Lo dicen en Suiza: en Almería se riegan 3.500 hectáreas con agua robada
Las extracciones ilegales se utilizan para cultivos de naranja, limón, pomelo, herbáceos y producción bajo plástico

Cultivos en los que se han detectado riegos ilegales.
El robo de agua en tierra almeriense existe desde los tiempos de la Biblia; sin embargo, es la primera vez que se cuantifica con exactitud matemática. Lo ha hecho WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), la organización medioambiental internacional con sede en Suiza. Según esta prestigiosa institución, en Almería se riegan 3.495 hectáreas agrarias de forma ilegal, de las 60.769 totales.
Con el agua extraída ilegamente, principalmente de pozos, se cultivan en la provincia naranjas, limones y pomelos principalmente y en menor medida cultivos herbáceos y bajo plástico. "El agua extraída ilegamente en la provincia de Almería va en aumento", ha expresado WWF. Tanto es así que Almería ha sido incluido en este informe entre los seis puntos negros donde más agua se roba y donde hay una mayor sobreexplotación de sus aguas subterráneas, junto a Almonte y la comarca de Baza, entre otros puntos.
Tras un verano en que se han alcanzado todos los récords de temperatura y una sequía que está empezando a encender todas las alarmas, WWF lanza una nueva investigación sobre el robo del agua, uno de los mayores problemas sobre la gestión sostenible del agua en el contexto de emergencia climática que vivimos. Además, España afronta un momento crucial con el nuevo proceso de redacción de la Planificación Hidrológica, que tiene que empezar a implantarse el próximo año. Este Plan debe anticiparse a un escenario donde cada vez hay menos agua disponible y acabar de forma efectiva con las extracciones ilegales.
Tras un verano en que se han alcanzado todos los récords de temperatura y una sequía que está empezando a encender todas las alarmas, WWF lanza una nueva investigación sobre el robo del agua, uno de los mayores problemas sobre la gestión sostenible del agua en el contexto de emergencia climática que vivimos. Además, España afronta un momento crucial con el nuevo proceso de redacción de la Planificación Hidrológica, que tiene que empezar a implantarse el próximo año. Este Plan debe anticiparse a un escenario donde cada vez hay menos agua disponible y acabar de forma efectiva con las extracciones ilegales.
La clave para entender el robo del agua está en que las administraciones responsables desconocen cuánta agua se extrae de los pozos por encima de lo autorizado en el total de los acuíferos, ya que no tienen capacidad para medir todas las extracciones ni suficientes medios humanos para controlar el uso legal de estos recursos subterráneos. En algunos casos, tampoco está claro cuánto se ha extraído por encima de los recursos disponibles según el Plan Hidrológico del Guadalquivir, ya que existe cierto grado de incertidumbre en el cálculo de la recarga de estos acuíferos. Este es el claro ejemplo de Baza.