Nada que celebrar
Que la salvación no nos deje a oscuras

Raúl Lozano ha sido el gran acierto de Alfonso García esta temporada.
Somos muy dados en esta tierra a perdonarlo todo (yo el primero) y a celebrar un empate teniendo equipo para golear. La pasada temporada el empate de Córdoba se vendió como la gloria bendita de la plantilla más cara que jamás tuvo el Almería en Segunda División.
No hay nada que celebrar con la permanencia en la LFP pese a la inmensa alegría que nos entró por el cuerpo por salvarnos de la quema, pero es que van tres temporadas que esto es un sin vivir.
Que la euforia no nos deje a oscuras a la hora de tomar medidas de cara al futuro. El fútbol (dice el Maestro Segura) es el deporte de la semana y se nos olvida pronto todo lo que hemos pasado para llegar a la meta.
No son los hombres del balón hombres de empresa pero entre el presidente que afina los números y Raúl Lozano que afina sentimientos y comportamientos, podemos tener la solución.
No le vamos a pedir al presidente del Almería jugar la Champions ni subir a Primera División como un cohete pero al menos que los equipos que diseñen tengan algo más que los Almerías de los tres cursos pasados.
Yo les perdono por no bajar y les animaré a mejorar: pero ha llegado la hora de revisar el modelo y cortar por lo sano ya que si los jugadores “no son tuercebotas”, como dice el presidente, es que se tocan las narices y van con lo justo.
Nada que celebrar y que cada uno se ponga la mano en el pecho y se pregunte si se pudo hacer mejor. Lo único que hemos sacado en claro en estos años es que peor no se puede hacer.
Si nos hemos escapado dos veces de la quema igual a la tercera va la vencida y lo pagamos.
Un Almería mejor no es tan difícil si miramos el listón.
Estos años acaban con cualquiera.