Almería se postula como ‘Ciudad Amiga de la Infancia’ y sólo le resta apostar económicamente por el proyecto nl
Almería se ha postulado como ‘Ciudad Amiga de la Infancia’ después de firmar, hace ya años con Unicef, un protocolo por el que se compromete a situar a los niños en el centro de su desarrollo. Se trata de proporcionar servicios y crear áreas protegidas para que los más pequeños puedan tener una infancia más segura y saludable. A la capital, sólo le quedaría realizar la aportación económica necesaria para desarrollar el programa. Algo que podría tardar por la crisis económica.
Fernando Labordeta es coordinador del programa ‘Ciudades Amigas de la Infancia’ en el Comité Unicef Almería, una entidad que ayer presentó de la mano de su presidenta, María De Muller, y del rector de la Universidad, Pedro Molina, el informe ‘Estado Mundial de la Infancia 2012: Los niños en un mundo urbano’. La UAL fue el marco escogido.
En la provincia, sólo Vera ha logrado la calificación de ‘Ciudad Amiga de la Infancia’ al garantizar los derechos de los niños a la par que les protege de cualquier desigualdad. Diferencias en los accesos a los servicios sanitarios, educativos y de cualquier otro tipo que sí son patentes en buena parte de los núcleos urbanos. Más diferencias cuanto mayores son éstos últimos.
Así ha quedado reflejado en el estudio de Unicef 2012 centrado, en esta ocasión en los niños y niñas en el mundo urbano. Unicef y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, ONU-Habitat, llevan trabajando conjuntamente 15 años en la Iniciativa ‘Ciudades Amigas de la Infancia’ en el mundo. En Andalucía, donde ya hay 15 municipios con esta catalogación, se ha advertido que hoy, por ejemplo, alrededor de 600.000 niños viven en situación de riesgo.
El estudio presentado ayer por Unicef Almería destaca que el proceso de urbanización deja a cientos de millones de niños sin acceso a servicios esenciales.
Como explica la presidenta de Unicef en Almería, María De Muller, es inevitable que la población siga aumentando en las zonas urbanas. En pocos años, la mayoría de los niños crecerá en ciudades grandes o pequeñas, y no en zonas rurales. Los niños que nacen en las ciudades contribuyen a que la población urbana aumente un 60 por ciento.
“Cuando pensamos en la pobreza, la imagen que tradicionalmente viene a la mente es la de un niño en una aldea rural”, indica De Muller, que insiste en que “hoy día, un número creciente de niños que viven en asentamientos y barrios marginales están entre los más desfavorecidos y vulnerables del mundo, privados de los servicios más básicos y sin derecho a prosperar”.
Vamos, que en la ciudad hay más posibilidades, pero más alejadas de algunos grupos sociales que en las zonas rurales.