La Voz de Almeria

Sucesos

El GEO de Almería que liberó al padre de Julio Iglesias de ETA en 10 segundos: así fue su rescate

Arturo Hidalgo revive el asalto que liberó a ‘Papuchi’ tras 20 días de secuestro en el programa Anatomía de… de laSexta

El Policía Nacional Arturo Hidalgo, el GEO que liberó a 'Papuchi'

El Policía Nacional Arturo Hidalgo, el GEO que liberó a 'Papuchi'La Voz

Víctor Navarro
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¡BUM! El detonador estalla. Un golpe seco revienta la puerta principal en una nube de astillas y humo. Entra en la casa como segundo hombre en la línea de asalto de los GEO, con la mira láser montada en el arma encendida. La pólvora aún está en el aire. No piensa solo ejecuta.

Un fogonazo lanza su sombra contra las paredes. Sube la escalera a toda prisa sin oír el crujido de los peldaños bajo las botas mientras el punto rojo ya busca blancos arriba. Giro en seco en el descansillo, un par de escalones más y alcanza una habitación abierta donde hay dos etarras: padre e hija. El MP5 lanza una ráfaga contra la pared y el yeso estalla, cubriéndolos de polvo en un acto de pura intimidación. Quedan anulados. La retaguardia se encargará de esposarlos. Para el GEO del láser, ya no existen.

Patea la siguiente puerta. Dentro, un tercer miembro del comando se lanza hacia la mesilla en busca de una pistola. El GEO lo encañona antes de que llegue a rozarla, con el punto rojo fijo en el pecho. “¡Intenta cogerla, hijo de puta!” El hombre se detiene. Mira el láser, levanta las manos y se aparta. “No soy gilipollas…”

"Parecéis astronautas"

Arranca una cortina de un tirón. Ahí está el rehén. En la penumbra de la habitación, con un armario tapando el ventanuco, aparece el doctor Iglesias Puga, padre de Julio Iglesias. Está demacrado tras casi veinte días de cautiverio en Trasmoz (Zaragoza). El rehén, en pijama busca una perilla al lado del cabecero de la cama para encender la luz, testigo de la abrupta escena.

Declaraciones del doctor Iglesias Puga a la prensa.

Declaraciones del doctor Iglesias Puga a la prensa.La Voz

El agente baja el arma. El laser desaparece en el suelo y el robot hiperconcentrado se apaga de golpe y recupera el gesto. A su alrededor, otros GEO ocupan la habitación mientras entra el mando. Le tiende la mano a ‘Papuchi’. “Enhorabuena. Está usted liberado”. El doctor mira a los hombres embozados en pasamontañas empapados de sudor y lluvia, cegado por las luces, solo llega a decir: “Joder… con esos cascos, parecéis astronautas”. Todo había terminado en apenas 10 segundos.

'Anatomia del secuestro de 'Papuchi'

Décadas después, aquel asalto aún permanece grabado en la memoria del hombre del láser. Aquel GEO es Arturo Hidalgo, vecino de Almería, donde ha desarrollado buena parte de su carrera policial, y hoy revive la operación del 17 de enero de 1982 que culminó con el rescate del padre de Julio Iglesias, secuestrado por ETA-Político Militar. Su testimonio protagoniza 'Anatomía de…', el programa de Mamen Mendizábal que laSexta emitirá el próximo 14 de junio sobre el rescate de ‘Papuchi’.

Mamen Mendizabal durante el programa 'Anatomia de...' de laSexta

Mamen Mendizabal durante el programa 'Anatomia de...' de laSextaLa Voz

Su relato tiene un valor añadido: durante décadas, aquella operación apenas se había contado desde dentro. “Hasta ahora no se había descrito a nivel operativo”, subraya el propio agente, que conserva una memoria minuciosa de cada movimiento. Esa capacidad para reconstruir el asalto con precisión es lo que ha llevado al programa a apoyarse en su testimonio como una de las piezas clave, aportando detalles inéditos de uno de los rescates más mediáticos de la lucha antiterrorista en España.

Mapa de la casa de la Plaza de España en Trasmoz publicado por El País en 1982

Mapa de la casa de la Plaza de España en Trasmoz publicado por El País en 1982La Voz

Asalto al Banco Central

El Grupo Especial de Operaciones nació en 1978, en plena ofensiva terrorista en España. Arturo Hidalgo, policía desde 1977, ingresó en la unidad en la tercera promoción de 1979, donde se formó en técnicas de élite como explosivos, tiro, submarinismo y lucha antiterrorista. Fue una etapa de máxima presión, marcada por ETA, los GRAPO y el auge de grupos armados europeos como Baader-Meinhof. En ese escenario, los GEO se consolidaron como unidad clave en intervenciones de alto riesgo.

Hidalgo participó en operaciones de gran complejidad, como el asalto al Banco Central de Barcelona en 1981, donde más de 300 personas permanecieron retenidas durante horas en uno de los episodios más críticos de la seguridad en la España de la Transición.

40.000 cartuchos y varios secuestros antes

La liberación del padre de Julio Iglesias tuvo una enorme repercusión internacional y marcó "un antes y un después en la respuesta policial frente a ETA", señala el GEO. El registro posterior confirmó la dimensión del golpe: un zulo bajo la cocina, en el que los agentes hallaron un auténtico arsenal, con más de 40.000 cartuchos y varias armas.

Aquella casa no era solo el lugar de cautiverio del doctor Iglesias Puga, sino una pieza dentro de la infraestructura operativa de ETA. El propio Hidalgo recuerda que ya había sido utilizada en secuestros anteriores, como el del empresario valenciano Luis Suñer o el del diplomático Javier Rupérez, lo que la convertía en un punto estratégico dentro de la logística de ETA.

Recortes de prensa de la época.

Recortes de prensa de la época.La Voz

"Esto va de música"

La intervención empezó mucho antes de que reventara aquella puerta. Hidalgo estaba en su casa cuando sonó el mensáfono, el dispositivo que obligaba a los agentes a acudir de inmediato a la unidad. “Cuando sonaba, tenías que estar en diez o quince minutos”, recuerda. Aquella noche no fue diferente. En cuestión de horas, una caravana de vehículos partía hacia el norte sin conocer el objetivo, ni el lugar, ni la misión. "El GEO trabajaba así, para evitar filtraciones y peligros". Antes, es trabajo de la Brigada Central de Información. “Ellos hacen la inteligencia; nosotros somos la unidad de entrada”.

Durante horas, el despliegue se movió en carreteras secundarias entre Burgos, Navarra y Zaragoza a la espera de una confirmación que no terminaba de llegar. Sabían la zona, pero no la casa. Llegó una pista mínima. “Nos dijeron: ‘esto va de música’”. Dentro de los coches, la conclusión fue inmediata: "el objetivo era el padre de Julio Iglesias".

El hombre del láser

La localización exacta llegó entrada la noche. Una inspectora de la Brigada Central de Información y el teniente del grupo de asalto de los GEO recorrieron Trasmoz fingiendo ser una pareja. Calle a calle, hasta dar con la vivienda: una casa aislada en la Plaza de España. El jefe de la unidad decidió quién entraba. Nueve agentes formarían el núcleo de asalto. Hidalgo era el segundo en la línea de entrada y portaba una herramienta poco habitual en la España de entonces: un puntero láser acoplado a su arma, el único de la unidad. Su misión era clara: si el secuestrador intentaba usar al rehén como escudo, debía abatirlo sin margen de error.

La presnsa lo llamó 'Superrrescate'.

La presnsa lo llamó 'Superrrescate'.La Voz

A varios kilómetros de Trasmoz, dejaron los vehículos. Bajo la lluvia y en completa oscuridad, caminaron más de tres kilómetros hasta llegar a la vivienda. La Guardia Civil había cerrado el perímetro. El pueblo estaba rodeado. No podía entrar ni salir nadie. Pero incluso en ese punto, la operación estuvo a punto de torcerse. El marco explosivo que debía volar la puerta no se adhería a la madera mojada. Cayó al suelo. El golpe resonó en la noche. Dentro de la casa, una luz se encendió.

"Iban con un colocón de puta madre"

Durante más de diez minutos, los agentes, con las granadas cegadoras activadas, aguantaron inmóviles presionando la espoleta sin saber si habían sido descubiertos. Nadie salió. Nadie gritó. La luz terminó apagándose. Para ellos, aquello fue suficiente. Era la confirmación de que estaban dentro. “Fue duro, pero confirmó en qué piso estaban.”

La Agencia EFE recogió la voladura de la puerta.

La Agencia EFE recogió la voladura de la puerta.La Voz

Otro imprevisto estuvo a punto de enviar la operación al traste, algo tan absurdo como peligroso. Mientras el equipo se desplegaba en silencio frente a la vivienda, aparecieron varios hombres por la zona cantando a gritos, completamente ebrios. “Iban con un colocón de puta madre”, recuerda Hidalgo. La reacción fue inmediata. Sin hacer ruido ni levantar sospechas, los agentes neutralizaron la situación y apartaron a los dos hombres antes de que pudieran entender lo que estaba ocurriendo.

Para el operativo, quedó como una anécdota. Para quienes estaban a punto de entrar, fue otro recordatorio de que, en una intervención así, cualquier detalle, por insignificante que parezca, puede hacerlo saltar todo por los aires como la puerta de la casa de la Plaza España. Han pasado más de cuatro décadas, pero Hidalgo sigue viendo la puerta, la escalera, el punto rojo buscando objetivos y la Anatomía del secuestro de Papuchi. “Fueron diez segundos”, resume. “Pero eso no se olvida nunca".

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