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Almería, en el nuevo mapa del narco: más cocaína, más hachís y Kaláshnikov para proteger la droga

El Delegado de Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández cifra en 141 toneladas la droga intervenida hasta agosto, con 3.164 detenidos y 348 armas de fuego incautadas

Lorenzo del Río, presidente del TSJA y Pedro Fernández, delegado del Gobierno de España en Andalucía intercambian opiniones en el MECO.

Lorenzo del Río, presidente del TSJA y Pedro Fernández, delegado del Gobierno de España en Andalucía intercambian opiniones en el MECO.La Voz

Víctor Navarro
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La cocaína cruza el Atlántico a bordo de grandes embarcaciones y semisumergibles, cambia de manos en alta mar y termina repartida entre narcolanchas y barcos de menor tamaño antes de buscar tierra. Es el nuevo escenario que dibujan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en su lucha contra un narcotráfico cada vez más especializado y que tiene a Almería entre sus territorios de especial vigilancia.

Los datos de la provincia acompañan esa transformación: las aprehensiones de cocaína han crecido un 287%, mientras las de hachís lo han hecho un 350%.

El delegado del Gobierno de España en Andalucía, Pedro Fernández, ha puesto cifras y métodos este martes a esa evolución tras la reunión de la Mesa de Coordinación (MECO) del V Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar.

En datos

La fotografía que deja 2026 es la de una actividad criminal de enormes dimensiones. Entre enero y agosto, en Andalucía, Guardia Civil y Policía Nacional han desarrollado 1.893 operaciones relacionadas con el narcotráfico y el crimen organizado en el ámbito del plan, que se han saldado con 3.164 detenidos e investigados.

En esos ocho primeros meses del año han sido intervenidos 140.990 kilos de drogas. El hachís continúa encabezando las incautaciones, con unos 104.600 kilos y el 74% del total; por detrás aparecen los 29.400 kilos de cocaína y los 6.800 de marihuana.

En materia económica, para la lucha contra el narco, el Gobierno de España lleva invertidos en estos ocho años 190 millones de euros en el Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar, de los que 38 millones corresponde con el plan en vigor, y continúa trabajando en dos direcciones esenciales para la lucha contra el narcotráfico: el refuerzo y ampliación de las plantillas y la mejora de las instalaciones”.

“Contamos con más personal que nunca, con un incremento de las plantillas policiales del 16% y un índice de cobertura que alcanza el 95%”, y eso gracias a las continuas ofertas de empleo público del Ejecutivo, “que permiten contar en toda Andalucía con 30.631 agentes, 3.795 más que en 2018.

La cocaína gana terreno

Pero es precisamente la cocaína uno de los indicadores que Interior mira con especial atención. Hasta agosto, las incautaciones habían alcanzado ya el 78,7% de toda la cocaína aprehendida durante 2025, cuando todavía faltaban cuatro meses para terminar el ejercicio.

La tendencia general encuentra un reflejo pronunciado en Almería. Los datos recabados por este periódico muestran que las aprehensiones en la provincia han pasado de 324 a 1.255 kilos de cocaína. El hachís sigue campando como ese rey que es imposible de destronar, con unas intervenciones que aumentaron un 350%, hasta superar las 18 toneladas.

La droga cambia de ruta

Almería aparece así dentro de un escenario en el que las organizaciones criminales modifican sus rutas conforme aumenta la presión policial sobre los puntos tradicionales de desembarco. Y esa adaptación comienza mucho antes de alcanzar las costas españolas.

Fernández describió tras la reunión un sistema de introducción de cocaína que busca precisamente dificultar el trabajo policial. La mercancía procedente fundamentalmente de Sudamérica atraviesa el Atlántico a bordo de grandes embarcaciones o semisumergibles, pero esas grandes cargas ya no necesitan llegar hasta la costa. La presión ejercida sobre las narcolanchas ha provocado que buena parte de la operación se desplace mar adentro.

En alta mar, y en ocasiones en aguas internacionales, se produce el transbordo. Los cargamentos pasan entonces de esas grandes embarcaciones a narcolanchas y barcos de menor tamaño, incluidas embarcaciones de recreo. No se trata únicamente de cambiar el medio de transporte. La clave está en diversificar la carga. Una gran cantidad de cocaína puede quedar así repartida entre diferentes embarcaciones.

Grandes embarcaciones

La droga se dispersa y su seguimiento se vuelve mucho más complicado que cuando permanece concentrada en un único barco. La estrategia supone un desafío para las unidades policiales y ha obligado, a su vez, a modificar la respuesta.

Si los clanes fragmentan el cargamento antes de acercarlo a las costas, el objetivo pasa por localizar las grandes embarcaciones. De ahí la importancia que Fernández concedió a la cooperación internacional y al intercambio de inteligencia. Frente a organizaciones con estructuras repartidas por distintos países, la investigación ya no puede limitarse a esperar la llegada de las embarcaciones a las costas andaluzas.

Más cocaína y hachís en Almería

La presión ejercida durante los últimos años sobre el Campo de Gibraltar y otros puntos tradicionales está trasladando parte de la actividad hacia otras zonas del litoral andaluz, entre ellas el Levante. El propio balance de Interior ofrece una muestra de hasta qué punto esa presión puede alterar el comportamiento de las organizaciones en su empuje hacia Almería.

En el Guadalquivir, según explicó Fernández, los avistamientos de embarcaciones de alta velocidad han descendido hasta un 80% respecto al año anterior. Mientras ese cerco dificulta la actividad en escenarios históricos del narcotráfico, las cifras almerienses dibujan el movimiento contrario: 1.255 kilos de cocaína. La provincia no es un territorio ajeno al dispositivo. Almería forma parte expresamente de las seis provincias incluidas en el Plan Especial y fue, además, la sede de la anterior Mesa de Coordinación, celebrada el 10 de diciembre de 2025.

El narco también se arma

El fenómeno almeriense se inserta en una realidad más amplia. Dentro de las seis provincias incluidas en el plan, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se han incautado de 348 armas de fuego entre enero y agosto de 2026. A ellas se suman 182 embarcaciones y 834.175 litros de combustible, este último íntimamente relacionado con el conocido como 'petaqueo', la estructura logística destinada a abastecer en el mar a las embarcaciones empleadas por los narcotraficantes.

El cambio del narcotráfico, sin embargo, no se limita a los barcos y a las rutas de entrada de la droga. Fernández incidió en la progresiva profesionalización de unos grupos criminales que calificó como cada vez más complejos y sofisticados, también en el empleo de medios técnicos. Así como una realidad más amplia, la de las armas de fuego.

Almería, junto con el resto de cinco provincias incluidas en el plan, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se han incautado de 348 armas de fuego entre enero y agosto de 2026. A ellas se suman 182 embarcaciones y 834.175 litros de combustible, este último íntimamente relacionado con el conocido como 'petaqueo', la estructura logística destinada a abastecer en el mar a las embarcaciones empleadas por los narcotraficantes. 

Kaláshnikov para proteger la droga

Las cifras recopiladas para Almería vuelven a dar una dimensión provincial a esa advertencia. Cerca de 150 armas de fuego han sido intervenidas entre 2025 y lo que va de año, algunas de ellas muy alejadas del armamento convencional asociado tradicionalmente a la delincuencia.

Entre el material localizado por los investigadores aparecen fusiles de asalto AK-47 o Kaláshnikov, Zastava M-70, VZ-58, subfusiles CZ Scorpion EVO 3, carabinas AR-15 y pistolas Glock y Beretta, además de haberse llegado a intervenir un lanzacohetes.

Detrás de parte de este arsenal emerge, además, una relación directa con la otra gran industria ilegal asentada en la provincia: el cultivo de marihuana. Las investigaciones han detectado operaciones en las que cosechas de marihuana son intercambiadas por armas de fuego, un pago en especie que permite a los cultivadores hacerse con armamento para proteger las plantaciones y defenderse de posibles 'vuelcos', los robos de droga entre organizaciones criminales

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