Rivera le regala unas botas de Pipi al Museo de Águilas
Asturiano de nacimiento se enamoró de Málaga desde el día que firmó. Luego Madrid y Sevilla

Las botas de Suárez Pipi ya están en el Museo de Fútbol de Águilas.
El entrenador del Almería B, el malagueño Miguel Rivera, ha cumplido con una vieja promesa que tenía contraída con el Museo de Fútbol de Águilas; la entrega de unas botas del jugador asturiano afincado en Málaga, Alberto Suárez, alias Pipi, que jugó en el Málaga, posteriormente en el Real Madrid y de allí al Sevilla donde colgó las botas y regresó a su Málaga adoptiva. Suárez Pipi nos dejaba para siempre en el año 2001 no sin antes entregarle a Miguel Rivera unas botas de su etapa de jugador.
Palabras de emoción
Miguel Rivera siempre ha sentido un especial cariño por el mítico Pipi y en su etapa de entrenador del Águilas nacía el Museo de Fútbol con auténticas joyas del mundo del balón. Rivera no ha tenido bastante con entrenar y dirigir al histórico Águilas antes de su desaparición en el campo más antiguo de España, siempre ha querido más y entendía que las botas de Pipi eran una joya que faltaba. “Con motivo del partido del equipo grande me desplacé a Águilas y deposité las botas en su Museo”. No se trata para la familia Rivera de un mero recuerdo ya que “las botas me las dio el jugador que era muy amigo de mis padres. Nuestras familias estaban muy unidas y por ello esta relación”.
No tuvo una vida fácil Pipi ya que sufrió contratiempos muy duros que tuvo que superar. Pero al entrenador le gusta más hablar de “su grandeza personal y futbolística que era lo que te marcaba cuando hablabas con él”. Ha saldado una deuda con el Museo del Fútbol pero este asturiano tan malagueño se merece mucho más ya que “fue un jugador muy grande en sus tiempos y jugó en tres equipos para mí muy importantes”. Rivera se llena de recuerdos al hablar de Pipi.
Todo un tesoro
El gesto de Miguel Rivera al donar las botas al Museo de Águilas es un premio para todos ya que “las nuevas generaciones podrán ver unas botas bien distintas a las que se usan a día de hoy. Para mi familia han sido un verdadero tesoro que seguro está en buenas manos y espero que las disfruten todos los que visiten Águilas”.
Un malagueño afincado en Almería dona las botas de un asturiano muy malagueño. Y la historia no termina aquí.