La Voz de Almeria

Economía

Cajamar: si fuera un mes... sería abril

60 años después de abrir por primera vez en Méndez Núñez, la caja almeriense corona los mejores resultados de su historia

Aspecto de la Asamblea de Cajamar celebrada en el Centro financiero de la cooperativa de crédito en el PITA.

Aspecto de la Asamblea de Cajamar celebrada en el Centro financiero de la cooperativa de crédito en el PITA.

Manuel León
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Estaba la mañana luminosa para arrojar sobre la sala unos resultados luminosos. Y detrás del Consejo Rector las mariposas teñidas de verde Cajamar; y Baamonde, con su didáctica de profesor de sociología, navegando entre la complejidad de explicar un mundo gaseoso e hilvanarlo con un discurso pletórico de referencias a lo pequeño, a lo sencillo, a lo primario, a lo que hace que el mundo se mueva, a pesar de Ormuz.

Y un documental en blanco y negro, bello, contando cómo era Almería, cómo cayeron unas bombas en Palomares, unos meses antes de que aquella Caja Rural, aún novicia, debutara con sus libros de debe y haber, con sus máquinas de cinta perforada; y al lado de Eduardo, el canario Sergio Pérez García; y el vicepresidente velezano José Luis Heredia; y la secretaria/profesora María Luisa Trinidad, dando cuenta del orden del día con formalidad prusiana.

Y el relato de un año de aúpa para la entidad de color verde azulado; y los buenos negocios con socios como Generali y Cetelem; y la vindicación de seguir bajo el paraguas de KPMG para auditar cuentas; y el recuerdo de las palabras de la Reina hace unas semanas en Las Palmerillas; “Esto lo tenéis que contar, eh”; y la presencia de antiguos mandatarios como Antonio Pérez Lao y Juan de la Cruz Cárdenas en el enorme vestíbulo, como arropando a los nuevos protagonistas de esta liga de las finanzas en la que se haya Cajamar desde hace seis décadas, porque las finanzas tienen algo de Liga.

Hay equipos que son los bancos que luchan por sacar ventaja que es la cuota de mercado; y una sala que no estaba llena, pero sí cargada; y una asamblea más de Cajamar que nunca es una más, porque siempre hay algún matiz humano que se cuela entre balances y turnos de palabra; y Miguel de la Rubia levantando la mano para firmar el acta; y un protagonismo para la letra C, la tercera del alfabeto, aunque Cajamar sea la primera en su género; C de coraje, de construir, de camino, de contribuir, de crecer; C de La Cañada, el pueblo donde nació el que no estaba pero flotaba en ese ambiente de aniversario, desde que abrió aquella primera puerta de Méndez Núñez, un día como hoy de luminosa primavera.

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