Llegan unos japoneses a Almería que se hacen virales cuidando el cabello
Se aposentan en la calle Murcia, hacen masajes milenarios desde 50 euros y la revista Vogue los ha destacado en sus páginas

Masajes de la franquicia Japanese Head Spa que ha llegado al centro de Almería.
En la angosta calle Murcia de la capital han desembarcado con todo el saber milenario en el masaje del Lejano Oriente. Se trata de la cadena Japanese Head Spa que asegura reinterpretar la tradición japonesa del cuidado del cuero cabelludo para ofrecer una experiencia donde el bienestar, la relajación y la salud capilar se unen en un mismo ritual. Cada tratamiento combina técnicas inspiradas en Japón, hidroterapia, masaje, aromaterapia y protocolos exclusivos para ayudarte a desconectar del ritmo diario y cuidar tu cabello desde la raíz. Hoy son la mayor red especializada en head spa japonés de Europa, con presencia internacional y miles de clientes que ya han convertido nuestros rituales en su momento favorito de la semana.
La cadena está extendida por toda España, el resto de Europa Occidental y Marruecos y la revista Vogue ha dicho en sus páginas que "es el fenómeno viral convertido en una de las mayores tendencias de bienestar". Y Forbes que "destaca el head spa japonés como una de las experiencias que mejor representan el crecimiento del sector wellness y la búsqueda de rituales de desconexión.
Hay un exclusivo ritual para novias que combina masaje con piedras calientes y Essential Head Spa para llegar radiante al gran día; para embarazadas que alivia las piernas cansadas y nutre la piel con una envoltura corporal de leche; masajes drenantes, balineses, con pindas medicinales, con piedras volcánicas, reflexología, remodelación corporal, rituales faciales, masajes de gengibre y de chocolate.
En Japón hay una forma distinta de entender el masaje. No se trata únicamente de aliviar unas cervicales cansadas, descargar la espalda después de una jornada de trabajo o regalarse una hora de descanso. Detrás de algunas de sus técnicas manuales hay una tradición que llegó desde China hace más de mil años, se transformó con el tiempo y terminó adquiriendo una personalidad genuinamente japonesa.