Molo pisó la hierba del Estadio 12 años después
"Ha sido muy emocionante", asegura

Molo, en la hierba del Estadio de los Juegos Mediterráneos.
El día que Molo volvió a pisar la hierba del Estadio de los Juegos Mediterráneos no lo olvidará. Y no olvidará aquella mañana de agosto, con un calor sofocante, porque hacía 12 años que no pisaba esa hierba, ese campo, ese terreno de su juego de querido Estadio de los Juegos Mediterráneos. Molo tiene ahora 31 años de edad; se fue cuando era un niño de su Almería para buscarse la vida en el mundo del fútbol y 12 años después LA VOZ lo llevó a la mismísima hierba del Estadio de los Juegos Mediterráneos. Le cambió la cara cuando dio el primer paso ya en el césped. Dio la sensación como si le hubiera cambiado el cuerpo.
Un grande
El niño de oro de Los Ángeles se ha hecho un hombre, ha madurado una barbaridad como persona, es padre de familia y con un corazón tan grande como el cielo. Sus últimas cuatro temporadas fueron en el Lleida, donde se convirtió en el líder de un equipo que rozó el ascenso a la categoría de plata del fútbol nacional, pero el Sevilla Atlético logró el ascenso a la Liga de Fútbol Profesional.
Molo hubiera venido con el Lleida a jugar contra el Almería y aquel partido hubiera sido, sencillamente, muy especial y emotivo para el fenómeno Molo. Estuvo en la agenda del Almería para firmar en el Almería de Soriano, pero finalmente la operación no se hizo, pero él es feliz, muy feliz, porque seguirá jugando al fútbol, que es su pasión, su profesión, su vida...
Especial
El gran Molo entró al Estadio de los Juegos Mediterráneos hablando del Almería y salió hablando de nuevo del Almería: es el equipo de su tierra y al que sigue desde la distancia y donde jugó en la época de Paco Flores y Unai Emery. El Molo con el que estuvo el otro día LA VOZ no es aquel Molo de hace unos años. Es otro, más maduro.
Firmó hace unos días en el Lorca para jugar en la Segunda B en un proyecto muy ambicioso en el que el objetivo número 1 es el salto a la categoría de plata del fútbol nacional. “Estaré unos días en mi querida Almería para desconectar y recargar las pilas para la segunda fase de la pretemporada, que está siendo dura, pero como todas”, explica el central Molo.
Recuerda con emoción sus cuatro años en el Lleida, donde “me he sentido muy querido; han sido los cuatro años más importantes a nivel deportivo y personal. Jugué tres play off en cuatro años, pero no se pudo conseguir. Recibí muchísimo cariño en Lleida y será muy difícil olvidar los amigos que he tenido y ya tengo para toda la vida”.
Su sueño es seguir jugando al fútbol, aunque no sea en el Almería: “Yo quiero jugar al fútbol, que es lo que más me gusta. Lo pasé muy mal cuando estuvo unos tres años parado cuando estaba en Osasuna; mi sueño es ser futbolista en cualquier sitio, pero sobre todo donde me quieren, aunque es cierto que el Almería siempre será especial para mí”.
Futuro
No ve claro volver al Almería y dice en ese sentido que “la verdad es que lo veo complicado, pero tampoco puedo cerrar la puerta en mi casa, en mi tierra. No me obsesiona volver al Almería; juego donde me quieren”. Es el mensaje de un central que se ha hecho grande en el mundo del fútbol; un genio dentro y fuera del campo.