(3-1): El Real Madrid condena al Barcelona
Benzema, Valverde y Rodrygo ahondan en las dudas del Barça

Benzema celebra el 1-0.
El Real Madrid se lleva el primer Clásico de la temporada con una gran primera parte donde Benzema abrió el marcador y Fede Valverde lo remató al borde del descanso. Con una defensa de circunstancias por las lesiones, el Barcelona no se reencontró consigo mismo hasta el final del encuentro cuando Ferrán Torres puso la ilusión del posible empate, pero desapareció a los pocos minutos con un penalti de Eric García que transformó Rodrygo. Un resultado que pone de líder al conjunto blanco y confirma el hórror vacui del Barça de Xavi.
Una de las grandes virtudes de Ancelotti es admitir sus errores y así lo dijo un día antes de recibir al Barcelona: no iba a inventar nada porque en el anterior Clásico se llevó un “palo”. Así lo hizo, el italiano se dejó de experimentos y colocó el once que funcionó durante toda esta temporada. Ya lo vio en la pasada campaña tras el 0-4 de la pasada campaña, el italiano tomó este plan y llevó la 14ª orejona a las vitrinas del Bernabéu. En cambio, Xavi no supo evitar los peligros visibles del Real Madrid y sí experimentó: Gavi desapareció del plantel inicial y Sergi Roberto —lateral reconvertido— fue el encargado de intentar parar a un vertiginoso Vinícius Júnior.
Con una defensa en cuadro por las lesiones de Araújo, Bellerín y Christensen y con el rejonazo previo por el empate ante el Inter que prácticamente les condena a la Europa League, el Barcelona saltó tenso al 250º Clásico de la historia. Y a la primera que avisó el Real Madrid saltaron por los aires los riesgos previstos de dejar a Vinícius sin un lateral rápido a su par. El brasileño tiró de velocidad y se encontró solo ante Ter Stegen tras una gran asistencia de Kroos desde el suelo. El guardameta logró sacar su intento pero el rechace lo cazó Benzema y celebró el primer tanto cuando apenas se habían cumplido los diez minutos de partido.
Los fantasmas azulgranas hacían presencia al comienzo del partido en Madrid y siguieron pese a que los de Xavi empezaron a acercarse a la portería de Lunin en los siguientes minutos, tanto que Lewandowski tuvo en sus botas el empate pero, inexplicablemente, el autor del 50% de los goles del Barça en esta temporada remató a la grada un pase de Raphinha que solo necesitaba empujar para anotar. Y es que el Real Madrid echó un paso atrás para rearmarse y posteriormente aprovechar la confianza culé. Sergi Roberto, señalado y cuestionado por su posición sobre el campo (le tocaba defender a Vinícius), gozaba de libertad cuando se animaba en el ataque, lo que generó los mejores minutos del Barça en el Clásico.
Pero el Madrid sabe cuando reaparecer. Cuando mejor estaba el equipo de Xavi, los locales volvieron a golpear. Vinícius, que estaba revolucionado y hasta vio una amarilla por protestar, se calmó, recogió un error defensivo de Eric García y pausó un ataque que desembocó en la aparición de Fede Valverde en segunda línea que acabó en el segundo tanto antes del descanso. Un golpeo con el interior imparable para Ter Stegen. Pese a que Frenkie de Jong, el único con un aprobado en un centro de suspenso de Busquets y Pedri, contestó con una carrera en solitario, el descanso llegó como un alivio para el Barcelona. Un consuelo que fue espejismo. Benzema, que seguramente recoja el Balón de Oro este lunes, volvió a romper las costuras de la defensa de circunstancias del Barça, pero su zurdazo a la red fue anulado por un fuera de juego previo.
Entre los ‘olés’ de la grada, el partido se fue afeando con el paso de los minutos. Mientras el Barcelona se acercaba tímidamente a la portería de un inadvertido Lunin, el equipo de Ancelotti templaba su juego tan solo sobrepasado por la impetuosidad de Vinícius Júnior. Los blancos no olieron la sangre y dejaron morir un encuentro que cambió de ritmo a falta de diez minutos del final. Los cambios de Xavi y la entrada de Ansu Fati y Gavi le dieron otro aire a un Barcelona que se encontró con el recorte de Ferrán Torres. Un gol que metió presión al Madrid y que temió por un empate tras un remate acrobático de Ansu Fati que rozó el poste de Lunin. Una ilusión que desapareció en el descuento con un penalti de Eric García que transformó Rodrygo.