Un astillero construirá en un pueblo de Almería los primeros barcos eléctricos de España
Alcántara Systems marcará un hito en la industria naval española con el primer catamarán que no se impulsará con gasóil

Instalaciones de Alcántara Systems junto a la Venta del Pobre.
Alcántara Systems, una empresa de cartagenera de astilleros con fábrica junto a la Venta del Pobre, proyecta realizar un hito en la historia de la construcción naval española: poner en el mercado los primeros modelos de embarcaciones con motor eléctrico.
Para ello, explica Alejandro de las Heras, propietario de esta factoría, negocia la viabilidad de ocupar suelo liberado por la antigua Central Térmica de Carboneras a través de una negociación con Endesa.
Antes, Alcántara prevé terminar para finales de 2027 la primera embarcación -un catamarán- totalmente eléctrico. En la actualidad, Alcántara cuenta con 60 empleados en el Polígono Industrial de La Fragua, en Níjar, donde estuvo antes la empresa Shirent, con cinco naves y una superficie de 20.000 metros. La empresa está controlada por la familia de las Heras Magaña.
Alcántara cuenta con un equipo de especialistas en tres divisiones de negocio: Naval, Agroindustrial e Industrial. Además de Cartagena y Níjar, la empresa tiene también presencia fabril en Argelia.
La historia de la empresa arranca en 1980 cuando Alejandro de las Heras se mete en el sector marítimo sin más épica que la de sacar adelante proyectos en un mundo donde nada es sencillo. Entonces no había catamaranes futuristas ni discursos sobre sostenibilidad: había barcos, clientes y la necesidad de hacerlos bien.
Con el tiempo, aquel oficio se fue convirtiendo en estructura. Cartagena como base, sí, pero con tentáculos que hoy alcanzan Carboneras -donde tienen astillero propio-, Níjar -con una nave industrial que supera los 25.000 metros cuadrados- y presencia en Argelia. Una empresa que ha crecido como crecen las cosas serias: sin ruido, pero sin pausa. El salto llega en 2017, cuando Alcántara Systems entra de lleno en la construcción y suministro de embarcaciones, tanto pesqueras como deportivas. Es ahí donde la empresa deja de ser solo un nombre conocido en el sector para empezar a jugar en otra liga. Y decide, además, complicarse la vida: apostar por el transporte de pasajeros.
El pasado año, la empresa cartagenera dio otro paso silencioso que marcan camino: la construcción de un buque de investigación para la Universidad Politécnica de Cartagena. Un catamarán de unos 10 metros de eslora, 4,5 de manga y menos de 0,7 de calado, fabricado en fibra, pensado para algo muy concreto: trabajar en el mar.