El libro de Lucas
Tiene tantas cosas por hacer que solo hace una cosa: ganar partidos con el Almería

El entrenador del Almería tiene claro el asunto.
Nadie le arrojó a las fieras. Él solo se lanzó a la piscina del Almería cuando la plaga de lesiones aún no se había extendido. Llegó para enderezar el rumbo y se encontró con un solar en los entrenamientos.
Lucas Alcaraz no se quejó al principio y podía con todo hasta la derrota en Alcorcón donde me recordó a sus antepasados en el cargo justificando ‘el partidazo’ de sus muchachos por las ausencias. Las bajas, Lucas, no.
Éste entrenador es diferente a todos los que he conocido pero es de la misma pasta y llegado el momento tiene que sacar el CAPOTE y torear para no revolucionar el vestuario. Ya le pasó a Ramis y hoy está parado.
Dicho esto (que no me lo esperaba de Lucas) sobre las lesiones que no fueron queja al principio y justificante después, lo único que pido es paciencia.
Debe haber calma en el Almería ante una planificación que parecía buena. Frente a una limitación para firmar en invierno que es clara, y ante una plaga de lesiones que no remite.
Todo lo puede arreglar Lucas Alcaraz pero necesita la colaboración de todos para conseguirlo. Alfonso García ha dado un paso inédito al firmar un entrenador para más de una temporada y: debe dejarlo trabajar.
La tarea de Lucas Alcaraz va más lejos de recuperar a los lesionados. Tiene que corregir hábitos que nos han llevado a una situación de angustia permanente. La gentes se va del Mediterráneo aburrida. Ya ni 5.000 valientes aguntan el tirón.
Tiene tanto por hacer que solo tiene que hacer una cosa: ganar partidos. Esa es la piedra angular de todo el Almería. Esa es la primera página en el libro de estilo del entrenador granadino. Es la solución. La clave.
Tiempo para Lucas Alcaraz. Un tiempo que tiene asegurado en función de los puntos y de la clasificación.