La Voz de Almeria

Tal como éramos

Los hijos de la Universidad Laboral

En 1974 empezó a funcionar en Almería el centro educativo más moderno de su época

Grupo de alumnas de la Universidad Laboral de Almería en los años setenta, el día que visitó el centro el prestigioso filósofo y profesor español José Luis López Aranguren.

Grupo de alumnas de la Universidad Laboral de Almería en los años setenta, el día que visitó el centro el prestigioso filósofo y profesor español José Luis López Aranguren.

Eduardo de Vicente
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Decían que estudiar en la Universidad Laboral, allá por los años 70, era un privilegio, pero éramos muchos los que pensábamos que entrar a un centro educativo a las ocho de la mañana y salir a las seis y media de la tarde más que una ventaja era una pequeña condena que te obligaba a pasar la semana entre aquellos muros lejanos, en una época en la que estar a seis kilómetros de distancia de Almería era casi un exilio para aquellos que éramos carne de ciudad.

La Universidad Laboral de Almería fue el último centro de esta categoría que entró en funcionamiento en España. Si habíamos sido de los últimos en tener un aeropuerto, si ocupábamos la cola en el asunto de las carreteras y en los temas económicos, para no romper con la tradición también nos dieron el farolillo rojo cuando las autoridades educativas del Franquismo elaboraron el mapa de las universidades laborales.

Fuimos los últimos, pero mereció la pena la espera porque el resultado fue espectacular. Aquel centro moderno, donde la luz entraba por sus impresionantes claraboyas como si no se hubieran inventado los techos, aquel escenario en medio de los matorrales del campo del Alquián, rodeado de lagartijas, alacranes y aviones, era tan excesivo que tenía hasta una pista de hockey cuando nadie jugaba al hockey. Tenía un laboratorio de idiomas cuando aún no estaban de moda las lenguas extranjeras; tenía laboratorios de química, de física y de electricidad; un salón de estudios que parecía un estadio y una biblioteca completa. Tenía una sala que le decían de asueto cuando no sabíamos el significado de esta palabra y unas pistas polideportivas que eran el desahogo de los estudiantes en las horas del recreo.

La Universidad Laboral de Almería fue un eslabón más en la larga lista de centros de esta clase que empezaron a funcionar en el país desde mediados de los años cincuenta. Se trataba de ‘colegios’ orientados a los hijos de los trabajadores dependientes del Ministerio de Trabajo, centros que fueron utilizados de paso como escaparates propagandísticos por el régimen para que desde fuera vieran la exquisita formación que recibían en España los hijos y las hijas de los obreros.

La puesta en funcionamiento de la Universidad Laboral fue una pequeña revolución en la ciudad por el nivel que exhibía este nuevo centro educativo. Mientras que el Mixto, el Femenino, el Masculino, la Escuela de Formación y la Escuela de Maestría, que eran nuestros lugares comunes, sobrevivían con escasez debido a los exiguos presupuestos, la Laboral nadaba en la abundancia. Allí se podía estudiar el Bachillerato y la Formación Profesional disfrutando de unos privilegios que no tenían en los institutos. Allí llegaban los alumnos y sin abrir la boca les ponían los libros en las manos sin pagar un duro, les daban folios para todo el trimestre y en un alarde de generosidad les proporcionaban también la ropa de deporte, incluyendo un chándal, que en 1974 era una prenda de lujo. El día que se organizaba una excursión te daban el pic-nic, la mochila y se había que hacer noche en el campo, hasta la tienda de campaña.

Las jornadas eran maratonianas para los alumnos de la Universidad Laboral. Allí llegaban con el desayuno en la boca, allí almorzaban y allí les daban la merienda antes de que cogieran el autobús de regreso en alguna de las diez líneas que tenía en funcionamiento la empresa de autobuses Saltúa. Venían de Aguadulce, de Roquetas, de Níjar; en el internado, que solo era para mujeres, te podías encontrar con alumnas de otras provincias cercanas.

La democracia no le sentó bien al centro. Aquellos derroches del Franquismo pasaron a ser historia y la Universidad Laboral de Almería se tuvo que abrochar el cinturón cuando en 1978 pasó a depender del Ministerio de Educación. En aquellos años de grandes cambios los estudiantes de la Laboral hicieron historia cuando se revelaron contra el autoritarismo del director y el fanatismo del cura, encerrándose en el salón de actos. El director era muy duro y el profesor de religión era de los que se empeñaba en hacerles creer que la evolución de las especies era un cuento.

tracking