El libro de estilo
El modelo lo impone la plantilla

Soriano recibiendo su título de entrenador.
Martín Doblado, profesor de entrenadores y presidente de nuestro fútbol, es el primero que tiene claro que “a esto se juega para ganar” y por eso utiliza todas las armas que los libros les ofrecen a sus entrenadores para dotarlos de éxito.
Cuando se entregan cada año los títulos y se elige esta profesión tienes que tener muy claro que tu trabajo cuenta tanto como la suerte. La pelota no tiene dueño y decide por tí al azar. Existen los entrenadores con flor. Y los cabezota que imponen modelo sin tener jugadores para ello.
Conocidas las reglas del juego el siguiente paso es ponerle ruedas a la maleta y partir de cero en cada vestuario donde aterrices. Dice Pepe Mel, entrenador del Deportivo, que “tengo que adaptarme a los jugadores que tengo y no ellos a mí”. Así empieza todo mejor. Sabiendo bien lo que tienes dentro y lo que pueden dar.
Digo esto porque a Ramis le gusta que la pelota vaya línea por línea y se sepa administrar bien el juego. Igual no ha visto que el Almería no da tres pases seguidos: ama el fútbol directo. No es el Castilla.
Todo está inventado y muchas veces se gana más escuchando que hablando. Eso que unos llaman patrón de juego. Otros sistema y algunos hasta filosofía: emana del vestuario.
Se juega a ganar siempre pero no todos con las mismas armas. El perfil de cada jugador suma y las cuentas las hace el entrenador. De que le vale a Ramis imponer un sistema sin tener jugadores válidos para ello.
Siempre será mejor hacer como Pepe Mel y adaptarse uno a lo que tiene dentro y sacarle el máximo partido. Ramis viene a ganar partidos y nadie le va a reprochar el cómo lo hace.
Lo primero que tiene que hacer Ramis es hablar con cada uno de los futbolistas a la cara y que cada uno le exponga las causas de esta situación. Así empezó Juanma Lillo y salvó al Almería en Primera División.
El entrenador desde el día de la firma sabe que llegará el día del adiós.