Cuando un empate puede saber a triunfo
El Almería supera al Deportivo en el coeficiente particular

Michel.
Aunque no siempre es así, en el partido que enfrentó el sábado a Almería y Deportivo se impuso la lógica. Se enfrentaban el peor local, el segundo equipo que menos goles ha marcado ante su público, el Almería; con el que menos goles ha conseguido en sus desplazamientos. Así las cosas un 0-0 final era el resultad con más opciones.
Los acontecimientos modificaron las condiciones iniciales en el sentido de inclinar la balanza a favor de los gallegos: 21 disparos a puerta por 9 de los de Jim, jugar en superioridad desde el minuto 55 y un minuto contra nueve. Sin embargo a pesar de que la balanza se inclinaba claramente a favor de los de Víctor Fernández el marcador no se movió y las gafas lucieron al término del encuentro en el electrónico del Mediterráneo. El Almería necesitaba el triunfo, mucho más con la espada de Damocles de la posible pérdida de tres puntos amenazando su posición en la tabla, pero no es menos cierto que sumar es mejor que no hacerlo. Los rojiblancos supieron guardar la ropa, aunque nadaron poco y su entrega y trabajo colectivo les dio el premio de un punto de gran valor.
Le permite aumentar en un punto su ventaja con el descenso y superar al Deportivo en el gol-average particular, al haber ganado en Riazor por 0-1. En el fútbol hay empates que saben a derrota y otros que saben a gloria el del sábado es de los últimos.