El bar que acabó siendo discoteca
En 1969 abrió sus puertas en el Paseo el Snack Bar Zodiaco, enfocado a la juventud

El Zodiaco estaba situado en el tramo bajo del Paseo, justo al lado de dos establecimientos históricos como la tienda de electricidad de Viciana y la de Imagen y sonido.
En 1969 abrió sus puertas en el Paseo el ‘Snack Bar Zodiaco’, un nuevo establecimiento de ocio que pretendía ofrecerle a la juventud un buen lugar para escuchar música y bailar y una barra heterodoxa donde poder disfrutar de una diversa carta de aperitivos, o lo que es lo mismo, de tapas frías que no requerían demasiada elaboración.
El Zodiaco nació con varias vocaciones. Quería funcionar como un bar, pero distinto; quería ser un rincón de encuentro para la juventud y un buen refugio para organizar bailes en una época donde la fiebre del sábado noche sucedía cada fin de semana sobre una pista.
El Zodiaco fue un poco de todo, tratando de adaptarse a los nuevos vientos de una época donde las revoluciones se hacían bailando con un cuba libre en la mano y un paquete de Winston en la cintura del pantalón.
En 1969 la juventud bailaba. Se organizaban guateques en las casas particulares con permiso de los padres, en las cocheras, en la vivienda de los abuelos que se había quedado vacías, en los salones de algunos restaurantes y en las discotecas que empezaban a convertirse en un fenómeno de masas. El Zodiaco empezó organizando bailes con música en directo. Allí se dio a conocer un grupo llamado Los Chavaloyas, que recordaba por el nombre a una orquesta valenciana que se llamaba Los Javaloyas, que había tenido cierto éxito con algunas composiciones de tono romántico que se escuchaban mucho en los discos dedicados.
En 1969, Almería ardía en bailes los fines de semana. Los domingos era el día elegido por el restaurante del Club Náutico, que programaba muy temprano sus bailes, a las seis y media de la tarde, con el fin de adaptarse a los horarios que entonces regían en las casas. Lo normal era que los padres dejaran a sus hijas hasta las nueve o las diez como muy tarde, por lo que el éxito de los bailes pasaban por madrugar, ya que sin ellas no tenían demasiado sentido.
El grupo fetiche en los bailes del Club Náutico era Teddy Boys, que solían hacer doblete en el verano para triunfar sobre las tablas del Hotel Aguadulce, que también organizaba bailes de renombre. Hasta el primer restaurante argentino que se estableció en Almería, la Tablita, en la calle Obispo Orberá, apartaba las mesas los domingos por la tarde para que el grupo Los Rivers deleitara a la juventud con los temas que estaban de moda.
La música era el nuevo opio de la juventud y tocar en un conjunto, el sueño de muchos jóvenes que tenían buena voz y dominaban algún instrumento. Tocar en un conjunto te daba un halo de héroe de andar por casa y te garantizaba un atractivo añadido ante las niñas. Ser cantante o guitarrista era como vivir en un escalón por encima del resto de los jóvenes porque las chicas siempre querían pegarse a ese vocalista que se peinaba como Lennon y a este solista que manejaba los dedos como Harrison.
La influencia de la música anglosajona se dejó notar pronto en Almería. A lo largo de los años sesenta aparecieron en escena grupos como los Ruthy Jaz, pioneros de la música Pop-rock, Teddy Boys, que causaron sensación entre la juventud por la calidad de su música y por sus excelentes versiones de las canciones de los Beatles, y ‘Los Puntos’, que llegaron a ser número uno en la lista de ventas en España.
El éxito de Teddy Boys animó a otros grupos de la capital que empezaron a aparecer con fuerza en el panorama musical almeriense. Los Pájaros Negros, Los Icaros, Rocking Blues, Los Stukas, Los Gringos, Los Rivers, Los Huracanes, fueron algunos de aquellos conjuntos que ofrecían su talento a la juventud que acudía a los bailes de los fines de semana en los antros de moda y a los que más tarde empezaron a organizarse en los patios de los institutos cuando llegó la fiebre de los viajes de estudios.