La Voz de Almeria

Economía

¿Puede un gesto de Irán en Ormuz poner a Almería en jaque?

La tensión en el Estrecho de  Ormuz abre interrogantes sobre el impacto en el petróleo y en sectores estratégicos de Almería

Tropas de la República de Irán bloquean el paso del Estrecho de Ormuz.

Tropas de la República de Irán bloquean el paso del Estrecho de Ormuz.Europa Press

Víctor Navarro
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La República Islámica de Irán no estaba dispuesta a quedarse de brazos cruzados tras el bombardeo lanzado por Estados Unidos e Israel este pasado 28F. Como réplica, el país de los ayatolás respondió con misiles balísticos y drones contra territorio israelí y contra bases norteamericanas repartidas por varios países del Golfo Pérsico, afectando también a la soberanía territorial de éstos.

Aunque este contraataque no alcanzó el impacto que muchos anticipaban, Teherán movió ayer otra ficha que podría convertirse en su verdadero as en la manga —o en el desencadenante de un nuevo quebradero de cabeza global—: el anuncio del cierre del estratégico estrecho de Ormuz.

Más de un centenar de buques diarios

Hablar de Ormuz es hacerlo sobre la autopista por donde viaje el 20% del petróleo mundial, para entendernos, entre 18 y 20 millones de barriles diarios, y si quieres sazón a la ecuación, el 30% del gas natural licuado (GNL). Controlar este paso angosto entre la República Islámica de Irán y el sultanato de Omán equivale a cerrar —o aflojar— la garganta energética del planeta, un gesto capaz de asfixiar a actores que van desde China hasta Estados Unidos.

Según datos del Informe de Revisión del Transporte Marítimo 2025 de la UNCTAD, por el estrecho de Ormuz transitan cada día 144 buques, de los cuales un 37% son petroleros, un 17% portacontenedores y un 13% graneleros. Se trata de un corredor tan estrecho como crucial: en su punto más angosto apenas alcanza los 54 kilómetros, lo que convierte cualquier alteración en su tránsito en un problema inmediato para el comercio mundial.

Mapa de localización del estrecho de Ormuz y los países que lo rodean en el golfo Pérsico.

Mapa de localización del estrecho de Ormuz y los países que lo rodean en el golfo Pérsico.Europa Press

Dejaría de llegar un 21% de petróleo del Golfo

Habría que preguntarse —y de hecho en Almería ya hay quien lo hace— qué puede suponer para España que un accidente geográfico tan decisivo como el estrecho de Ormuz esté cerrado.

Entre empleados de gasolineras y transportistas de la capital almeriense comienza a asomar la inquietud, y no es para menos: nuestro país importa en torno al 21% del crudo desde Arabia Saudí e Irak, dos de los grandes productores cuyos cargamentos dependen casi por completo de este paso para alcanzar las refinerías españolas. Si el estrecho se bloquea, el impacto sería inmediato en forma de precios más altos y un suministro más tensionado.

Cuando el barril se dispara, todo sube detrás

El encarecimiento del petróleo no se quedaría en los gráficos de los mercados internacionales: bajaría a pie de calle con una rapidez que ya conocemos. Cuando el barril se dispara, todo sube detrás: los carburantes, el transporte de mercancías, la electricidad, los costes industriales… es una reacción en cadena que atraviesa la economía de arriba abajo.

Las materias primas se vuelven más caras, los servicios también, y la inflación vuelve a coger aire justo cuando parecía haberse tomado un respiro. Y es que, aunque Ormuz se vea lejano para un país como España que tiene un suministro energético diversificado, lo cierto es que, durante la Guerra de los 12 días de junio 2025 entre Israel e Irán, donde el Ayatolá Jamenei amenazó con el cierre de este paso, los analistas españoles estimaron que el país podría perder hasta 5 millones de barriles de petróleo al mes. 

Cicatrices inflacionarias

Y si esto tiene impacto en el conjunto del país, la sacudida de un terremoto en Ormuz podría tener una réplica en provincias como Almería. Aquí, donde el motor económico depende en gran parte del transporte por carretera, la agricultura intensiva y la maquinaria energética, cada céntimo que sube el combustible importa al bolsillo del productor y del consumidor.

La posibilidad de un cierre total del estrecho de Ormuz no solo tensaría los mercados globales, sino que encendería de nuevo la llama inflacionaria que ya dejó cicatrices tras la guerra de Ucrania.

El catedrático de Economía Economía Aplicada de la UAL, Emilio Galdeano recuerda que aquel conflicto, que aun sigue en liza, dejó un repunte del petróleo que contagió al instante a toda la cadena productiva: fertilizantes, plásticos, transporte, maquinaria y cualquier insumo que dependa de la energía. “Si sube el petróleo, sube todo lo demás”, resume. Incluso aunque el crudo registrara un alivio temporal, la tendencia inflacionaria seguiría su curso porque Europa, insiste, está perdiendo competitividad y necesita importar cada vez más productos a precios más altos.

De dispararse los fertilizantes, plásticos o fitosanitarios, por ejemplo, la agricultura almeriense podría verse afectada de alguna manera. "Todos los inputs" están relacionados con el precio del petróleo.

La decisión que Irán adopte

El catedrático subraya una incógnita que queda fuera del ruido internacional: no es solo si el estrecho de Ormuz se cierra, sino qué decisión adopte Irán sobre su propio petróleo si accede de forma rápida un gobierno proactivo. En su opinión, Teherán pasaría no solo de vender crudo a China sino a abrir sus mercados: si el Gobierno iraní decidiese abrirse a más compradores y colocar su petróleo en nuevos mercados, podría inundar parcialmente la oferta y moderar los precios.

Lo único seguro, según Galdeano, es que si el petróleo sube, la inflación vuelve, porque cada movimiento en ese mercado termina arrastrando a todo lo demás, ya sean fertilizantes, transportes, carburantes etc. En Almería, donde la economía se mueve al ritmo del campo y del kilómetro recorrido, podríamos tener un efecto mariposa donde una una batida de alas en Ormuz pueda ocasionar una tormenta en Almería.

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