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Aquel presidente honrado en el fútbol roquetero

Pepe López es historia en el fútbol de Roquetas de Mar

Pepe López, un señor dentro y fuera del fútbol.

Pepe López, un señor dentro y fuera del fútbol.La Voz

Rafa Góngora
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Un tipo honrado y que solo tiene amigos porque tiene un buen corazón, de esos que van quedando pocos por la vida. Amó el fútbol, como amó a su mujer. Vive por y para su familia. La palabra honradez juega un papel fundamental en su vida. Pepe López disfruta paseando por Roquetas de Mar con su buen amigo Balbino, pero recuerda que no se puede ni se deben olvidar los orígenes de uno. Sus ojos transmiten sinceridad, honradez, cosas buenas...

Nació en La Rábita y se siente roquetero...

Pienso que soy una misma persona que se siente de La Rábita y al mismo tiempo de Roquetas de Mar, y recuerdo que antes de venir al municipio roquetero estuve hablando con Antonio Peroles. Le di mi palabra que jugaría en el CD Roquetas cuando estuviera aquí.

¿Qué significa Roquetas de Mar?

Hoy prácticamente todo, aunque es cierto que no se puede renunciar a los orígenes de uno. Nací en La Rábita, pero Roquetas de Mar es lo más grande que tengo porque aquí tengo a mis hijos, a mi familia y gracias a Dios trabajando honradamente y viviendo bien dentro de lo que se puede.

¿Qué papel ha jugado el fútbol en su vida?

He sido una persona que he amado el fútbol por encima de todo. Recuerdo que mi madre me pegaba cuando era un niño para que no jugara al fútbol, pero siempre jugaba y sigo vinculado al mundo del fútbol, salvo un paréntesis que tuve por temas personales que me duele mucho recordar.

¿Qué hizo Pepe López en el fútbol roquetero?

De todo, esa es la verdad. Futbolista, segundo entrenador, estuve de presidente, en la directiva con Rogelio Pomares, Pepe Koscis y Luis Javier. Fui presidente del Roquetas durante tres temporadas y la verdad es que el fútbol ha sido prácticamente todo en mi vida. El fútbol me ha ayudado mucho para ser una persona muy conocida y muy querida por todo el mundo.


¡Qué diferente el fútbol de antes al de ahora!

Hoy se tiene todo a mano y eso hace que el fútbol de antes ser muy distinto al de nuestros días. Hoy en día hay muy buenas instalaciones y muy buenos entrenadores. Antes, hace ya muchos años, todo era muy diferente: no había ni televisiones en aquella época. Las primeras patadas que yo le di a un balón fue con la zambomba de un cerdo, luego llegó el primer balón que se llenaba de papeles para arreglarlo y poder seguir jugando al fútbol. También recuerdo que el cura del pueblo, para que los niños fuéramos a catecismo, nos dejaba jugar más tiempo al fútbol a aquellos que faltaban menos a las clases. Jugaba de pequeño en una riada, en una rambla... porque no había campos de fútbol en aquellos años. Las porterías se hacían con palos y piedras.

La Algaida, Los Bajos, el Estadio Antonio Peroles...

Todos esos campos los he conocido, aunque en el Antonio Peroles no llegué a jugar, claro. Mi época de futbolista fue en La Algaida y en el campo de Los Bajos fue cuando yo era presidente. Tengo muy buenos recuerdos de ambos campos, pero es cierto que a mí lo que más me gustaba era jugar al fútbol. Fueron dos etapas muy diferentes. Mi mujer siempre estuve pendiente de mí.

¿El fútbol le dejó muchos amigos?

Me siento muy querido por el pueblo de Roquetas de Mar y es una alegría muy grande cuando voy a campos y aquellos niños que yo tuve cuando era presidente se acuerdan de mí tantos años después. Eso es una alegría muy grande y me siento muy orgulloso. He estado mucho tiempo apartado del fútbol por problemas personales y vuelvo y todos me recuerdan con mucho cariño. Aquellos niños, hoy hombres, me siguen queriendo muchísimo; gracias a Dios tengo muchos amigos en todos los campos.

La entrevista completa el lunes, día 30 de julio, en la edición impresa de LA VOZ.


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