El presidente de Las Palmas se encierra hora y media con la plantilla
Los resultados mandan y la lucha por el ascenso ya es obligación

Las Palmas no da muestras de fiabilidad en las últimas jornadas.tyle>.apqj{position:absolu
Toca tomarse los días que restan hasta el sábado, cuando el Numancia rinda visita al Estadio de Gran Canaria, como mejor convenga a cada cual, pero las circunstancias apuntan a una semana de tensiones internas en la Unión Deportiva, como el auténtico gabinete de crisis convocado la tarde del lunes en Barranco Seco, con el presidente y todo el staff técnico.
Y es que la cosa da para ello y algo más. En el club empieza a circular el runrún de tomarse este sábado la visita a la isla del Numancia como un auténtico examen definitivo para la continuidad de Sergio Lobera al frente del vestuario amarillo, que no termina de sobreponerse, o de dar lo suyo, en pos del objetivo marcado de pelear con criterio el ascenso a Primera División. Son ya demasiados tropiezos y las dudas han vuelto a surgir en el seno de Pío XII por el rumbo isleño.
Este lunes tocó ese típico momento de la era Miguel Ángel Ramírez, cuando el presidente recurre a la arenga interior en el vestuario, pero también a que fluyan del otro lado, de sus jugadores y profesionales, las ideas que puedan reconducir la pérdida de rumbo que ya queda reflejada en el devenir amarillo por la Liga. No en vano, hora y media de palique del presidente agotaría las fuerzas a cualquiera, y de ahí que no fuera un solo mensaje unidireccional el transmitido ayer en los vestuarios de Barranco Seco.
De todos modos, no es esta la primera, aunque sí la más crítica, presencia del presidente canario en el vestuario isleño un lunes después de un varapalo, porque este de Eibar sí que es duro.
Tiempo de reflexión
Son horas complicadas para la Unión Deportiva, pero no porque el objetivo del ascenso se haya alejado a años luz, ya que son los mismos 34 puntos como octavo que tiene el sexto, Córdoba, hasta el noveno, Mallorca, pero sí porque las sensaciones del equipo no transmiten confianza y serenidad en un momento decisivo para no dejarse caer en la competición. No en vano, a Las Palmas le ha mantenido arriba su cosecha directa en los campos de fuera, ya que no gana en el Estadio de Gran Canaria desde el 16 de noviembre, frente al Mirandés.
Queda por recorrer, por tanto, una semana atravesada, con el trabajo de Sergio Lobera como principal responsable del primer equipo cuestionado de cabo a rabo, y pendiente de cambiar la imagen y el resultado en casa.