La cocaína echa raíces en Almería y la marihuana borra sus huellas
Depósitos soterrados con decenas de miles de litros, camiones cisterna y contenedores de más de mil litros sostienen la logística del narco

Imagen de archivo de un agente con un paquete de cocaína.
El narcotráfico está cambiando en Almería. La provincia, tradicionalmente marcada por la entrada de hachís desde el norte de África y, desde hace años, por la proliferación de plantaciones de marihuana, aparece ahora en el radar de la Fiscalía con un papel hasta hace poco menos habitual: como punto de entrada y "guardería" de cocaína.
Un salto que convive con cultivos de cannabis cada vez más sofisticados y mejor preparados para permanecer ocultos detrás de las paredes de una vivienda, bajo tierra o al otro lado de una puerta sin que el olor permita sospechar lo que sucede dentro.
La Fiscalía sitúa precisamente en la cocaína uno de los principales cambios detectados en el último ejercicio. Almería "ha emergido, de manera novedosa, como punto de entrada o guardería" de esta droga, una circunstancia que, según advierte la memoria de la Fiscalía de Andalucía, está alterando la geografía que tradicionalmente había tenido la cocaína en Andalucía.
El concepto de 'guardería' es especialmente significativo en el lenguaje del narcotráfico. Son lugares empleados por las organizaciones para mantener oculta la droga antes de moverla hacia otros puntos o introducirla en los canales de distribución.
Así, la importancia de Almería ya no residiría exclusivamente en su posición frente a las costas norteafricanas para las rutas del hachís. La cocaína también empieza a hacerse un hueco en la fotografía que manejan fiscales e investigadores. Las cifras judiciales ofrecen una dimensión de esa actividad, aunque obligan a introducir una salvedad.
Durante el último año se registraron en Almería 17 causas agravadas por sustancias que causan grave daño a la salud. Esa categoría penal incluye a la cocaína, pero no exclusivamente, por lo que los 17 procedimientos.
Marihuana detrás de las paredes
La transformación también se está produciendo en el otro gran frente de la lucha contra la droga en la provincia: las plantaciones indoor de marihuana. Aquí la Fiscalía describe prácticamente una carrera entre investigadores y cultivadores.
Cada nueva forma de localizar las plantaciones encuentra al otro lado métodos pensados para hacerlas más difíciles de descubrir. Ya no siempre basta con detectar un consumo eléctrico desproporcionado o seguir el característico olor que desprenden cientos de plantas creciendo dentro de una vivienda. La memoria señala específicamente a Almería y Huelva como provincias donde se han perfeccionado las técnicas utilizadas para ocultar los cultivos y sus conexiones ilegales a la red.
Uno de esos sistemas consiste en emparedar los contadores eléctricos, escondiéndolos físicamente para dificultar las inspecciones. También se utilizan derivaciones eléctricas soterradas, con las que los enganches quedan ocultos bajo tierra y resultan mucho menos visibles desde el exterior.
A ello se suma otra precaución destinada a combatir uno de los principales enemigos de una plantación clandestina: el olor. Los cultivadores emplean sistemas de filtrado con carbón activo para neutralizar el fuerte aroma de las plantas y evitar que llegue hasta la calle, los vecinos o los agentes que realizan labores de vigilancia.
El objetivo de todas estas técnicas es el mismo: conseguir que una habitación, un bajo, una nave o una vivienda aparentemente corriente pueda albergar una plantación sin ofrecer desde fuera los indicios que tradicionalmente terminaban conduciendo a los investigadores hasta ella.
267 procedimientos
El peso de esta actividad también aparece reflejado en las estadísticas de la Fiscalía. Almería registró 267 procedimientos por sustancias que no causan grave daño a la salud, la categoría penal en la que se encuentran el cannabis y el hachís. La propia estadística obliga a incluir también otros derivados del cannabis y procedimientos vinculados al hachís.
Es una distinción importante, pero la cifra permite hacerse una idea de la carga que estas drogas continúan generando en los juzgados almerienses. A esos asuntos se incorporaron 24 procedimientos por defraudación de fluido eléctrico.
Tampoco todos tienen por qué proceder de cultivos de cannabis, aunque la Fiscalía establece expresamente la relación entre las plantaciones indoor y los sofisticados enganches ilegales utilizados para alimentar focos, extractores, ventiladores y el resto de equipamiento necesario para mantener los cultivos durante las 24 horas. La marihuana y la cocaína forman parte, además, de una actividad antidroga mucho mayor.
Agentes encubiertos y entregas vigiladas
La complejidad de algunas investigaciones obligó también a utilizar instrumentos reservados para operaciones que necesitan llegar más allá de la simple intervención de un alijo.
En Almería, las investigaciones contra el narcotráfico llevaron durante 2025 a la autorización de una entrega vigilada y una diligencia con un agente encubierto. La Fiscalía sitúa la entrega controlada en el contexto de las investigaciones sobre el tráfico de hachís a gran escala, donde estos dispositivos permiten prolongar la operación para tratar de identificar a otros integrantes de las organizaciones criminales.
Además, se destaca la utilización de camiones de gran tonelaje procedentes de Marruecos y preparados con dobles fondos para mover importantes cargamentos y menciona expresamente la intervención en la provincia de un camión cargado con 13.700 kilos de hachís.
El hachís sigue, por tanto, muy presente. Pero ya no está solo. Un negocio que se diversifica La propia Fiscalía dibuja un escenario en el que las organizaciones criminales han ido diversificando sus negocios. Algunas no se limitan al transporte de droga y se han desplazado hacia una pieza imprescindible de la logística de las narcolanchas: el combustible.
La maquinaria detrás de los alijos: depósitos soterrados
En Almería, el suministro de combustible a las narcolanchas se ha convertido, junto a Cádiz y Huelva, en uno de los principales puntos críticos de la logística marítima del narcotráfico. El 'petaqueo' ha dejado de ser una actividad auxiliar para convertirse en una pieza esencial de esta infraestructura, con organizaciones dedicadas casi exclusivamente a abastecer de gasolina a las embarcaciones de alta velocidad.
La memoria describe una logística capaz de manejar depósitos soterrados con decenas de miles de litros, camiones cisterna y contenedores de más de mil litros, además de cadenas de repostaje preparadas para mantener varias narcolanchas operativas en una misma jornada. Una actividad especialmente lucrativa que arrastra también un considerable riesgo por el almacenamiento y transporte de grandes cantidades de combustible.