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El trabajo invisible que hace posible que la ciudad de Almería tenga agua cada día

La gestión de Aqualia ha conseguido que la ciudad consuma la mitad de agua que hace 30 años

La gestión del ciclo del agua que realiza Aqualia en la capital avanza hacia un modelo digital, eficiente y sostenible.

La gestión del ciclo del agua que realiza Aqualia en la capital avanza hacia un modelo digital, eficiente y sostenible.La Voz

César Lorente Venteo
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Abrir el grifo y que salga agua parece un gesto sin importancia porque forma parte de nuestro día a día, pero detrás hay una gestión técnica, continua y silenciosa de la que no somos conscientes. “Sin esa gestión, en cuestión de horas empezarían los problemas de abastecimiento y poco después los de saneamiento”, nos cuentan desde Aqualia.

En la capital almeriense, donde la empresa gestiona el ciclo integral del agua, el agua condiciona la vida diaria, el turismo, el comercio y la industria. Es decir, este servicio no solo sostiene hogares, sostiene también el propio el funcionamiento de la ciudad de Almería.

La mayor parte del trabajo no se ve porque ocurre bajo tierra, en instalaciones técnicas o de madrugada. Aqualia monitoriza redes, controla presión, calidad del agua, contadores inteligentes y condiciones de servicio en tiempo real.

Telegestión de Aqualia en Almería.

Telegestión de Aqualia en Almería.

Mucho más que el del ciclo del agua

Y es que esta gestión invisible tiene una dimensión local muy concreta. La empresa aporta empleo estable a más de 160 familias en Almería y genera también trabajo indirecto en proveedores, subcontratas y servicios especializados.

Además, ha impulsado inversiones como la instalación de 40.000 contadores inteligentes, dentro de un modelo de colaboración público-privada que permite modernizar infraestructuras esenciales para la ciudad.

Pero, sin duda, el impacto más profundo está en la tranquilidad que aporta. Una familia puede cocinar, ducharse o lavar la ropa sin pensar en lo que ocurre antes y después de ese gesto. “Generamos salud y tranquilidad social; saber que el agua es segura y que está 24/7 es una riqueza incalculable”, afirman desde Aqualia.

Otro de los impactos directos que tiene la gestión de la empresa en Almería es en el ahorro. Hoy la ciudad consume la mitad de agua que hace más de 30 años, antes de que Aqualia entrase a gestionar el agua, y pese a que la población ha crecido aproximadamente un 35%.

Trabajadores de Aqualia con triciclos eléctricos en la EDAR del Toyo.

Trabajadores de Aqualia con triciclos eléctricos en la EDAR del Toyo.

Ese dato resume una forma de trabajar basada en eficiencia, sectorización, detección de fugas y optimización de redes. Para Aqualia, cada litro que no se pierde es ahorro económico, energético y ambiental: “nadie te felicita por el agua que no se pierde, pero cada litro que recuperamos es un litro que no hay que captar, potabilizar ni bombear”.

Para llegar a estos niveles de ahorro, la compañía ha incorporado inteligencia artificial, Big Data y la plataforma Aqualia Live para anticipar consumos, detectar anomalías y pasar de reparar averías a prevenirlas. También ha digitalizado el trabajo de campo: órdenes en el móvil, cartografía digital, gestión de recambios y registro inmediato de actuaciones.

Uno de los proyectos más complejos ha sido la puesta en marcha de la desaladora Mar de Alborán, un reto técnico y administrativo por su ubicación en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. A ello se suman proyectos de economía circular como Life Ulises o Life Phoenix, donde las aguas residuales dejan de verse como un residuo para convertirse en energía, biocombustibles, agua regenerada para agricultura o recursos de valor.

Se realizan controles de calidad de agua constantemente para asegurar su consumo.

Se realizan controles de calidad de agua constantemente para asegurar su consumo.

“Los retos del sector pasan por renovar infraestructuras obsoletas, afrontar sequías más frecuentes y avanzar hacia una gestión completamente digital, eficiente y circular”, cuentan sobre lo que todavía queda por hacer.

Desde Aqualia imaginan una Almería donde el agua suministrada sea 100% desalada, sin dependencia de los ciclos de lluvia, y donde se reutilice el 100% del agua depurada. “La resiliencia no es una opción, es una obligación”, señalan.

Pero, en el fondo, todo se sostiene gracias a las personas. Personal de calle que repara averías con rapidez, equipos de laboratorio que controlan la calidad, profesionales de oficina que atienden con empatía y una plantilla mayoritariamente almeriense que siente que trabaja para su propia tierra, para que dentro de diez años alguien pueda decir que, incluso en los momentos difíciles, gracias a este trabajo Almería vivió mejor.

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