El Almería juega con fuego y puede acabar ‘quemándose’
Los refuerzos no mejoran
Destacaba Francisco en la previa que tras el empate de los suyos con el Málaga que a “estas alturas de temporada y con lo mucho que hay en juego va a costar mucho ganar los partidos”. Tópico, pero cierto. En el caso del Almería la situación es especialmente complicada por su decepcionante rendimiento lejos del Mediterráneo. El Almería sigue trasmitiendo inseguridad cuando juega como visitante. De los seis desplazamientos que le quedan por afrontar dos son al Camp Nou y al Bernabéu, lo que implica que para puntuar fuera de casa, independientemente de estos dos encuentros que son especiales y que no deben de tener ningún significado en la clasificación, salvo sorpresa, a los almeriense sólo le quedan cuatro oportunidades. Nadie tiene confianza en un sistema que se está mostrado absolutamente ineficaz en los desplazamientos y eso obliga al equipo a buscar los catorce puntos que necesita en los siete encuentros que tiene que disputar en casa. Eso, se me antoja, que es jugar con fuego porque aumenta el grado de responsabilidad de los nuestros y les genera ansiedad por ganar sabiendo que los puntos del Mediterráneo son vitales...y cuando se juega con fuego se corre el riesgo de quemarse. El sábado la tensión, el miedo a perder y la necesidad restaron precisión, fluidez e ideas al juego del equipo y esta tara puede ir en aumento conforme se acerque el final. Por eso sería deseable que el equipo meditara y pusiera los pilares para cambiar el rumbo de la nave en sus visitas a los campos de los equipos rivales. Incidiendo en las actuaciones foráneas del Almería hay que recordar que una de las necesidades del equipo era la de dotarle de un mayor equilibrio en sus desplazamientos con la llegada de un medio centro con mayor capacidad de recuperación y de ayuda a la retaguardia. La dirección deportiva del club incorporó a Hans para ese menester, pero no ha debido de dar en el clavo porque Francisco no parece contar para nada con el jugador chileno que no sólo no ha debutado aún en la Liga sino que el sábado ni siquiera estuvo entre los convocados. Ni él ni Mané, lo que puede interpretarse como un mensaje del técnico al club en el sentido de que lo que le han traído no es lo que necesitaba. Da la impresión de que los refuerzos no refuerzan. Malo.