Ese sí es el rumbo
El presidente del fútbol almeriense analiza la última victoria del Almería

Martín Doblado pasa revista al modelo de Goro.
Estaba yo harto de pregonar en las tertulias y a quien me preguntaba, que el Almería, si tenía alguna posibilidad de cambiar el panorama, sería cambiando de sistema, que atacando al rival de frente no tenía nada que hacer, porque así se venía demostrando partido tras partido; para una defensa contraria, no hay nada más fácil que recibir la amenaza de frente y permanecer estática, todo se reduce, en este caso a anticiparse y despejar.
Pues bien, este domingo pasado, contra el Zaragoza, el Almería se presentó con tres centrales, dos carriles largos, dos pivotes, dos medias puntas y un punta (1-3-4-2-1); para dar más seguridad a la defensa, e incluso más libertad a los carriles, José Ángel, que acompañaba a Fatau en el pivotaje, hacía la variante defensiva y aumentaba en número a los centrales. En este sistema, los carriles deben reaccionar en cuanto su defensa o portero recuperan el balón y abrirse a la línea de cal a la altura del circulo central; sus compañeros dirigirán el juego a una banda y el contrario tendrá que bascular hacia ella para responder a la amenaza, con lo que la banda contraria quedará libre de rivales y sólo la ocupa el otro carrilero. Si se puede continuar el juego, bien, si no, pase atrás y cambio de orientación –ese pase no tiene ni que ser muy preciso, ya que el espacio es amplio, vamos que se puede hacer sin mirar- y así hasta romper! Además, si un carril está activo, el otro se mantiene atrás, con campo por delante; y si hay cambio de orientación, el primero es el que se retrasa, es decir que la defensa de cuatro siempre está montada. Los pivotes, acompañan el juego y acosan a los que tienen delante para interceptar un posible rechace.
Las medias puntas tienen un papel fundamental porque tienen que moverse entre líneas; cuando el carril pide espacio, tratarán de arrastrar a los laterales contrarios para creárselo, y si no los siguen, están solos para recibir. Sirven de apoyo a los carriles y son los asistentes por dentro. No vale con irse al borde del área para esperar el centro – en esa zona no hay que estar, ahí hay que llegar cuando se está definiendo la jugada-. En defensa, deberán bajar al hueco que ha dejado libre el pivote que hace la variante defensiva, para disputar los rechaces defensivos.
El domingo, al Almería le faltó rapidez en estos movimientos, es decir, automatismos y ganó el partido y se sintió desahogado sólo con la seguridad que le dieron los tres centrales y la amplitud que le dieron los carriles. Es un sistema que están aprendiendo; esto es trabajo de pretemporada. ¡Como se ha perdido tanto tiempo, esperemos que al final no lleguemos con el control cerrado!
Desde esta parte del mundo, por el bien de nuestro deporte rey.