La Voz de Almeria

Sucesos

“No son chiquilladas”: vecinos de Retamar alertan de lanzamientos de objetos a coches desde un puente

Los incidentes han llegado a la Fiscalía después de que unos menores rompieran la luna de una furgoneta

Los vecinos denuncian que el lanzamiento de objetos se realiza desde este puente, situado en el Paseo de El Toyo.

Los vecinos denuncian que el lanzamiento de objetos se realiza desde este puente, situado en el Paseo de El Toyo.M.C.

Miguel Cabrera
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“No son chiquilladas y deberían adoptarse medidas, porque algún día puede ocurrir una desgracia, aunque detrás estén niños de 12 o 14 años”. Son las palabras de una vecina de Retamar que ya ha sufrido personalmente los efectos de una práctica vandálica que se viene repitiendo durante los últimos veranos en este barrio: lanzar objetos desde un puente a los vehículos que circulan por debajo, habitualmente durante la noche.

La prueba de que no se trata de simples travesuras, como alegó el padre de uno de los menores identificados por la policía en un caso que llegó a la Fiscalía de Menores, es que las piedras y bolsas de agua arrojadas, en su mayoría por adolescentes, ya han provocado la rotura de lunas de vehículos y, según relatan algunos de los afectados a este diario, han llegado a poner en peligro la seguridad de sus ocupantes. Por fortuna, de momento los vecinos no tienen constancia de que se hayan producido daños personales en ninguno de estos episodios.

El último se produjo el pasado viernes, sobre las 23.45 horas, cuando un matrimonio de Retamar se dirigía a su casa junto a sus tres hijos. Justo al pasar por este puente, situado en el Paseo de El Toyo, junto a una rotonda ubicada a pocos metros de la pizzería Singapur, sintieron un fuerte ruido y un golpe en el techo del vehículo.

“Nos tiraron un globo grande lleno de agua, que puede provocar un accidente. Gracias a Dios, mi marido tuvo reflejos, porque llevábamos a tres niños, uno de ellos de un año”, explica la madre. 

Tras detener el vehículo, vieron huir a tres jóvenes de unos 15 o 16 años. El matrimonio llamó a la Policía, pero, tras media hora de espera, decidió marcharse porque los agentes no llegaron.

Otra vecina del barrio relata que, en su caso, le lanzaron piedras cuando pasaba en coche por el mismo lugar, aunque ocurrió a plena luz del día durante el pasado curso. “Unos niños del instituto se ponían allí sobre las tres de la tarde; paré el coche y fui a decirles unas palabras y sacarles los colores”, señala.

"Como un disparo o una bomba"

La tercera afectada con la que ha hablado La Voz sufrió un incidente similar en este mismo punto el pasado verano, aunque su caso se ha resuelto recientemente en la Fiscalía tras la denuncia que interpuso.

Sucedió sobre la una de la madrugada de un día de agosto. La mujer circulaba con su pareja en una furgoneta cuando sintieron “como un disparo o una bomba” y, a continuación, vieron cómo se resquebrajaba la luna delantera del vehículo.

Imagen de la luna rota por el impacto de la bolsa cargada con agua y piedras.

Imagen de la luna rota por el impacto de la bolsa cargada con agua y piedras.LA VOZ

“Por suerte, al volante iba mi mujer y pudo reaccionar sin que ocurriera nada más, porque yo soy muy asustadiza”, explica.

Tras detenerse, la conductora corrió hacia el puente, donde encontró a dos menores de 12 y 14 años, quienes aseguraron que ellos no habían lanzado nada, sino que habían sido otros dos adolescentes que habían huido en monopatín, algo que, según las denunciantes, fue corroborado por varios testigos.

Las dos mujeres observaron que junto al vehículo había una bolsa de plástico que, posiblemente cargada con agua y piedras, había sido el proyectil, ya que, como también les indicó la policía, el plástico solo con líquido difícilmente podría haber roto la luna de una furgoneta.

Posible delito

Los agentes llamaron en el mismo lugar de los hechos a los padres del menor de 14 años, ya que el de 12, por su edad, carece de responsabilidad penal según establece la ley. “Los padres dijeron que no podían ir porque estaban de fiesta. Los agentes les advirtieron de que, si no acudían, trasladarían el caso a la Fiscalía de Menores, puesto que podría haber participado en un presunto delito por poner en riesgo la circulación que podría haber provocado graves daños”. Finalmente, los progenitores se presentaron en el lugar.

Una vez allí, según el relato de la denunciante, los progenitores intentaron restar importancia a lo sucedido, calificándolo de “chiquillada”. “No solo no querían asumir ninguna responsabilidad, sino que además nos amenazaron primero, y después nos ofrecieron dinero a cambio de dejarlo pasar”, asegura.

“Les dije que no me hacía falta el dinero, que tenía el coche a todo riesgo. Lo que quería era que fueran conscientes de que, a la una de la mañana, su hijo de 14 años estaba tirando cosas a los coches con un riesgo tremendo de provocar una desgracia. Y, encima, le defendieron y nos amenazaron a nosotras”, añade.

Denuncia en Comisaría

Finalmente, la mujer acudió al día siguiente a la Comisaría de Policía para denunciar los hechos. Meses después fue citada por la Fiscalía de Menores para comunicarle que se celebraría un juicio. Sin embargo, tras reflexionar sobre el caso, aceptó una solución amistosa.

El acuerdo incluyó, entre otras medidas, el envío de una carta de disculpa a las víctimas por parte del menor y sus padres, así como la participación del chico en un programa de atención psicológica y educación vial para reflexionar sobre las consecuencias de sus actos.

En la carta, el menor aseguró que él no lanzó la bolsa, aunque sí estaba presente cuando lo hicieron otros jóvenes que no han llegado a ser identificados. Según ha podido saber la denunciante, se trataría de adolescentes de una edad similar, en torno a los 14 años, y también vecinos de Retamar.

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