La Voz de Almeria

Economía

La abuela Mercedes se cuela en la gala de los empresarios de Almería

Asempal entrega sus galardones a Emilio Martínez, Embutidos Peña Cruz y y Caldererías Indálicas

Fotografía de familia de los premiados y distinguidos en la gala de Asempal, junto a directivos y responsables políticos de las administraciones.

Fotografía de familia de los premiados y distinguidos en la gala de Asempal, junto a directivos y responsables políticos de las administraciones.

Manuel León
Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

El Hotel Playadulce fue ayer una hipérbole: una hipérbole de almerienses que hacen mucho y hablan poco, de los que tienen un sueño y lo persiguen, a pesar de la caídas; de los que construyen un Exin Castillo, o un Fuerte Comanci, con cuatro palos y con sus manos como la abuela Mercedes de Peña Cruz; con un saco de yute, como Emilio Martínez Usero; con una idea eureka, como Luis Angel Llamas, el hombre más escueto del mundo, el hombre al que le dan un premio y no habla porque dice que no sabe hablar, que lo suyo es la ingeniería, el pensamiento, hacer de Caldererías Indálicas una de las principales empresas de la provincia. ¿Para qué quiere hablar quien da empleo a mil almerienses?

También dio 1.000 Pilar Cruz, pero no trabajos, sino bocadillos llenos de gloriosa morcilla o picante salchichón de Serón para una carrera popular. Asempal, la asociación que aglutina al racimo de empresarios de la provincia, se vistió ayer de lentejuelas para darle brillo, un año más, a un grupo de personas, empresas y asociaciones que han hecho del esfuerzo, de la constancia y del trabajo su NIF y su CIF. Por eso, ayer, como siempre, se llenó el salón del hotel de Senator con empresarios de todos los sectores para conocer de primera mano unas cuantas historia almerienses de superación, aliñadas con música, con buena música, de un cantautor que mete el indalo en cada estribillo de sus canciones. Antonio Alvarez, abrazado con amor a una guitarra, cantó a la Isleta, versó al Kiosco Amalia, baló a la calle de la Dicha y glorificó la Insurrección de Manolo García, mientras algunos de los presentes, de traje corbata y organdí, punteaban con la suela como queriendo saltar a la pista.

Y saltó, no a la pista sino al escenario, Emilio Martínez Llamas, Premio Trayectoria Empresarial, el impulsor de Almafrut, la empresa de envases y maquinaria agrícola que ha acompañado a los agricultores del invernadero desde hace varias décadas. Empezó con su padre, haciendo sacos para el campo, repartiendo en bicicleta, hasta llegar a tener hoy una empresa con 100 empleados y un hijo -Emilio Martínez Tercero- y acordándose de cuando su teléfono de empresa era el teléfono de todo el pueblo de Vícar.

Y saltó después al escenario el director de Caldererías Indálicas, Luis Angel Llamas, Luis el Breve, no hablo, pero un video lo explicó todo: una empresa que surgió en Aguamarga en 1993 y que tiene ahora su centro de operaciones en la Venta del Pobre, con delegación en Marruecos. Una empresa de ingeniería, Premio a la Iniciativa Empresarial, dedicada a la ingeniería y mantenimiento de sistemas eléctricos industriales.

Y saltó también Pilar Cruz, la tercera generación de Embutidos Peña Cruz, Premio Compromiso Empresarial, un venero de empleo rural en la umbría de Los Filabres que comenzó con la sabiduría de una mujer analfabeta: la abuela Mercedes, que con los productos de la matanza del cerdo, con clavo, canela y pimentón liado en papel de estraza hacía gloria bendita para las alacenas de las familias de un tiempo de subsistencia y autarquía, de cortijos y corrales. En 1987 su hijo Enrique profesionalizó esa maña ancestral para embuchar fiambre e iniciaron un camino de empresa familiar que llevan recorriendo casi 40 años, creando empleo y arraigo al territorio con las recetas de aquella anciana que no sabía leer y escribir pero que curaba las tripas como Penélope tejía.

Hubo también distinciones para organizaciones como el Infoca, por su labor contra los incendios, que recogió Rafael del Aguila; para Alcer, por su apoyo a los enfermos renales, que recogió su presidenta Angeles Zapata; para Clasijazz, por su labor como fundación impulsora de la música, con más de 1.000 socios colaboradores, que recogió su impulsor Pablo Mazuecos; y para la Asociación de Promotores y Constructores de Edificios de Asempal, por su constancia en la defensa del colectivo, que recogió su presidente Juan Murcia, con palabra de recuerdo para uno de sus antiguos y más querido presidentes, Gabriel Calvache.

Cecilio pererín: “en la empresa no importa el tamaño”

Reivindicó con prestancia -en la clausura del acto- el papel de los empresarios de Almería, su presidente Cecilio Peregrín. “Personas que cada mañana levantan la persiana de su negocio, que arriesgan, que invierten, que toman decisiones y sienten la responsabilidad”, expresó. “En la empresa, el tamaño no es lo importante, lo es la actitud”, añadió. Clamó Peregrín, aprovechando la presencia de responsables políticos, por “unas buenas conexiones ferroviarias propias del siglo XXI, por conexiones aéreas competitivas que no tengan un alto coste, porque lo que necesitamos son respuestas, soluciones”.

tracking