Luis Ocaña se merece un monumento al ciclismo
Plantó cara a Merck y desafió al Tour

Juan Muñoz.
El día 8 de julio, Luis Ocaña (junto con Miguel Indurain, los dos mejores ciclistas que ha tenido España), instauró el mencionado día, "como el día de los valientes". El Director General del Tour, Cristian Prudhomme, dijo en el Tour de 2005 una frase histórica para el ciclismo: “Para ganar a Armstrong, hay que hacer locuras al estilo del gran Luis Ocaña”. Aquel 8 de Julio de 1971, el Tour recorría 134 kilómetros entre Grenoble y la cima Orciere-Merlette.
Mercks era el tirano, el dueño de la era, el gran capo del ciclismo, todos le temían; un gran Luis, insumiso, era de los pocos que se atrevían a sostenerle la mirada al "caníbal". Ese día, José Manuel Fucntc, el "Tarangu", otro dorsal sin miedo, había incendiado la etapa. Ocaña escuchó la fatiga del belga y a por él, o todo o nada, desde lejos, una auténtica locura, pero llegó a la cima alpina con casi nueve minutos sobre la leyenda belga, lo nunca visto. No ganó aquel Tour porque Mercks Io asedió hasta que el conquense se cayó en el barro del descenso del Col de Mente, pero el Director General del Tour no olvida ese día.
Todos temen que Froome repita la ráfaga de 2015, en la Piedra de San Martín. Quintana está advertido, ya está en la parte del Tour que quería, y ademas sin un rasguño y casi empatado a tiempos, el pasado año le faltó coraje, no fue puntual con la historia de este deporte, escrita por valientes, que alguien le recuerde quien fue Luis Ocaña, aquel castellano, emigrante en Francia, que un día se atrevió con el mismísimo Mercks, que "nunca quiso ser francés" y que lucía de manera significativa la bandera española en su flamante maillot de campeón nacional, otros no lo han hecho. En la foto Ocaña en un póster del AS Color en su mejor etapa como ciclista defendiendo los colores del equipo Super SER.