su adolescencia antes de cantarla.
Como una especie de interludio, la OCAL ofreció la célebre polka de J. Strauss ‘Trish-Trash’.

Los arreglos de Juan Francisco Padilla confirieron un valor muy especial al concierto de la OCAL.
El concierto continuó con una declaración de principios del querido tenor, con todo el público ya entregado. Dejó sentado que el cantante debe hacer suyas las letras para resultar convincente. Como ejemplo interpretó ‘Un hombre solo’ (M. Alejandro), el tema que hizo célebre Julio Iglesias. Como contraste, vino después ‘El sitio de mi recreo’ (A. Vega), como un viaje a la propia juventud del cantante en Granada. Luego, canciones imprescindibles por razones diversas como ‘Quien fuera’ (S. Rodríguez) o el seductor bolero ‘Hay amores’ (Shakira).
El segundo interludio instrumental, una suite de ‘Guillermo Tell’ (G. Rossini) fue “asaltado” por Zapata para poner a los músicos de la OCAL a cantar el pasaje más conocido de esta ópera, en un derroche de buen humor. En eso, llegó un tema presentado como líder de los karaokes: ‘Vivir así es morir de amor’ (C. Sesto). El inmediato contrapunto llegó con una deliciosa canción ‘Garganta con arena’ (C. Castaña). Este tema deparó uno de los momentos más entrañables de la noche por la profundidad y sutileza de esta canción y porque Zapata se la dedicó a Michael Thomas, en un gesto de sincera admiración quizás no exenta de esa pizca de retranca imprescindible en este singular tenor,
Quizás como una declaración de principios, Zapata se acercó al final del concierto con un tema que hizo célebre la gran Mercedes Sosa como es las ‘Las simples cosas’. Algunos espectadores recordaron el concierto de ‘la Negra’ como uno de los más maravillosos que acogió esta Plaza.

Más de 1.500 personas se dieron cita en la Plaza de la Constitución reafirmando por enésima vez la estrecha relación entre la OCAL y la sociedad almeriense.
Después del genial ‘O sole mio’ resultaba difícil encontrar un tema mejor que otro, una historia narrada por Zapata más interesante y emotiva que otra. Lo que sí es preciso reseñar como inolvidables son las reiteradas salidas al escenario de Michael Thomas y del tenor granadino para responder a los aplausos del público puesto en pie, acompañados por Juan Francisco Padilla. Fue otro gran éxito de la OCAL considerada por Zapata un poderoso motivo de orgullo para Almería.