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El entrenador de El Ejido Futsal: "Nos hemos llevado un saco, pero estoy muy orgulloso"

Guille Martínez reivindica la personalidad mostrada por su equipo y pide perspectiva a la afición

Guille Martínez animando a sus jugadores durante el encuentro ante el Barça.

Guille Martínez animando a sus jugadores durante el encuentro ante el Barça.Sur Seeds El Ejido Futsal

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El marcador reflejaba un contundente 2-7, pero Guille Martínez no salió de la pista con la sensación de que su equipo hubiera hecho un mal partido. Todo lo contrario. El entrenador del Sur Seeds El Ejido Futsal compareció tras la derrota ante el Barça con una mezcla de orgullo, frustración y convencimiento de que el camino elegido era el correcto. Porque, aunque los azulgranas impusieron su enorme calidad, el técnico celeste encontró motivos para confiar en el futuro de un equipo que se negó a renunciar a su identidad.

"Nos hemos llevado un saco. Pero estoy muy orgulloso del saco por cómo nos lo hemos llevado", aseguró con una sinceridad que resumió buena parte de su análisis. Para Martínez, la diferencia en el marcador estuvo muy lejos de lo que se vio sobre la pista. Consideró que sus jugadores entraron bien al encuentro y que el Barça golpeó precisamente cuando mejor se encontraban los ejidenses. "Nosotros queremos el balón, queremos ser alegres, queremos ser valientes incluso defendiendo. Y creo que lo hemos sido", defendió.

El entrenador señaló la eficacia azulgrana como uno de los factores determinantes. Especialmente significativa fue la acción que precedió al definitivo 2-7, cuando El Ejido dispuso de una ocasión clarísima para colocarse 3-6 y mantener alguna esperanza de apretar el marcador con el portero-jugador. La oportunidad se escapó y el Barça respondió inmediatamente con otro tanto. "Nos ha faltado eso en los momentos clave", reconoció, aunque descartó que exista un problema general de cara a portería. "Yo estaría súper preocupado si el equipo no generase. El equipo ha generado".

Eso sí, el orgullo no significa conformismo. Martínez quiso dejar claro que las buenas sensaciones no sirven de excusa para las derrotas. "Ahora me voy y estoy jodido porque aquí el pan se gana con los puntos", afirmó, insistiendo en que su plantilla debe seguir preparándose para competir y ganar también a rivales de semejante entidad.

Una reflexión sobre el arbitraje

Otro de los asuntos que abordó fue el diferente trato arbitral que, a su juicio, reciben los grandes equipos. El técnico sorprendió al valorar positivamente la actuación de los colegiados, aunque expresó una sensación que asegura haber experimentado también en otros encuentros. "Creo que el arbitraje ha sido bueno. De verdad", comenzó, antes de añadir: "Tengo la sensación de que no se pita igual a un equipo que a otro y el empujón que hace Pito no vale lo mismo que el empujón que hace Beto".

Martínez insistió en que no pretende justificar la derrota, usar esto como excusa ni cuestionar la profesionalidad de los árbitros, pero sí considera que el peso de determinados nombres puede influir en algunas decisiones. "Cuando Raúl Gómez protesta no es lo mismo que cuando protesta uno de los míos", recordó sobre el encuentro ante Inter. También descartó que la mano reclamada por Cola mereciese penalti, al entender que se produjo tras un rebote y con el brazo en posición natural.

Con las derrotas ante Jaén y Barça todavía recientes y una visita a Palma en el horizonte, el entrenador también quiso lanzar un mensaje de tranquilidad. Recordó que el Sur Seeds El Ejido Futsal acaba de aterrizar en la máxima categoría y que enfrentarse a algunos de los mejores conjuntos del mundo forma parte de un aprendizaje que necesita tiempo: "Que somos El Ejido y acabamos de llegar. Que hemos perdido en Jaén, mereciendo mucho más. Que hemos perdido contra el Barça. Que vamos a Palma y que viene Jimbee. Luego a las dos semanas vamos a casa de ElPozo. Y seguimos siendo El Ejido. Que a nadie se le olvide esto", reivindicó.

Para Martínez, los desajustes defensivos que aparecieron ante la velocidad del Barça son normales en una plantilla que hasta hace unos meses competía en una categoría inferior. Lejos de alarmarse, entiende que estos partidos servirán para acelerar el crecimiento de sus jugadores. Su objetivo, explicó, es "ser cada lunes mejor que el lunes pasado", sin perder de vista la ambición de hacerse un hueco entre los grandes del fútbol sala español.

"Nos van a pasar estas cosas. Nos van a pasar incluso peores", advirtió, convencido de que la exigencia actual responde precisamente a la mentalidad de un equipo que quiere crecer. Y aunque reconoció que todavía queda mucho trabajo para poder discutir de tú a tú los partidos a los gigantes de la competición, terminó mirando más allá del marcador. "No te voy a decir contento. Pero sí súper orgulloso de toda la ciudad. Y con muchas ganas de seguir trabajando".

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